Zenith vuelve a marcar un hito en la relojería con el lanzamiento del nuevo CHRONOMASTER Original, una reinterpretación audaz y sofisticada del legendario El Primero A386. Pocos relojes en la historia de la alta relojería han sido tan influyentes, revolucionarios e icónicos como este modelo, que ahora regresa con un diseño en azul vibrante que fusiona precisión extrema, elegancia clásica y tecnología avanzada. Con su distintiva esfera tricolor, el movimiento El Primero 3600 de alto rendimiento y una estética fiel al modelo original de 1969, esta pieza reafirma su lugar como un símbolo eterno para los apasionados del cronógrafo.
Esta nueva edición conserva el diseño compacto y equilibrado que caracterizaba al modelo histórico, con una caja de acero inoxidable de 38 milímetros que combina líneas redondeadas y superficies cuidadosamente pulidas y cepilladas para aportar un aspecto contemporáneo sin perder la esencia vintage.
Los pulsadores tipo bomba y las asas facetadas añaden un toque dinámico a una silueta que resulta cómoda y versátil para el uso diario. Además, su resistencia al agua hasta 5 ATM garantiza funcionalidad y durabilidad en distintas situaciones cotidianas.
En cuanto a la esfera, el profundo tono azul noche crea un contraste elegante con los tres subdiales superpuestos en diferentes tonos de gris y azul, respetando la icónica composición del A386. La minutería en color plata añade claridad y facilita la lectura precisa al décimo de segundo, gracias a la aguja central de cronógrafo que, a diferencia de los modelos tradicionales, realiza una vuelta completa cada diez segundos. Este detalle técnico es uno de los puntos clave que convierten a este reloj en una herramienta de medición de tiempos tan precisa como fascinante.
El motor que impulsa esta joya mecánica es la evolución más moderna del célebre calibre El Primero. Con una frecuencia de 5 Hz, este movimiento automático permite no solo medir fracciones de segundo con gran exactitud, sino que también ofrece una reserva de marcha de 60 horas, lo que garantiza autonomía y confiabilidad durante varios días. La función de parada de segundos facilita la sincronización perfecta, mientras que el fondo de cristal transparente revela la compleja arquitectura interna, donde destacan la rueda de pilares y el rotor decorado con la emblemática estrella que representa el espíritu innovador de la manufactura.
Para adaptarse a diferentes gustos y estilos, este modelo está disponible con un brazalete de acero inoxidable que enfatiza su carácter clásico y robusto, o con una correa de piel de becerro azul que aporta un toque de sofisticación y modernidad. Ambas opciones incorporan un cierre desplegable que asegura comodidad y seguridad en la muñeca, completando un conjunto armónico y funcional.
Desde sus orígenes en Le Locle, en pleno corazón de Suiza, la casa relojera ha mantenido un compromiso firme con la precisión y la innovación técnica. Fue pionera en integrar verticalmente todos los procesos de producción, lo que le permitió controlar rigurosamente cada etapa y lograr resultados excepcionales. La creación del movimiento automático cronógrafo más rápido del mundo en 1969 marcó un antes y un después, consolidando su prestigio en la alta relojería.
Este modelo en particular es un reflejo del talento y la pasión que han caracterizado a la firma durante más de 160 años. Su legado incluye numerosos premios y reconocimientos por su precisión, además de una historia ligada a grandes momentos de la humanidad, como el histórico vuelo de Louis Blériot o el salto estratosférico de Felix Baumgartner. Estas hazañas demuestran cómo la marca siempre ha acompañado a los aventureros que buscan superar límites y alcanzar nuevas metas.
Con esta reinterpretación en azul, el CHRONOMASTER Original no solo rinde homenaje a su herencia, sino que también se posiciona como un referente contemporáneo para quienes valoran la precisión mecánica y el diseño con personalidad.
Es un reloj que habla del pasado sin dejar de mirar hacia el futuro, un símbolo de excelencia y audacia para quienes quieren llevar en la muñeca algo más que un simple instrumento de medida del tiempo.


