Por Carlos Megía
A poco más de diez años para celebrar su segundo centenario, pueden presumir de haber mantenido intacto el espíritu con el que Thierry Hermès inauguró su guarnicionería en 1837 en la rue Basse-du-Rempart de París. La delicadeza discreta, su exquisita atención al detalle y la resistencia en todas las condiciones de sus piezas llamó la atención de príncipes, reyes y emperadores, hasta el punto de dar las primeras puntadas de un legado que, seis generaciones después, no ha perdido un ápice de prestigio humanista e identidad artesanal. Buscando mantenerse siempre pegada a la sociedad de su tiempo y al estilo de vida de sus clientes, la maison francesa decidió poner en marcha la Fondation d’entreprise Hermès como mejor manera para canalizar su compromiso filantrópico y sus políticas de mecenazgo. La iniciativa, liderada por su director artístico y legatario de esa herencia incalculable, Pierre-Alexis Dumas, busca desde entonces actuar tanto en Francia como en el extranjero. Los campos de acción son la solidaridad, la creación, la sostenibilidad del planeta y la transmisión de conocimientos en un mundo complejo, impredecible y en el que, como defienden, “la globalización significa con demasiada frecuencia gustos homogeneizados e insípidos”.
“Nuestros gestos nos definen y muestran quiénes somos”. Esa es la convicción que articula todas las acciones de la fundación, a través de varios programas focalizados en consagrar los valores humanistas en favor del bien común y cultivar la inteligencia y la creatividad compartidas. Un buen ejemplo de ello es su apoyo a los artistas dedicados a la fotografía y las artes visuales o escénicas, ofreciéndoles tiempo, financiación, herramientas, consejo, incluso espacios y escaparates, para que el proceso creativo pueda expandir sus alas. También, en su posterior difusión con espacios de exhibición en ciudades como Bruselas, Seúl, Tokio y Saint-Louis-lès-Bitche. Sus residencias para artistas, iniciativa establecida en 2010, es un buen ejemplo de este espíritu, guiando a sus participantes a través de la experiencia de sus artesanos para crear artículos originales en materiales como el cuero, la seda, la plata o el cristal, ofreciéndoles total libertad creativa y una producción limitada.
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