Elegancia, misterio y surrealismo se entrelazan en la obra de Anonna Fleur, la artista multidisciplinar que ha logrado dominar a la inteligencia artificial
Por Marta Martínez

“Era una representación de una mujer en el espacio, vestida con un traje cósmico”. Anonna Fleur no ha olvidado su primera obra, surgida de la fascinación que le suscita el universo, de la inquietud irresuelta de pensarse como un ente dual, escindida entre la existencia orgánica y su ineludible autoexpresión. Un tema que sigue explorando hasta el día de hoy en sus láminas digitales, donde retrata a seres perlados que rozan lo celestial, vestidos con prendas de alta costura y adornados por joyas maximalistas.
Para ella, el haute couture es mucho más que ropa: “es poesía visual”, exclama Fleur, “una disciplina artística que cuenta historias sobre la identidad, las emociones y los relatos que llevamos dentro”. La suya siempre ha estado alineada con el arte. Después de diversas incursiones en el diseño de moda y de interiores, pasando por la fabricación de joyas, además años dedicada a la fotografía, la artista logró aunar estas disciplinas creativas en el ámbito digital, una decisión marcada por su profunda fascinación por la tecnología. Pese a seguir empleando herramientas de edición más convencionales, la reciente incorporación de la inteligencia artificial a su proceso le ha permitido salvar la distancia entre su poderosa imaginación y la materialización de ella. “Cuando se aborda de forma reflexiva y con una intención clara, se convierte en un aliado para los artistas que les permite explorar nuevas dimensiones creativas y superar los límites”, explica sobre su uso.

¿Cómo llegaste a convertirte en Anonna Fleur?
La creatividad y el amor por la artesanía han formado parte de mi vida desde que era niña. Disfrutaba creando objetos a mano, pintando y dibujando. Con el tiempo, todas esas disciplinas artísticas se unieron a través de mi pasión por la fotografía, que me permitió dar a mi trabajo una identidad visual auténtica. Esa experiencia tan variada acabó llevándome al arte digital y a la creación de Anonna Fleur.
¿Trabajas en solitario?
Sí, valoro mucho la libertad que me da trabajar por mi cuenta. Como soy una artista autodidacta, esa independencia me permite seguir mi intuición, experimentar y asumir riesgos sin ningún tipo de limitación. Es una forma de crecer a mi propio ritmo y sin comprometer mi expresión creativa.
¿Cómo describirías tu proceso creativo?
Es un proceso espontáneo y lleno de exploración. Normalmente empiezo con una sensación, una idea o un impulso visual que me llama la atención, y dejo que la obra evolucione de manera natural. Me inspiro en movimientos artísticos, mitología, cine, materiales, texturas y colores. En la primera fase, experimento libremente, sin reglas, utilizando la inteligencia artificial para combinar elementos y dar forma rápida a mis ideas. Luego selecciono las creaciones más interesantes y las refino con técnicas más tradicionales para que encajen con mi visión final.
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