¿Qué podríamos sentir al percibir la realidad desde un punto de vista cuántico?
En la Nave Norte del Grand Palais de París, del 10 al 26 de julio de 2026, se nos ofrece la oportunidad de visitar la nueva exposición de Laure Prouvost, ‘Nous, frissons d’étoiles’. Organizada por el GrandPalaisRmn, junto con el apoyo del mecenazgo de la Maison CHANEL, que renueva su alianza con la institución cinco años más.
Esta exposición, planteado desde el lenguaje y la compresión del mundo desde el punto de vista de la artista, pretende que el espectador reflexione sobre a física cuántica como una nueva manera de entender lo que nos rodea. Laure Prouvost busca abrir un debate entre la mecánica clásica newtoniana y la física cuántica, donde las leyes aplicadas a lo macroscópico no son posibles en átomos y partículas.
A partir de esta idea, Prouvost se interesa por la informática cuántica como herramienta para expresar sus ideas, teniendo acceso a un ordenador cuántico con el que genera inesperadas imágenes y sonidos, demostrando la aleatoriedad de estos sistemas. Para ello contó con la ayuda del científico alemán y director de ingeniería de Google, Hartmut Neven. Además de su relación con el filósofo alemán Tobias Rees, quien se interesa por convertir sus ideas teóricas en elementos prácticos, como en este caso, el arte.
La artista Laure Prouvost se caracteriza por su deseo de capturar momentos y poder crear un lenguaje propio por el que reflejar emociones. Para ello tiende a la creación de performances que la permiten crear espacios y tiempos complejos, donde juega con la poesía, la imaginación y la fantasía, tal y como se muestra en esta nueva experiencia sensorial que ella misma ha creado, a través de obras audiovisuales y esculturas. Toma como referente al artista conceptual británico John Latham, con quién trabajó y también se expresaba con el vídeo experimental.
Esta nueva exposición surge como transformación de la anterior performance, denominada We Felt A Star Dying, que fue presentada en 2025 en el Kraftwerk de Berlín como encargo de la LAS Art Foundation, y en colaboración con la OGR de Turín.
En contraposición a la muestra que Prouvost nos ofreció en Berlín, la exhibición parisina se presenta luminosa y acorde al entorno en el que se encuentra, el Grand Palais. Al comienzo de la exposición se nos ofrece un viaje a través de un túnel, que nos dirige de la oscuridad a la luz, de Berlín a París.
La exposición completa pretende sumergirnos en un mar de experiencias sensoriales. Empezando por envolvernos bajo una escultura cinética de gran tamaño, The Beginning, y que activa nuestro tacto al rozar nuestro cuerpo con su movimiento.
O esculturas flotantes fantásticas, los Cute Bits, que pretenden asemejarse a la pronunciación fonética de los qubits, unidades de medida usados en informática cuántica. Con esta obra podemos activar el oído, además del olfato, debido al olor metálico que desprenden.
Y sin olvidar la vista, no solo por el espectáculo visual que generan las obras en su conjunto en la especial localización en la que se encuentran, sino también por las obras audiovisuales que Prouvost ha realizado. Exponiendo vídeos como We Felt A Star Dying, presentado en el interior de la obra The Beginning, donde se nos muestra todo tipo de materia viva e inerte, desde lo micro hasta lo macroscópico.
Con la aglomeración de todos estos estímulos, Laure Prouvost pretende que pongamos en marcha nuestro subconsciente, a través de la interconexión que se genera entre todas las obras expuestas. Es capaz de crear un dialogo poético entre lo real y lo ficticio.


