SAM BARON Q&A

C3 PT Residency01 Junco Sam ToinoAbel Passa Ao Futuro © Jenna Duffy 051

Su trabajo como director creativo de Fabrica lo puso en el mapa del diseño contemporáneo hace ya años. Desde entonces ha sido reconocido por numerosas marcas de prestigio internacional, casi siempre vinculadas a unos interesantes archivos que son patrimonio cultural e identitario, archivos que él explora en busca de las claves que necesita para llevar a cabo diseños que eleven esas marcas a lugares inesperados pero siempre coherentes con su historia y tradición. Desde Dior a Sèvres, pasando por Bitossi, Bosa, Mateus o Vista Alegre, Sam Baron deja su impronta con discreción, sin estridencias, con cierta poética y algo de humor.

Por: Ana Domínguez-Siemens

C5 ROOM 0227

Su trabajo destaca por encontrar un equilibrio muy acertado entre la tradición y la innovación. ¿Cómo logra combinar ambos aspectos?

Creo firmemente que, como diseñadores, no estamos inventando mucho, sino reinterpretando nuestro entorno. Innovamos en la manera en que abordamos aquello que nos importa, siempre partiendo de nuestras experiencias pasadas y nuestro bagaje cultural. En ese sentido, mi trabajo mezcla tradición e innovación, porque parte de algo que de algún modo ya conocemos o redescubrimos, y que se reformula con los recursos técnicos o tecnológicos disponibles hoy.

¿Qué papel juegan el dibujo y la creación de prototipos en su proceso? ¿Se siente más cómodo con alguno de los dos?

Disfruto mucho de la fase de dibujo, que normalmente llega después de la primera tormenta de ideas, cuando empiezo a dar forma mentalmente a la respuesta que quiero ofrecer al encargo (que a menudo llamo “la pregunta”). Las ideas, que a veces se presentan como collages algo surrealistas, deben convertirse en algo tangible. Es entonces cuando empieza el dibujo, ya sea como un boceto rápido o como una serie de dibujos repetidos para destilar la esencia del concepto. Es un momento de calma, un diálogo conmigo mismo donde atrapo y edito pensamientos hasta lograr una versión que me convenza sobre el papel. Luego llega la fase del prototipo, que también disfruto mucho y que suele desarrollarse en colaboración con artesanos o empresas. Es el inicio de una conversación que continuará hasta que el producto cobre vida.

Decidió trasladarse a Portugal. Aparte del clima y la gastronomía, ¿cree que es un buen lugar para un diseñador? ¿Qué ventajas tiene no vivir en centros tradicionales del diseño como Milán o Londres? ¿Cómo se adaptan sus diseños a diferentes contextos?

Vivo en Lisboa porque mi esposa nació allí y trabaja en Portugal. Aunque durante años vivimos entre Italia, Francia y Portugal, nuestro hogar está ahora en Lisboa. Es un país magnífico, donde la calidad de vida sigue siendo alta a pesar de la rápida gentrificación reciente. Tras acostumbrarme al ritmo portugués y a su buen clima, resultó difícil imaginar un regreso a capitales más frenéticas como Londres, París o Milán. Me encanta visitar esas ciudades, que son fuente constante de inspiración para nuestro sector, pero siempre agradezco la vuelta a casa. Cada ciudad tiene su propio carácter, y es necesario adaptarse, pero creo que las personas valoran que se les ofrezca algo nuevo, del mismo modo que nosotros disfrutamos descubriendo proyectos, tiendas o exposiciones originales.

PULSA AQUÍ para seguir leyendo.

photo Sanda Vuckovic

White Paper by
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.