Dibujos, cerámicas, espacios son para esta artista distintas formas de hablar un lenguaje creativo que se expresa de muy diferentes formas, pero ateniéndose a ciertas reglas de su particular gramática: austeridad, contención y búsqueda de lo esencial.
Por Pilar Gómez Rodríguez
«Pero lo que quiero decir es que en los cuadros y en otros objetos creados hay algo que puede proporcionarnos cierto alivio y desahogo. Nos sitúan, nos ofrecen un lugar en el que estar, mientras que antes el espacio siempre estaba ocupado», escribe Rachel Cusk en su obra Segunda casa. Es ficción… pero no mucha. La trama puede que lo sea, pero las reflexiones de los personajes son las de la cabeza de la autora. La canadiense es una de las referencias que cita Victoria Mayor en el transcurso de este intercambio. Su producción artística tiene que ver con esa idea de restar, recuperar cierto espacio para devolverlo después liberado, acariciado y envuelto, como sus cerámicas, o esbozado, como ocurre a menudo en sus paisajes.
Nacida en Valladolid, en 1971, Victoria Mayor se formó en la especialidad de Artes Plásticas por la Universidad Complutense de Madrid. Durante más de diez años estuvo al frente de un taller de creatividad para niños, dando a conocer la Historia del Arte y transmitiendo su pasión por ella. Mientras, en paralelo también a su labor de diseñadora de interiores, iba desarrollando una trayectoria artística personal, coherente, serena, que mezclaba las tres dimensiones de los objetos cerámicos y las dos de las acuarelas, el acrílico o el lápiz conté. Tanto en una como en otra la sobriedad y contención de los colores y los materiales son una constante. Victoria lleva a su terreno eso de que no es más rico quien más tiene, sino quién menos necesita y lo convierte —artísticamente hablando— en que no expresa más, ni mejor, quien más elementos usa, sino al revés: quien menos precisa.
Su especialidad es la cerámica de papel… con matices que enseguida explica. Pero antes de encender el foco sobre su producción e ir al detalle, unas pinceladas, un intercambio general para conocer mejor a la persona y comprender mejor sus facetas como creadora. Entre sus influencias, fuentes de inspiración e intereses artísticos Victoria Mayor siempre tiene presente la «artesanía tradicional y, en general, todos esos maravillosos artesanos artistas que mantienen vivas las técnicas tradicionales con nuevos enfoques contemporáneos y que están creando piezas de diseño actuales y únicas». Ahí es adónde apunta su flecha y está muy cerca de la diana. Si hablamos de tonos menciona «la paleta de color de Paula Rego». Si nos fijamos en alguna corriente, elige «la soledad y el proceso de los expresionistas abstractos americanos». Un poco de teoría: «los principios filosóficos de la Bauhaus». Si hay que habitar se queda en «los espacios de geometría y luz de Tadao Andō y en la arquitectura brutalista con aquellos materiales de superficies ásperas e inacabadas sin revestir». ¿Alguna cosa más que destacar? «Los días grises, lluviosos… y los libros de Rachel Cusk», claro.
Por estos últimos es por donde comenzábamos a hablar del arte de Victoria Mayor, de sus objetos cerámicos y de cómo no hubiera llegado hasta ellos sin pasar por el papel.
Parece que tu especialidad es la cerámica de papel. Para quienes no estén muy relacionados con este mundo, ¿puedes explicar en qué consiste esta técnica?
No me atrevería a decir que se trata de mi especialidad, sino del resultado de una de mis facetas como creadora artística. La cerámica de papel es una forma de llamar a la técnica que empleo para elaborar piezas que, tradicionalmente, se han fabricado a partir de arcillas naturales y componentes minerales mezclados con aditivos de diferente naturaleza, pero cuya principal materia prima no es la arcilla, sino el papel mezclado con algún adhesivo cerámico, como el mortero de cargas minerales o el cemento.
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