En 2025 se celebra el centenario del nacimiento de Martín Chirino (Las Palmas de Gran Canaria, 1925 – Madrid, 2019), uno de los escultores más influyentes del siglo XX. Su legado artístico y su exploración del hierro como material esencial en su obra siguen vigentes, inspirando a nuevas generaciones de artistas y amantes del arte.
Por Jesús M. Castaño
Un legado de compromiso y creatividad
Martín Chirino no solo se destacó por su maestría en la escultura, sino también por su compromiso con la cultura y la libertad creativa. Para él, el arte no solo representa el pasado, sino también el futuro: una herramienta de transformación social que trasciende las fronteras del tiempo. Su independencia artística no era sinónimo de aislamiento, sino de una profunda conexión con el mundo que lo rodeaba.
La espiral como lenguaje universal
Uno de los elementos más icónicos en la obra de Chirino es la espiral, un motivo recurrente en su trabajo. Inspirado en los grabados y pintaderas de las culturas aborígenes de Canarias, este patrón también está presente en la naturaleza, desde la doble hélice del ADN hasta la forma de las galaxias y los remolinos de los ríos. Chirino vio en la espiral un gesto inquietante y mitológico, una señal de identidad cultural que remite al origen y al movimiento perpetuo.
Su obra El viento (1968) refleja esta búsqueda, donde la espiral se convierte en un símbolo dinámico que dialoga con el espacio. Del mismo modo, en Herramienta poética e inútil (1956-1957), el hierro es forjado para desafiar la gravedad y abrir nuevos caminos a la escultura contemporánea.
El hierro, la fragua y la creación
El proceso creativo de Chirino estaba estrechamente ligado a la materia prima con la que trabajaba: el hierro. Inspirado por su infancia en Las Palmas, donde observaba los astilleros y la transformación de los metales, Chirino concibió la escultura como un acto de forja, un diálogo entre la energía del fuego y la resistencia del material.
En El herrero fabulador (1973), el escultor reflexiona sobre el oficio del herrero como un arte ancestral, una práctica transmitida de generación en generación que encierra un conocimiento casi místico. Como Mircea Eliade menciona en Herreros y alquimistas, los herreros han sido considerados seres misteriosos, guardianes de un saber que permite moldear la naturaleza sin alterar sus ritmos.
Un artista de su tiempo
A pesar de su inclinación por lo simbólico, Chirino nunca se alejó de su contexto histórico. En 1959, publicó el ensayo La reja y el arado en la revista Papeles de Son Armadans, donde abordaba la situación cultural de España y su propia búsqueda artística dentro del grupo El Paso. Consciente de la tradición española, su obra se nutrió de influencias como Picasso, Miró, Julio González y El Lissitzky, pero siempre desde una perspectiva personal e innovadora.
Un centenario para celebrar
A lo largo de 2025, numerosas exposiciones y eventos rendirán homenaje a la figura de Chirino, resaltando su importancia en la escultura contemporánea y su contribución al arte español e internacional. Su obra, marcada por la búsqueda del equilibrio entre el hierro y el aire, sigue siendo una referencia fundamental para comprender la relación entre la materia, el espacio y el tiempo.
Martín Chirino nos dejó en 2019, pero su legado pervive en cada una de sus esculturas, en el hierro moldeado con pasión y en la espiral que, como él mismo decía, nunca deja de girar.


