Con una propuesta profundamente emocional, Laura Pérez ha logrado posicionarse como una de las artistas emergentes más relevantes de la escena musical independiente en su país, Colombia. Su primer álbum, lanzado en febrero de 2025, solo es uno de los frutos de su talento como cantautora y de su compromiso con su arte, consolidando su carrera tras alrededor de cuatro años de trabajo y desarrollo.

Desde los 11 años, su papá, cantando y tocando la guitarra, la inspiró a adentrarse en la música. Sin embargo, fue en 2020 que Laura Pérez logró meterse en las listas de novedades de Spotify luego de empezar su carrera como artista independiente. Mientras estudiaba su carrera profesional de Formación Musical, continuó construyendo un proyecto musical que la ha llevado a cumplir sueños.
Ahora, ya ha trabajado junto a destacados productores y músicos, lo que ha permitido que su sonido siga evolucionando. Y es que la música de Laura, que se encasilla a menudo como balada pop, no solo ha sido un medio de expresión personal, sino también una forma de conectar con las emociones que comparte con su público, creando una base de seguidores leales que se identifican con sus letras y su mensaje.
Además, la artista bogotana ha recorrido importantes escenarios nacionales e internacionales. En 2024, se presentó en el Festival Estéreo Picnic, uno de los eventos musicales más importantes de Colombia, y también emprendió su primera gira internacional, llevando su música a diversas ciudades de América Latina.
Para esta ocasión quisimos ahondar en la cantautora detrás de la obra, por eso Laura nos habla sobre su visión de sí misma y de la música que crea. Además, con motivo del 8M, destaca el poder femenino que acompaña e inspira su trayectoria.

¿Cuál es el papel de la música en tu vida?
Para mí la música tiene un poder de realidad y de desfogue muy importante. Siento que es mi vehículo para conectar con el otro. Desde la música yo encontré un lenguaje y encontré un lugar del mundo para poner mi foco.
Además, ella me ha dado muchos oídos dispuestos a escuchar y a sentir a través de lo que dice por mí. Es decir, es mi vehículo para comunicarme de muchas maneras y me enseña de la humildad, disfruto demasiado todas las posibilidades que la música me da.
¿Cómo te describirías a ti misma en una frase?
No tengo una frase exacta, pero sí un par de palabras: libertad, sentimiento y presente. Porque me gusta la idea de imaginarme libre de todo: libre de sentir, libre de ser, pero siento que aún me falta mucho para poder llegar a eso. Y la palabra sentimiento es porque justamente una de las cosas que más me gusta en la vida es sentir cosas, sentirme viva literal. La tercera es presente por el deseo de poder vivir con demasiado presente, que no haya rastros ni del futuro ni del pasado, sino poder vivir con toda la presencia que pueda.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu profesión como cantautora?
Lo que más me gusta, sin duda, es escribir canciones. Me parece fascinante esa actividad, pero también podría pelearse con tocar en vivo, que me parece increíble porque ahí se ponen a prueba muchas cosas y también hay mucha adrenalina. Es una distinta a la de escribir, pero en ambas actividades la hay.
En ese proceso de escribir canciones, justamente las tuyas son todo un mundo de emociones, ¿cómo es el proceso que llevas para lograr plasmarlas en tus composiciones?
A mí me gusta hablar de una manera de escribir que yo encontré y es un método que me sirvió. Me inventé que se llama «La naranja madura». Entonces yo pienso en ideas que ya son una naranja madura. Me refiero a que cuando hay una naranja que ya está lista para ser usada, en su punto de dureza perfecto, en el color perfecto, puede dar más jugo. Entonces hay ideas que son naranjas maduras y otras no.
Por eso, yo parto de naranjas maduras para poder hacer canciones. Lo que hago en su mayoría es que agarro una idea que ya tenga muy construida, un sentimiento que ya esté lleno de matices y detalles. Por ejemplo, para una canción de amor hay que pensar para quién, si es para mi pareja entonces para qué cosa en particular de ella, en fin, tiene una cantidad de visos que uno tiene que contemplar. Cuando la idea es una naranja madura, al haber tantas las posibilidades, yo escojo cada detalle. Para madurar una idea, hay que sacarle todo el jugo posible.
Algunos de los temas más recurrentes en tus canciones son el amor y el desamor, ¿por qué escribes sobre ellos?
Es algo que me inspira mucho de la vida, yo siento que el ser humano está en constante búsqueda de esas emociones. Todo el mundo busca sentir esas dos cosas: o tristeza amorosa o enamoramiento.
En mi caso es una cosa súper importante, me encanta hablar de amor y desamor. Me mueve mucho el amor. Entonces sí, viene del puro gusto por sentir esas emociones que nada más te despierta el amor por alguien.
¿Qué relación hay entre las historias que cuentas en tus canciones y tu vida personal?
La mayoría está muy untada de mi vida personal porque yo he aprendido que uno no puede hablar mucho de algo que no ha vivido. Entonces hay canciones mías que están llenas de mí, que hablan de mí, y hay otras que no. Pero igual todas tienen detallitos míos para poder hacerlas y sentirlas un poquito más personales. Y esas que no son completamente mías, igual parten de un sentimiento personal que nutro con experiencias humanas ajenas.


