El centro está en los márgenes – Nuria Mora

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Por Iñigo de Amescua

Nuria Mora no tenía nada planeado. Solo pintaba con amigos en paredes de negocios abandonados, en muros huecos, usando el mobiliario urbano de manera furtiva, ilegal, reclamando su lugar. Usaba la calle y su entorno como una Hannah Höch de finales del siglo XX, creando cortes en el entramado metropolitano de grandes superficies, publicidad y despersonalización. Nuria es una pionera y se ha convertido en referente evolucionando en su obra, sumando nuevos soportes, “haciendo”, sin más, como ella misma afirma. Esta filosofía de trabajo la ha llevado a participar en la Bienal de Venecia y a mostrar su obra en instituciones como la Tate Gallery, la Fundación Joan Miró o el Museo de Arte Contemporáneo de Johannesburgo. 

bell hooks, sí así comenzamos esta entrevista, en minúsculas y con mujeres mayúsculas, defendió que: “La marginalidad es mucho más que un lugar de supuesta degradación. Es también el lugar de la posibilidad radical, es un espacio de resistencia… Ofrece la formación de una perspectiva sustancial desde la que ver y crear, imaginar alternativas, nuevos mundos...». hooks, pseudónimo de la escritora y activista Gloria Jean Watkins, otorgaba a lo que sucede en los márgenes una libertad única, instintiva. Nuria Mora (que estudió Arquitectura de Interiores y Bellas Artes en Madrid) comenzó a mostrar su arte en los márgenes, en el espacio público, ante nuestras narices, como Basquiat, Futura 2000, Taki 183 o Haring: “Empecé a pintar en la calle cuando era muy jovencita y, poco a poco, he logrado construir un lenguaje en ese medio, utilizando la calle como patio de juegos, como soporte, como lugar de experimentación y como taller al aire libre. Todo eso sigue dentro de mí y está presente en mi obra hoy. De hecho, puedes leer esas influencias en el trabajo de todos los que formábamos parte de aquella escena y seguimos trabajando hoy. La calle está presente en nuestras formas de hacer, en nuestras maneras de resolver. Yo, por ejemplo, me siento muy cómoda en formatos grandes, trabajo mucho con las texturas o rescato grafismos de mi propio lenguaje callejero para la obra que hago ahora”. De la calle a su debut en Arco 05 con la galería Vacío 9, al Matadero de Madrid, La Casa Encendida (dónde intervino la fachada), el Museo de Altamira, Le Pilori de Niort, el Museo o el Recoleta de Buenos Aires. Nuria sigue cultivando esas relaciones y es miembro del colectivo Equipo Plástico con amigos y artistas como SixeArt, Eltono & Nano4814.

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