Los estudios de arquitectura Facha architekti, martin cenek architecture y Markéta Bromová architekti presentan tres proyectos residenciales en Praga, en los que la transformación de los espacios parte de las características originales de cada inmueble. A través de distintas soluciones arquitectónicas, las propuestas recuperan elementos existentes y los integran en interiores adaptados a las necesidades de la vida actual.
Staroměstská Apartment | Facha architekti
El apartamento original, situado en el centro histórico de Praga, se reorganiza en dos unidades independientes. Se trata de un proyecto de renovación integral llevado a cabo por el estudio Facha architekti, que aborda tanto el estado estructural del inmueble como la distribución de su planta original.

El estado inicial revelaba una sucesión de habitaciones en las que se acumulaban elementos de distintas épocas, desde mobiliario de cocina de principios del siglo XX, hasta piezas de la década de 1970 y añadidos contemporáneos posteriores. La primera fase de la reforma consistió en retirar por completo estas capas, lo que permitió recuperar la estructura espacial original.
Los detalles arquitectónicos fueron conservados y los muebles restaurados, permitiendo que los elementos históricos y las incorporaciones contemporáneas mantengan sus identidades diferenciadas. Los muebles de colores actúan como puntos de referencia dentro de las amplias estancias, mientras que, en el estudio compacto, la cocina, la escalera y la zona de descanso se integran en una única estructura espacial.

La nueva propuesta divide el apartamento en dos unidades independientes: una vivienda principal de amplias dimensiones y un estudio compacto. Esta transformación optimiza la superficie existente y, al mismo tiempo, preserva la claridad de la estructura histórica.
Las nuevas incorporaciones conforman una capa contemporánea diferenciada que contrasta con las estructuras conservadas. El diseño se articula en torno a una composición de materiales, acentos cromáticos y conexiones visuales que organizan el espacio y establecen relaciones entre las distintas estancias.
Cada habitación se estructura en torno a un elemento protagonista: una isla de cocina azul, un sofá tapizado de color naranja orientado hacia distintas zonas del salón o una cama doble en tono verde piedra situada frente a la ventana del dormitorio. A pesar de sus generosas dimensiones, las estancias mantienen una sucesión de ambientes más íntimos.

En el estudio, cada espacio cumple una función concreta. La encimera de la cocina se prolonga en una escalera que da acceso a una plataforma elevada, destinada al descanso. Bajo esta estructura se encuentra el baño. La distribución aprovecha la altura de la vivienda y aplica el concepto arquitectónico de Raumplan, que organiza los espacios a distintos niveles para sacar partido a una superficie reducida.

Art Nouveau Riverfront Apartment | martin cenek architecture
Este apartamento situado en el paseo fluvial de Praga, con vistas al río Moldava, fue reformado con el objetivo de reorganizar la distribución e incorporar elementos contemporáneos, preservando al mismo tiempo los rasgos originales del Art Nouveau y el espíritu del edificio histórico.

La distribución original era característica de los apartamentos de principios del siglo XX, diseñado originalmente por los arquitectos Josef Brzák y František Weyr entre 1903 y 1905. La planta longitudinal, organizada en tres franjas, constaba de dos habitaciones comunicadas entre sí y orientadas hacia el paseo fluvial, un pasillo central y las zonas de servicio. Con la reforma se busca introducir más luz en el apartamento y permitir que el espacio respire, además de redefinir la jerarquía de las habitaciones para adaptarla a las necesidades actuales.
La reforma convierte el pasillo original en el eje central de la vivienda, que conecta la entrada con el salón y la cocina. A lo largo de este recorrido, un frente de armarios de roble teñido de blanco integra los espacios de almacenamiento y las instalaciones, además de dar acceso a los dormitorios, cada uno con su propio baño.
La entrada también gana amplitud. En ella se instalaron paneles de pared acanalados y un gran espejo circular retroiluminado, que preside el recibidor. El mobiliario integrado oculta incluso el aseo de invitados, cuya puerta apenas se distingue del resto de los armarios, salvo por un tirador vertical de latón.

Originalmente, la zona central del apartamento terminaba en un baño. Con la reforma esta área se abre y ahora conecta con la zona de estar orientada hacia el río, permitiendo introducir luz en la nueva distribución y dejando al descubierto la bóveda de cañón, bajo la cual se instalaron ahora armarios altos de cocina. Los muebles de cocina se prolongan discretamente hacia el comedor en forma de un aparador bajo y alargado, haciendo que el espacio resulte fluido y luminoso, aunque todavía conserva las huellas de la distribución original.
La eliminación del tabique que separaba las habitaciones orientadas hacia el río crea una amplia zona de estar abierta al paseo fluvial. Al atardecer, el sol proyecta sombras sobre el suelo de roble y las paredes, aportando calidez al interior minimalista.
En la zona de estar un mueble cobra protagonismo, se trata de un portal de madera revestido de chapa de roble teñida en oscuro, con una librería de doble cara y puertas plegables, que delimita el comedor-cocina y la zona de estar. Esta pieza permite utilizar el espacio de distintas maneras. Cuando está cerrada, puede crear un despacho privado o alojar una cama para invitados que, durante el uso habitual, queda oculta en un delicado aparador blanco acanalado, sin alterar la sensación de amplitud del conjunto.

