El Museo de Moda de Amberes (MoMu) cuenta con la exposición Fashion & Interiors. A Gendered Affair, donde propone una revisión crítica de la relación entre la moda y los espacios interiores a través del prisma del género.
Disponible del 29 de marzo al 3 de agosto de 2025, la muestra se pregunta cómo estas dos formas de expresión estética han convivido, se han influenciado mutuamente y han reflejado estructuras sociales, particularmente en torno al papel asignado históricamente a la mujer.
Para esta exposición el género toma un papel fundamental como hilo conductor que relaciona la moda con el interiorismo ya que se habla del hogar como extensión del cuerpo femenino. Esto se debe a que durante el siglo XIX, la ideología doméstica europea establecía que la mujer tenía el deber de «embellecer» tanto su cuerpo como el hogar.
Eran ellas quienes escogían textiles de todo tipo para cojines, cortinas y muebles, así como otros objetos decorativos que adornaban los interiores. Mientras tanto, sus prendas femeninas reproducían el mismo exceso de ornamento y volumen que resultaba incómodo y restrictivo para el movimiento. De hecho, en muchos casos la figura femenina terminaba por fundirse visualmente con el entorno. Se trataba de una estética decorativa que no dejaba mucho espacio para la individualidad alejada del entorno doméstico.
Este fenómeno no pasó desapercibido para algunos diseñadores y arquitectos hombres que apelaban a esa misma superposición entre cuerpo y espacio, por lo que comenzaron a integrar vestimenta, mobiliario y arquitectura como una unidad artística para el inicio del siglo XX. Figuras como Henry van de Velde exploraron este concepto, proponiendo que el entorno habitable debía estar en sintonía con el atuendo para una estética de totalidad.
Sin embargo, para esa misma época el movimiento modernista reaccionó contra este enfoque ornamental. Adolf Loos, por ejemplo, consideraba la decoración innecesaria como un lastre cultural. Arquitectas y arquitectos como Lilly Reich y Le Corbusier también promovieron una estética más funcional, donde la moda debía alinearse con los principios de simplicidad y utilidad, distanciándose mucho más de la carga simbólica del ornamento y adorno asociado a lo femenino.
Justo en esa dualidad y debate se abre paso la exposición del MoMu, ya que retoma estas tensiones históricas y las contrapone sin un orden cronológico estricto con obras contemporáneas de diseñadores belgas egresados de la Academia de Bellas Artes de Amberes como Martin Margiela, Ann Demeulemeester y Raf Simons o el diseñador Hussein Chalayan, entre otros.
En sus propuestas, el cuerpo y el espacio vuelven a encontrarse, algunos los unen a través de la funcionalidad de las prendas, mientras que otros terminan decorando al máximo el cuerpo vestido. De todas formas, todos reflejan un cambio en la concepción de la mujer como extensión de la decoración de los espacios hacia una visión de la mujer como creadora del gusto o lo que se denominaría como «curadora estética».
Cuerpo, espacio y representación
La muestra Fashion and Interiors. A Gendered Affair permite entonces acercarse a una selección de piezas que abarca desde archivos históricos hasta creaciones recientes y que invita a reflexionar sobre cómo el vestir y el habitar han funcionado como mecanismos de control, pero también de expresión. No solo se muestran afinidades entre textiles, prendas, mobiliario y decoración, sino que se pone a dialogar a los diversos paradigmas culturales que han moldeado tanto los objetos como los cuerpos.
La curaduría, a cargo de Romy Cockx, propone un enfoque que evita la nostalgia decorativa o la glorificación del diseño, y que en cambio enfatiza los discursos de poder y representación presentes en ambos campos. Entre las instituciones colaboradoras se encuentran museos, colecciones privadas y archivos especializados de distintas partes de Europa y Estados Unidos.
Gracias al amplio espectro de al menos 38.000 prendas, textiles y objetos que convierten al MoMu en la mayor colección de moda belga del mundo, esta muestra se sitúa en la intersección entre moda, arquitectura y teoría de género, pero sin ofrecer respuestas definitivas. Más bien, abre un espacio para pensar en cómo las formas materiales que nos rodean configuran y reflejan nociones de género, belleza y otras categorías sociales.