En medio de tu trayectoria, ¿cuál crees que ha sido el momento más importante de tu carrera musical?
Yo siento que uno siempre siente que está parado en su momento más importante. Por eso, diría que este momento es el más importante para mí. Justo porque estoy lanzando mi primer álbum, aunque no sé qué signifique en la industria, para mí es una meta que logré y que tenía desde hace mucho tiempo. Poder hacer realidad una obra musical de larga duración es un trabajo muy grande y haberlo ya lanzado y tenerlo en mis manos me hace sentir que este es el momento más importante, por el que he trabajado por ya casi cuatro años.
¿Cuál consideras entonces que ha sido la clave para llegar a lograr tus metas?
Mi niña, el proceso. Vivir la vida creyendo que cada cosita que te pasa tiene una razón de ser, hace que todo sea como más fácil. Cada cosita que yo he vivido, cada pico y cada valle, han sido fundamentales para poder lograr lo que he logrado. De a poquitos ir subiendo y reconociendo que cada pasito en el camino ha sido importante para lograr resultados porque en el proceso voy aprendiendo cosas que me han enseñado a hacer las cosas mejor. Y yo creo que la vida es así y me gusta la idea de pensar que siempre habrá algo más por hacer, que nunca voy a estar en mi pico máximo.
Pasando al tema del 8M, ¿qué mujeres artistas han sido tus mayores referentes a la hora de hacer música?
Diría en primer lugar a Mercedes Sosa, ella me enseñó que las mujeres podemos decir cosas importantes. Mi papá ha escuchado mucha música protesta y por supuesto que la mayoría de voces eran masculinas, pero Mercedes era la voz femenina y no era cualquier voz. Tiene una profundidad y una sensibilidad que siempre me encantó y me movió. Y en el camino pues diría yo que, por ejemplo, Mon Laferte, Nathy Peluso, Silvana Estrada, la mismísima Juliana, de mi tierrita. Y Shakira, que aunque nunca fue un referente tan directo para mí, es una mujer que ha logrado de todo.
Y en tu vida personal, ¿a qué mujeres admiras?
En primer lugar a mi mamá, es todo, es para mí la mejor persona del mundo. Tiene la inteligencia, el cariño, la fuerza, la gracia, el corazón y la humanidad. Y mi hermana también, María Alejandra es mamá y es muy admirable en ese rol, como también lo es como artista. En general, creo que estoy rodeada de mujeres que me inspiran muchísimo desde su individualidad y desde su labor como madres. Ese me parece que es un trabajo fuerte e importante.
En medio de tu crecimiento como artista, ¿a qué retos te has enfrentado por el hecho de ser mujer en la industria musical?
Estamos en una industria en la que la mujer hasta ahora está agarrando lugar y espacio. A lo largo de la historia siempre han sido más los hombres los que han dominado nuestra industria. Entonces desde el principio es difícil porque ya entras en desventaja, no es lo habitual y ojalá lo sea pronto. Por ejemplo, cada vez que sale un cartel de un festival el porcentaje de mujeres que se presentan es nulo o bajísimo.
Somos nosotras las que entre todas nos tenemos que ayudar a levantar y a jalarnos entre sí. No directamente, pero sí he sentido mucho que los hombres siguen siendo quienes se llevan algunos frutos que deberían ser compartidos.
Además, por supuesto que lo he compartido con amigas y Daniela, que es guitarrista de mi banda, sí ha sentido mucho ese malestar por ser guitarrista mujer. Ella nos contaba que llegaba a un escenario a probar sonido con su guitarra y sus elementos y un hombre le decía: “¿oye y quién es el guitarrista?”, como si ella fuera la novia del guitarrista o la que está llevando la guitarra. No, es ridículo: «soy yo, ¿cómo así?».
Sobre todo a las chicas que se dedican a la música desde la instrumentación sí se ve muchísimo todavía que les toca pelearse trabajos con honbres todo el tiempo y les toca sentirse subestimadas.
¿De qué forma crees que tu papel como artista contribuye a la lucha por la igualdad femenina?
Me parece súper bonito pensar que todas las mujeres que decidimos hacer lo que amamos estamos siendo referente o inspiración para otras niñas. Sobre todo niñas y mujeres jóvenes que están mirando cómo muchas mujeres estamos haciendo justo eso: lo que amamos, a pesar de lo difícil. Creo que no hay manera más bonita de sumar a la sociedad que siendo inspiración para ella.
A mí me gustaría poder inspirar sembrando semillas y logrando romper barreras para que para las que vienen sea más fácil.
¿Y qué viene para Laura Pérez después de este primer álbum?
Sacarle todo el jugo que pueda, este año vamos a ir a tocar el álbum en varios lugares: desde mi ciudad, Bogotá, hasta Medellín y México. Lo que se viene es un espacio de disfrutar de los frutos y por supuesto seguir construyendo musiquita.



