El Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid acoge desde el 18 de febrero hasta el 18 de mayo la exposición Tarek Atoui. At-Tāriq, una propuesta que invita a los visitantes a sumergirse en un paisaje sonoro que reinterpreta las tradiciones musicales del norte de África desde una perspectiva contemporánea.
El artista detrás de esta exposición es el franco-libanés Tarek Atoui, reconocido por su enfoque innovador en la música y el arte sonoro. De hecho, para esta muestra Atoui llevó a cabo un trabajo que comenzó en 2022 y que se ha desarrollado a lo largo de más de tres años de viajes, investigación y colaboración con músicos y artesanos de la región del Atlas marroquí. Su objetivo era recopilar sonidos y música tradicionales a lo largo de antiguas rutas comerciales y de peregrinación para reivindicar su patrimonio oral y revisitarlo en un contexto contemporáneo.
La exposición es el resultado de este trabajo de campo, que incluyó la recopilación de grabaciones de canciones, poemas y sonidos que el artista utilizó como base para una composición sonora experimental. En 2023, Atoui participó en una residencia en Córdoba, donde colaboró con tres músicas contemporáneas: Ziúr (Berlín), Susie Ibarra (Nueva York/Berlín) y Nancy Mounir (El Cairo). Juntos crearon una pieza que fusiona música tradicional amazigh con música electrónica e improvisación contemporánea, explorando la interacción entre la música rural y las innovaciones sonoras de la actualidad.
La experiencia del sonido
Con todos estos elementos, la exposición final que estará en el Museo Thyssen-Bornemisza, comisariada por Daniela Zyman, se articula a través de cinco “majlis”, espacios tradicionales de acogida en los hogares árabes. Estos salones, utilizados históricamente para la hospitalidad y el encuentro social, son reconfigurados por Atoui como estaciones de escucha que invitan al público a interactuar con el sonido. Cada majlis está compuesto por una combinación de objetos sonoros creados por el artista y piezas tradicionales, como instrumentos musicales, cerámica, textiles y esculturas cinéticas, que aluden a la cultura amazigh (bereber) de la región del Atlas marroquí.
En lugar de sonar a través de un sistema convencional de altavoces, la música emerge de los objetos y las esculturas dispuestas en el espacio, creando una experiencia inmersiva que desafía las nociones tradicionales de cómo escuchamos y experimentamos el sonido. Los instrumentos, tambores y otras piezas funcionan como un sistema multicanal que reinterpreta y amplifica las grabaciones que Atoui recopiló durante su investigación. Entonces el propio espacio, los objetos y las esculturas generan el paisaje sonoro en un sistema único y en constante mutación.
En general, la exposición explora las tradiciones musicales y artesanales rurales del mundo árabe y el norte de África para acercarlas al público a través del arte sonoro, pero lo que la distingue es su enfoque experimental sobre la materialidad del sonido. Atoui utiliza materiales como piedra, bronce, cerámica y textil para crear objetos sonoros que van más allá de lo convencional. Algunos de estos elementos vibran, raspan o se mueven de manera mecánica, modificando la experiencia del sonido. En este sentido, el arte de Atoui se aleja de la idea tradicional de música, fusionando el sonido con la escultura y la instalación.
Memoria e identidad
La influencia de la música amazigh, vinculada históricamente a la vida rural y a la identidad de las comunidades del Atlas, es evidente en esta propuesta. Atoui se adentra en las tradiciones musicales de estos pueblos para explorar cómo la oralidad, la poesía, la danza y la percusión han configurado un patrimonio cultural que ha resistido las transformaciones sociales y políticas de la región, sirviendo de anclas de la identidad indígena.
De hecho, el proyecto reivindica los Tamazgha, un territorio que se extiende desde el oasis de Siwa, en Egipto, hasta las Islas Canarias, y pone de relieve la importancia de las lenguas y tradiciones amazigh como elementos fundamentales de la identidad indígena en el norte de África. Por eso, la exposición también plantea una reflexión sobre la memoria y la identidad.
At-Tāriq, que significa “la estrella de la mañana” o “el visitante nocturno”, hace referencia a la sura 86 del Corán y alude a la relación entre la noche y lo desconocido, una asociación que resuena en la práctica musical amazigh, tradicionalmente vinculada a lo ritual y lo místico.
Así y sin perder de vista el objetivo de reivindicar y actualizar las tradiciones en torno a la música amazigh, al tiempo que las inserta en un contexto contemporáneo, en el que la tecnología y la electrónica juegan un papel fundamental, Atoui invita a los visitantes a reflexionar sobre las relaciones entre las tradiciones orales y la música contemporánea. En pocas palabras, pensar sobre cómo estas pueden sobrevivir y transformarse a lo largo del tiempo
Este enfoque de la exposición también está alineado con el trabajo anterior de Atoui. Su proyecto Re-visiting Tarab (2010-13) investigó la música árabe clásica y renacentista, mientras que Al Qabali (2022) exploró cómo las tradiciones musicales pueden reinventarse a través de la tecnología. En At-Tāriq, el artista sigue la línea de su interés por las músicas de tradición oral y cómo estas se pueden reinterpretar utilizando nuevas herramientas tecnológicas y mediante la colaboración intercultural.
Por otro lado, la muestra del Museo Thyssen-Bornemisza que se mantiene en constante activación a lo largo de los tres meses de apertura, ofrece un amplio programa de actividades. Desde visitas guiadas performativas nocturnas hasta talleres interactivos y conciertos, el público puede profundizar en la experiencia sonora que Atoui ha diseñado.
Un evento destacado será el concierto programado para el 3 de marzo en el Florida Park, como parte de la feria ARCOmadrid, donde Atoui estará acompañado por músicos tradicionales del Atlas y las tres colaboradoras de su residencia artística en Córdoba. La entrada será libre, pero con aforo limitado, previa descarga en las webs de los medios colaboradores: Radio 3 y Mondo Sonoro.
La exposición Tarek Atoui. At-Tāriq no solo es una invitación a descubrir la música y la cultura amazigh, sino también una reflexión sobre la evolución de las tradiciones sonoras y su relación con el arte contemporáneo. En un momento de transformaciones rápidas y globalizadas, Atoui ofrece una experiencia sensorial que nos conecta con la riqueza de un legado cultural profundamente enraizado en la identidad del norte de África, al mismo tiempo que abre un espacio para su preservación mediante el uso de nuevas tecnologías como la «arquitectura sonora» que invita al público a interactuar y sumergirse.


