Hublot rinde tributo su primer reloj con un clásico renovado
Cortesía de HUBLOT
Cuarenta y seis años después de presentar un reloj que desafió las reglas de la relojería suiza, Hublot vuelve al lugar donde todo empezó. El Hublot Classic Fusion Tributo, presentado el 15 de octubre de 2026 en Milán, recupera el diseño del primer Hublot de 1980 (oro, caucho y doce tornillos a la vista) y lo reconstruye con la tecnología y los acabados de la Manufactura actual. Llega en oro amarillo y en oro blanco, acompañado de un gesto solidario: una donación de 100 000 CHF a la fundación de su creador.
Historia del primer Hublot de 1980
Cortesía de HUBLOT
Para situar este reloj hay que viajar a 1980. Este año, el empresario Carlo Crocco presentó en la Feria de Basilea, bajo el nombre de MDM Genève, un reloj llamado Hublot que rompía con todo lo establecido: una caja de oro, material noble por excelencia, sujeta a una correa de caucho, material hasta entonces ajeno al lujo. Nadie había combinado antes ambos mundos.
Si prefieres mantener la frase original con paréntesis en lugar de guiones: “Un bisel con doce tornillos a la vista, como el de un ojo de buey (de ahí el nombre de la marca, ya que hublot es precisamente «ojo de buey» en francés), y una esfera sencilla, casi sin adornos.” Era un reloj minimalista, gráfico y directo, que no encajaba con las convecciones suizas de la época y que, precisamente por eso, inauguró que lo Hublot llama el Arte de la Fusión: la idea de mezclar materiales y conceptos aparentemente opuestos.
El mismo reloj, pero con todo por dentro renovado
Cortesía de HUBLOT
El Classic Fusion Tributo es, a primera vista, una réplica fiel de aquel original. Mantiene la caja de oro, la correa de caucho negro con líneas texturizadas y esa tensión inmediata entre el negro y el oro. Los doce tornillos del bisel, ligeramente abombados, siguen marcando las horas sobre una esfera sin índices, y la fecha continúa en las 3 h, tal como se planteó en el diseño de 1980.
Cortesía de HUBLOT
Hay cambios discretos, como el paso de 36 a 38 mm de diámetro (con 9,5 mm de grosor) sin alterar las proporciones, y una corona enroscada que garantiza una hermeticidad de 100 metros. Hublot incluso ha renunciado de forma deliberada a su sistema de cambio rápido de correa One Click para preservar el carácter del reloj; las asas quedan a la vista y muestran la arquitectura de la caja.
Cortesía de HUBLOT
La gran transformación está en el interior. Donde el modelo de 1980 llevaba un movimiento de cuarzo, el Tributo incorpora el calibre HUB1711, un movimiento automático de desarrollo propio que se da cuerda con el movimiento de la muñeca. Consta de 185 componentes, late a 4 Hz (28 800 alternancias por hora) y ofrece una reserva de marcha de unas 50 horas, es decir, que sigue funcionando algo más de dos días si se deja sin usar. Su masa oscilante, la pieza que carga el mecanismo, está calada con la forma de la «H» de Hublot y puede verse a través del fondo de caja de zafiro. Es, en palabras de la marca, un reloj «más nítido, más profundo, más técnico», sin perder la idea original.
Oro amarillo y oro blanco: dos formas de rendir tributo
Oro amarillo y oro blanco comparten arquitectura, base técnica y ejecución, pero transmiten actitudes muy distintas, algo que Hublot resume en el lema «Dos actitudes. Un origen».
La versión de oro amarillo es la que más se parece al primer Hublot que se fabricó. Su esfera, lacada en negro mate con un sutil efecto carbón, subraya el contraste con el oro de la caja, y el mismo oro amarillo de 18 K reaparece en la masa oscilante, de modo que la continuidad del material es total. Sus tornillos son de titanio pulido y, en las 6 h, luce el logotipo MDM en oro tampografiado, un guiño directo a Crocco y a la firma original del primer modelo.
Cortesía de HUBLOT
La versión de oro blanco, en cambio, es más formal y ceremonial, inspirada en la elegancia de la sastrería italiana. Aquí la esfera es de ónice negro pulido, los tornillos de titanio van chapados en negro y la masa oscilante es de tungsteno negro, lo que da como resultado una pieza disciplinada, profunda y sofisticada. Ambas se completan con la misma correa de caucho texturizado y una hebilla desplegable de titanio chapado en negro.
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La fundación Main Dans la Main y el homenaje a Carlo Crocco
Las siglas MDM que aparecen en la esfera tienen una lectura doble. Por un lado, recuerdan a MDM Genève, la firma con la que Crocco presentó el primer Hublot. Por otro, remiten a Main Dans la Main, la fundación que él mismo creó en 1998 para apoyar proyectos humanitarios y educativos que mejoren la vida de niños vulnerables y comunidades necesitadas.
Como parte del homenaje, Hublot donará 100 000 CHF a esa fundación, una causa que, según la marca, sigue siendo muy importante para su fundador. Crocco describe la creación de MDM Genève como una iniciativa profundamente personal, asegura que volver a la Manufactura de Nyon y ver cómo ha evolucionado la marca de llena de orgullo y gratitud, y que le resulta muy emotivo ver renacer aquel primer diseño.
Julien Tornare (actual CEO de Hublot) lo resume así:
«Respetar a Hublot es honrar sus orígenes, no congelando la firma en el tiempo, sino manteniéndola en movimiento.»
Cortesía de HUBLOT
Lujo pensado para durar
En un momento en que el consumo responsable gana peso, el Tributo conecta con una idea que interesa a quienes buscan piezas con sentido: la durabilidad. El reloj está diseñado, desarrollado y ensamblado en Nyon (Suiza) y cuenta con una garantía 5+5. Desde 2026, los relojes que cumplan los requisitos y se hayan adquirido a partir del 1 de enero de ese año disponen de cinco años de garantía básica, ampliables otros cinco mediante el programa Hublotista, hasta un total de diez.
El precio es el mismo para las dos versiones: 25 000 CHF (30.200 euros, 30.900 dólares o 23.600 libras). El Classic Fusion Tributo está disponible en puntos de venta seleccionados de Hublot y en línea, en hublot.com.