El Marquès: “Cuando era pequeño decía que quería ser dibujante de cómics”

Hablamos con El Marquès de sus mágicas ilustraciones y de todo el trabajo que hay detrás.

El Marquès
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Fotografía de Camille Irrgang

Conocido como El Marquès, Adrià F. Marquès es un ilustrador que trabaja en Barcelona y que ha recibido numerosos encargos para libros, carteles publicitarios, revistas, posters e incluso álbumes de música. Entre sus clientes encontramos editoriales como Penguin Random House, Avenauta, Austral o Santillana; museos, como el Museu del Disseny y el Museu d’Història de Catalunya; o reconocidas marcas como Springfield, Filmin o Campari. Con el Premis Junceda d’Il-lustració en 2020 por La Pandilla Cola de Milano, El Marquès cuenta con tres premios a su trayectoria hasta el momento. 

¿En qué momento supiste que querías dedicarte a la ilustración? 

Siempre quise dedicarme a ello, aunque cuando era pequeño decía que quería ser dibujante de cómics. Tuve mis escarceos con el cómic colaborando con alguna revista o fanzine, pero me pareció demasiado trabajo y mal pagado. En esa misma época estaba cantando en una banda de punk rock llamada “The PennyCocks”. Allí empecé a dedicarme a la gráfica del grupo (pósters, camisetas, diseños de disco) y a raíz de eso me empezó a salir trabajo para otras bandas y sellos discográficos. Un trabajo lleva a otro trabajo, supongo y en un tiempo estaba ilustrando libros. 

¿Cómo realizas los diseños de tus ilustraciones? 

Pues normalmente suelo hacer algunos garabatos minúsculos en una libreta. Poco a poco los paso a limpio a lápiz y papel y de allí con la tableta gráfica. De peque hice algo de serigrafía y estampación y algo se me quedó, porque suelo trabajar con pocas tintas. 

Usando unas gamas cromáticas reducidas, ¿cómo eliges los colores que vas a usar? 

Pues dependiendo del tipo de encargo. Suelo utilizar dos o tres colores que contrasten y casen bien. Como dije, siempre tengo la serigrafía en la cabeza, no se muy bien por qué. Suelo estar bastante atento a combinaciones de colores que me encuentro por la calle y me gustan. 

El Marquès
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¿Qué artistas te inspiran? 

Tengo muchos, siempre es difícil responder a esto. De pequeño estaba muy on fire con Ceseepe, que estuvo saliendo con mi madre cuando eran jovencitos, y por casa teníamos muchos cómics y originales suyos. Todo este mundillo del cómic underground de los 70 y 80 fueron de mis primeras influencias. Más tarde descubrí las portadas ilustradas de jazz, que me fascinaron. Gente como David Stone Martin, Jim Flora, Cliff Roberts… También los posters publicitarios de principios de siglo. Creo que mi estilo es una mezcla de estas influencias, el art decó, lo beatnik, la gráfica underground de los 70 y algo del rock. 

¿Con cuánta libertad creativa cuentas a la hora de realizar un encargo para ilustrar una revista o libro? 

Depende del encargo y del cliente. De los que confían plenamente en ti y te dejan manga ancha suelen salir los mejores trabajos. Cuando haces publicidad estás más encorsetado, porque a veces una marca no quiere que la relacionen con “X” cosas o conceptos. Es cuando tienes que estrujarte más los sesos. Pero pagan bien. Si en un encargo pagan poco, siempre pido al menos algo de libertad creativa. 

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¿Qué les dirías a los que piensan que la ilustración no puede considerarse arte? 

Cuando estaba en Bellas Artes tenía que lidiar con eso continuamente. Yo quería dibujar y los profesores lo consideraban un arte menor, o directamente “un vehículo expresivo muerto”. La verdad es que me da igual. Yo no me veo como un artista tampoco. Todas estas discusiones sobre qué es arte o no me dan un poco de mareo. 

¿Hay algún encargo de ilustración que te haría especial ilusión recibir? 

Siempre hace ilusión hacer algún trabajo para una banda de música o algún/a escritor/a que admiras. Aunque por cerrar el círculo, me gustaría hacer alguna portada de jazz. 

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