«HADRIAN», el amor detrás del guerrero

Rufus Wainwright cierra la temporada del Teatro Real con una ópera de amor homosexual "Hadrian"

Hadrian

El Teatro Real cierra la temporada operística con el estreno de Hadrian, la segunda incursión en la ópera del cantautor canadiense-estadounidense Rufus Wainwright, que se ofrecerá en versión semi-escenificada protagonizada por el barítono Thomas Hampson, quien dio vida al emperador Adriano en el estreno absoluto de la obra en Toronto en 2018.

 Haciendo uso de una paleta musical que el propio autor define «HADRIAN» como «más oscura y potente» que la de su primera ópera –Prima donna–, tejida con largas líneas melódicas mezcladas con ricas texturas orquestales, Wainwright construye un relato verdaderamente apasionante.

El complejo entramado vocal estará defendido por Thomas Hampson en el papel titular, Ainhoa Arteta (Plotina), Santiago Ballerini (Antinous), Rubén Amoretti (Turbo) y Vanessa Goikoetxea (Sabina) entre otros. Junto a ellos, el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, bajo la dirección musical de Scott Dunn.

Las impactantes imágenes del fotógrafo Robert Mapplethorpe y la dirección de escena de Jorn Weisbrodt, completan este interesante espectáculo.

“Cuando leí por primera vez las fabulosas Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, una novela que inspiró al menos a tres generaciones de hombres homosexuales, me asaltó al instante la idea de transformar este tema histórico en forma de ópera.
Tanto su naturaleza íntima como su salvaje grandeza parecían perfectamente adecuadas para lo que la ópera hace mejor: crear una hiperilustración de las oscuras vidas interiores de las personas que se enfrentan a formidables circunstancias exteriores y, al mismo tiempo, recorrer musicalmente las dimensiones surrealistas de lo que hay entre ellas.
En mi opinión, ninguna otra forma teatral como "Hadrian" retrata verdaderamente la vida en una miríada de colores vibrantes y brillantes como lo hace la ópera, y la historia del emperador romano Adriano es un diamante perfectamente tallado para esa tarea”.

Rufus Wainwright
Hadrian

Hadrian se centra en el verdadero pero problemático amor del emperador por el bello joven Antinoo. Mientras  el oscuro espectro del monoteísmo se acerca anunciado por los judíos y los primeros cristianos, hasta destruir el antiguo sistema de creencias paganas. 

La investigación histórica asegura que muchas  partes de la vida y el legado de Adriano fueron destruidos por sus detractores y, aunque fue un gobernante productivo y justo, su masacre de los judíos no puede ser olvidada, y es un punto principal de la obra.

Así, Rufus Wainwright concluye: “Casi inmediatamente después de la muerte de Adriano, los dictados patriarcales de la humanidad se apoderaron de la narración, dejando que la patética observación antigua de que «lloró como una mujer» cuando Antinoo se ahogó, ensombreciera todos sus logros”.

Hadrian: Introducción a la ópera

Hadrian crea la historia del último día del emperador romano que gobernó
entre los años 117 y 138 de nuestra era. Parece que Adriano es más
conocido por la construcción en Britania del muro que lleva su nombre y
por su conflicto con Judea contra el auge del monoteísmo. Pero es en gran
medida desconocido por lo que podría ser su mayor legado, el haber vivido
abiertamente como homosexual y su profundo e inquebrantable amor por
otro hombre, Antinoo.

Las relaciones homoeróticas eran aceptables entre la nobleza romana de la
época, pero únicamente cuando el objetivo era la instrucción carnal entre
un hombre adulto y un joven que era esclavo y estaba sometido a su amo.
Antinoo, además de ser un hombre libre, era demasiado mayor para que esa
relación fuera autorizada y, lo que más preocupaba al entorno de Adriano,
que Antinoo era tratado por Adriano como un compañero de plena igualdad
en su amor.

Adriano conoció a Antinoo en Grecia mientras recorría el Imperio y pasaron los siguientes seis años juntos continuando ese recorrido. Casi al final de sus viajes, contemplando la perspectiva feliz de una vida juntos en Tibur, la magnífica villa de Adriano en las afueras de Roma, Antinoo murió en circunstancias sospechosas ahogado en el Nilo.

En esta ópera, se ofrece una explicación a la muerte de Antinoo y a la
política de Adriano. Se espone su dolor infinito y presenta la relación
de Adriano con Antinoo como una de las mayores historias de amor de
todos los tiempos.