Entre tradición e innovación, Hermès reinterpreta sus códigos ecuestres con siluetas versátiles, alta artesanía y una paleta inspirada en la naturaleza.
Bajo las luces vibrantes de Shanghái, Hermès presenta el segundo capítulo de su colección Otoño-Invierno 2025. La Maison francesa eligió la bahía de North Bund como escenario, construyendo una pasarela que dialoga entre el entorno natural y artificial. Se revelan detalles del perfil futurista de Lujiazui, donde las torres brillan bajo luces multicolores y el río Huangpu capturan la energía de una metrópolis en constante cambio.
De la mano de Nadège Vanhée, directora artística de prêt-à-porter femenino, Hermès explora una narrativa visual donde la sofisticación no excluye la funcionalidad. La colección es protagonizada por una figura femenina de fuerza discreta, cosmopolita y compleja, cuya vestimenta refleja capas de sentido entre herencia y modernidad. Prendas con siluetas funcionales, versátiles y elegantes a partes iguales.
En el corazón de la colección se encuentra la trenza, símbolo de continuidad cultural y característico de la Maison. Inspirado en el carré de seda Dressage Tressage de Virginie Jamin, este motivo aparece reinterpretado con un enfoque gráfico, moderno y táctil, en abrigos, tejidos de punto y detalles en piel con un aire resueltamente actual.
Los códigos clásicos se transforman mediante disposiciones caleidoscópicas de función, forma, color y estampado. Las configuraciones modulares responden al movimiento cotidiano con cremalleras, paneles desmontables, cierres funcionales y tejidos técnicos. Sobresalen los ponchos de cachemir de doble faz y los abrigos envolventes que, inspirados en la manta ecuestre, conjugan abrigo y elegancia con maestría. La paleta cromática es otro de los puntos altos: tonos tierra, rojos quemados y naranjas vibrantes se equilibran con lilas suaves, blancos arcilla y un azul tinta que evoca profundidad.
El desfile cerró con una celebración nocturna frente al Huangpu, donde el color y la música sellaron la conexión entre moda, ciudad y emoción. Con esta segunda entrega, Hermès consolida su visión: una moda que fluye entre herencia y modernidad, donde cada prenda se convierte en una extensión del movimiento, el paisaje y la mujer que la habita.


