El bosque tropical del Castillo de Chaumont

La Tillandsia usneoides es un tipo de planta que vive adherida a las ramas de los árboles alimentándose exclusivamente de la humedad del aire y la luz. Aunque sus siluetas se han vuelto mucho más reconocibles después de la película de Tim Burton: “Big Fish“, su uso para la decoración de exteriores ya era bastante grande. La instalación Rainforest, creada para el invernadero del Dominio de Chaumont-sur-Loire, está repleta de este tipo de flora.

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El bosque tropical del Castillo de Chaumont

El castillo renacentista que alberga la región francesa de Centro-Val de Loira, fue construido en el siglo X con el fin de proteger Blois de ataques de sus rivales: los condes de Anjou. En 1550, pasó a ser propiedad de Catalina de Médici dónde acogió a numerosos astrólogos, como Nostradamus. También estuve en manos de Diane de Poitiers, duquesa de Valentinois y de Étampes, y de otras muchas familias aristócratas antes de convertirse en Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Con una altura de 40 metros sobre el río Loira, se ha convertido en todo un referente dentro de la esfera del arte. Una fusión entre identidades tan emocionantes como la de patrimonio, arte y jardines dan lugar a una visita extraordinaria por el interior del castillo y sus alrededores al estilo inglés. Paseando por las cuatro hectáreas de extensión se encuentra un collage de paisajes que evoca a otras partes del mundo.

Rainforest es una parte de este invernadero, en la cual una inmensidad de Tillandsia usneoides se hacen con el espacio del bosque tropical hasta caer en falsos charcos turquesas con la apariencia de las hojas de Monstera. Patrick Nadeau, su arquitecto, eligió por este tipo de plantas que crecen sin raíz en el suelo para, así, poder colocarlas en el aire sobre estructuras de alambre semiesféricas. Estas cúpulas, mitad orgánicas y mitad arquitectónicas, logran destacar la especial forma de los tallos y hojas que reflejan los rayos de luz tiñéndolos de verde grisáceo con destellos plateados. Estas crinolinas cuelgan sobre copas de cerámica que, gracias al vidrio azul fundido, logran crear un efecto acuático que recuerda a los cenotes de la selva de Yucatán.