Se trata de combatir la incertidumbre, acariciarla y que de allí surja algo hermoso. Como en una cadena de artistas hermanados, unos invitaron a otros para poder “seguir avanzando cuando el terreno en el que nos movemos nos es desconocido”. Son palabras de Rashid Johnson, organizador de Directionless en Hauser & Wirth Menorca
En el año 2005 la ensayista y activista Rebecca Solnit alumbró la obra titulada A Field Guide to Getting Lost. El libro llegó a España cuando más se necesitaba, en 2020, un año en el que todo el mundo se sentía perdido —en mayor o menor grado— en medio de una pandemia mundial. Clara Ministral, al mando de la traducción para la editorial Capitán Swing, le dio el título de El arte de perderse. En sus páginas, se lee: “Deja la puerta abierta a lo desconocido, la puerta tras la que se encuentra la oscuridad. Es ahí de donde vienen las cosas más importantes…”.
El arte de perderse podría ser también el título de la exposición que se abre el próximo 21 de junio en Hauser & Wirth Menorca (y que se podrá disfrutar hasta finales de octubre), pero se titula Directionless. Su contenido tiene que ver también con esas líneas de Solnit y con esa apertura a la incertidumbre que no se rechaza, sino que se quiere y se busca, pero ¿cómo se busca lo que no se conoce? Preguntando. Eso es lo que hizo su organizador, el artista Rashid Johnson.
Singular y muy plural
Directionless es una muestra singular y plural. Es singular por el modo en que la ha concebido Johnson y es plural por su materialización. Johnson no quiso aceptar una labor de comisariado al uso y prefirió ser organizador, repartidor de juego. Es plural porque él decidió abrir su campo y preguntó a otros tres artistas si querían proponer, a su vez, otros nombres, otros colegas externos a la galería. Los invitados fueron Charles Gaines, Firelei Báez y Cristina Iglesias y el resultado es un panorama, un atlas de creación contemporánea que se aleja así de cualquier expectativa prevista de antemano y que sencillamente abraza y ama el destino, tal y como escribió Nietzsche: amor fati… también en el arte.
“En estos momentos, todos compartimos una sensación de desorientación, una impresión que evoluciona junto con un contexto cada vez más acentuado. Y en este caso, los artistas no se ven paralizados por la situación, sino que se muestran animados por ella […]. Lo que ofrecemos no es un mapa, es más bien un conjunto de estrategias para seguir avanzando cuando el terreno en el que nos movemos nos es desconocido”.
Directionless ocupará tanto las galerías como el espacio exterior de la ubicación privilegiada de este centro en la Isla del Rey. Contará con la colaboración de casi una treintena de artistas de más de diez países diferentes, entre los que se encuentran Lyle Ashton Harris, Joiri Minaya, Meg Webster, Claire Chambless, Rineke Dijkstra, Latifa Echakhch, Todd Gray, Alteronce Gumby, Hugh Hayden, leslie hewitt, Hannah Levy, Julie Mehretu, Wangechi Mutu y Lorna Simpson, entre otros.
Un foro líquido
Tomamos el caso de Cristina Iglesias, por ejemplo. Ella se ha ocupado de la muestra de esculturas exteriores y su selección se extiende por jardines, fachadas y caminos. Iglesias ha invitado, en concreto a Ali Cherri, Mona Hatoum y Rayyane Tabet a presentar sus obras al aire libre, mientras que las de Yto Barrada y Sigalit Landau se expondrán en las galerías. Concebidas como parte de un recorrido, todas estas obras conectan directamente con la arquitectura, el agua y el paisaje, resistiéndose al carácter fijo y monumental que normalmente se asocia con las esculturas exteriores. En palabras de Cristina Iglesias: “Hoy día, el Mediterráneo, con su herencia de civilizaciones antiguas y migraciones, es también un espacio de suspensión e incertidumbre. Menorca, con su localización geográfica en el oeste del Mediterráneo, ofrece un escenario privilegiado para repensar cómo el mar, que ha unido personas y culturas, tendría que servir de foro líquido, y no como frontera’.
Leves hilos temáticos
La exposición establece un diálogo entre artistas cuyas prácticas son material y conceptualmente diferentes. Pero eso no significa que no haya dispersión y desorden. “La exposición introduce hilos organizativos sutiles”, explica Rashid Johnson en entrevista exclusiva con White Paper By, que será publicada en el número de otoño. Y prosigue: “La dispersión no se trata como un problema que haya que resolver, sino como una condición que hay que estructurar”.
De esta manera, a través de estas yuxtaposiciones, se muestra un conjunto de obras nuevas y de instalaciones site-specific que hacen de la falta de dirección del título un espacio conceptual, una zona de suspensión, abierta y llena de posibilidades donde las nuevas formas de relación, significado y subjetividad pueden ser imaginadas. La conexión de todos estos artistas de muy diferentes sensibilidades surge así del compromiso compartido de navegar por lo desconocido con rigor, inteligencia, complejidad, pero sin miedo y sin conformismo.