La reforma permitió conservar varios elementos originales del edificio, como las ventanas abatibles de estilo Art Nouveau, los estucos de los techos y las puertas decorativas con vidrio grabado, motivos florales y molduras. Para diferenciarlos de las nuevas incorporaciones, los elementos antiguos se pintaron en color marfil, mientras que los añadidos se mantuvieron en blanco puro. Esta distinción se aprecia tanto en los revestimientos y la pintura como en los sanitarios y el mobiliario de los baños.
El diseño interior combina la madera de roble y los tonos blancos con algunos detalles de color. Uno de ellos se encuentra en el aseo de invitados, donde destaca un mueble azul bajo el lavabo, a juego con los fragmentos de vidrio del mismo color incorporados al suelo de terrazo.
En cuanto a los pavimentos, se instaló parquet de roble en espiga en las distintas estancias, mientras que los baños se revistieron con terrazo fundido de tono claro. En los pasillos que conducen a las habitaciones, las lamas del parquet se colocaron en sentido longitudinal para reforzar la continuidad del recorrido.
La vivienda combina estos detalles con instalaciones actuales, como el aire acondicionado oculto y la calefacción por suelo radiante en los baños. También se incorporaron radiadores acanalados de estilo retro, interruptores circulares y grifería de diseño minimalista.

El mobiliario integrado desempeña un papel importante en la distribución del apartamento. Además de separar y conectar las distintas estancias, permite ocultar las zonas de almacenamiento y las instalaciones, manteniendo una continuidad visual en el conjunto de la vivienda.
La mayor parte de los muebles se realizó con módulos de puertas y paneles revestidos con chapa de roble de veta vertical y acabado de aceite blanco. Este material se utilizó en la columna central, los armarios de los dormitorios, la habitación infantil, la cocina y las paredes del aseo de invitados. En cambio, el acceso a la zona principal de estar presenta un acabado más oscuro y cálido, similar al nogal, aunque mantiene la veta característica del roble.

Junto al mobiliario integrado, la vivienda incorpora otras piezas independientes. Entre ellas se encuentran un armario con cama plegable para invitados y un perchero situado en la entrada, ambos pintados de blanco y con detalles de ranuras verticales. Los baños, por su parte, cuentan con armarios empotrados y espejados de acabado blanco.
Apartment With a Courtyard View | Markéta Bromová architekti
Este espacio fue pensado para una familia de cuatro, ya que conecta la vida cotidiana con la luz natural, las vistas al patio y una flexibilidad capaz de adaptarse a las necesidades cambiantes, tanto de los niños como de los padres.

El mayor atractivo del apartamento es su vista despejada al patio, convirtiendo esta conexión con el entorno en la idea central del diseño. La mayor parte de las actividades cotidianas se concentra junto a las ventanas, en estrecho contacto con la luz natural, la vegetación y el movimiento cambiante del patio.
La cocina se organiza alrededor de una encimera situada bajo la ventana, frente a la mesa del comedor, que ocupa un lugar central en la vivienda. Para separar las distintas zonas se instalaron puertas plegables de vidrio acanalado entre la cocina, el salón y el dormitorio infantil. Estas permiten abrir o cerrar los espacios sin impedir el paso de la luz natural. Así, la habitación de los niños puede quedar integrada en la zona común o funcionar de manera independiente, con espacio para jugar, descansar y estudiar en un escritorio situado junto a la ventana.
Un pasillo ligeramente curvo separa las zonas privadas de las áreas comunes. Al final del recorrido se encuentra el dormitorio principal, concebido como un espacio independiente. La habitación cuenta con un cabecero tapizado y una librería de contrachapado que incorpora espacio de almacenamiento y sirve también como soporte para proyectar películas.

En cuanto a los materiales, el proyecto combina madera, hormigón y distintos revestimientos cerámicos con algunos elementos de color. En las principales zonas de estar se instaló parquet de roble de gran formato, colocado siguiendo un patrón tradicional.
La cocina combina armarios de arce en tono rosa con un módulo de almacenamiento y estanterías abiertas de madera reconstruida teñida, además de una encimera de hormigón. Los acabados rosados y la madera también aparecen en el mobiliario del baño, el zapatero del recibidor y otros detalles de la vivienda. En los baños, el aseo y parte del pasillo se utilizaron baldosas de mármol de gran formato con acabado de terrazo, combinadas con azulejos blancos de formato alargado y relieve vertical.

En el salón destaca un armario empotrado de color turquesa que combina estanterías abiertas con un módulo cerrado para el televisor. Se trata del principal elemento de color de la estancia, frente al protagonismo de la madera y los tonos neutros del resto del interior.


