8M – Irene Montalà: la mujer más allá de su profesión

Irene Montalà, una de las actrices más destacadas del panorama audiovisual español, habló con White Paper By para compartir su visión sobre la actuación, el éxito y el equilibrio en su vida personal. Desde su experiencia favorita con un papel en Francia hasta sus reflexiones sobre la mujer en la industria audiovisual, Irene habla con franqueza sobre lo que significa ser actriz en un mundo que cambia a pasos agigantados.

Con esa misma transparencia, para conmemorar este 8M nos ofrece una mirada íntima sobre lo que la motiva, sus aprendizajes más profundos y sus sueños aún por cumplir. A través de sus palabras, descubrimos no solo a la actriz, sino también a la mujer que, entre la fama y la calma, lleva una vida como la de cualquier otra.

Irene Montalà
Fotografía de Victoriano Simón

¿Qué significa para usted la actuación? 

Vivir otras vidas. La interpretación para mí es un disfrute. No te diré que es así siempre, pero cuando ocurre, es un viaje.

¿Qué es para usted la fama y el éxito?

La fama es una realidad extraña, no te hace mejor ni especial y eso cuanto antes lo entiendas, más feliz serás. Es una consecuencia con la que hay que lidiar y sacar lo mejor de ello.

Y el éxito para mí es estar donde quiero estar. Y eso no siempre tiene que ver con la profesión.

¿En qué actividades encuentra felicidad?

En viajar, en el día a día. A veces interpretando. A veces meditando. A veces simplemente preparándome un buen desayuno, mirando a mi alrededor y sintiéndome en paz. Ya no busco adrenalina, he sido muy wild at heart. 

Irene Montalà
Irene Montalà. Foto de Victoriano Simón

¿Cómo se define a usted misma fuera de las cámaras? ¿Quién es Irene Montalà cuando no actúa?

No sabría muy bien cómo definirme… llevo rato pensando esta pregunta. Soy muy de los míos, de montaña más que de playa y de sushi más que de paella. Soy esteta, perfeccionista, observadora, no bebo alcohol, odio las drogas. Estudio cábala desde hace 7 años y en la escuela de mi hijo, me gusta ser la mamá de Nico. 

Para bien o para mal, ¿tiene alguna anécdota de su vida personal o profesional que haya marcado un antes y un después en su vida?

Sí. Las de para mal las aprendí muy pronto y me alegra ver que las cosas están cambiando. Y para bien, el día que Pep Armengol me propuso hacer un casting en plena calle y cambió mi vida para siempre. 

Durante su carrera ha pasado por varios géneros, desde el thriller hasta la comedia, ¿cuál ha sido su favorito y por qué lo ha sido?

¡Quiero hacer comedia! Seguramente es el género que he trabajado menos.

Pero gustarme gustarme, me encanta hacer época.

¿Cuál ha sido el aprendizaje más grande que le ha dejado un personaje?

Que hasta los personajes más terribles tienen su propia narrativa interna con qué justificarse a sí mismos y esa narrativa es el motor que les permite avanzar. El mal sin consciencia de mal, es muy peligroso.

¿Qué personaje le ha costado más interpretar durante su carrera y cuál el que más ha disfrutado? 

Disfrute muchísimo mi primer personaje en Francia. Tuve que aprender a montar a caballo, era una serie de época. Creo que fue la primera vez que sentí que era actriz. Y el que más me ha costado, seguramente el mismo. No hablaba francés, no montaba a caballo, no bailaba, me separé de mi familia por primera vez.. en fin.

Y en su vida, ¿qué papel le ha costado más y cuál es el que más disfruta?

Carles Capdevila decía, con mucho sentido del humor, que tener un hijo era lo mejor y lo peor que te podía pasar en la vida. Es la experiencia más maravillosa que he vivido y al mismo tiempo la que más vulnerable me ha hecho sentir. 

¿Cómo describiría la experiencia de ser mujer en el mundo audiovisual?

He sido una privilegiada. En esta profesión alguien tiene que verte y a mí me vieron.

Agradecimientos aparte, es el 8M, recuerdo cuando tenía veintitantos, un señor de la industria me dijo hablando de la carrera de actriz, que tenía que ser la chica con la que cualquier hombre mayor se querría acostar y la novia que cualquier joven querría tener. Nunca lo he olvidado. 

Hay muchísimas cosas pasadas que desde nuestra consciencia actual parecen inconcebibles y eso es buena señal. Pienso que algo está cambiando afortunadamente, pero aún así faltan historias y personajes de mujeres adultas que no se definan por ser la madre de, la mujer de, la hija de.

¿Qué perspectiva tiene sobre el momento que atraviesan los derechos alcanzados por las mujeres que se están viendo amenazados por el avance de la ultraderecha mundial?

Es terrorífico lo que está pasando. Además de imprevisible y sorprendente, desafía el sentido común, en un momento donde realmente algunas cosas están cambiando. Entre otras cosas, comenzamos a entender que violencia no es solo una agresión fisica. Violencia es reventar una puerta de un puñetazo, violencia es intimidación, insultos, manipulación y un sinfín de conceptos que hace pocos años estaban normalizados o silenciados.

Pasa lo mismo con la violencia sexual. Poco a poco las mujeres hablamos más entre nosotras, se está poniendo sobre la mesa, hay un cambio de consciencia. Eso no se puede parar, por mucho que retrocedan las leyes, hay un diálogo entre mujeres que avanza como una marea y va más allá de ninguna ley. Esto va de conciencia. Ni un paso atrás. Hay derechos fundamentales en juego.

¿Cómo considera que se puede aportar a que los derechos femeninos prevalezcan desde su ámbito profesional?

Es fundamental seguir dando voz a directoras, guionistas, técnicas. Dibujar personajes que no se definan en función del personaje masculino que tienen al lado. Historias de mujeres de 20, 30, 40, 50, 60, 70, 80 años.

La conciliación también es un reto importante no solo en mi profesión. A menudo, depende de las circunstancias de cada una, tenemos que elegir entre ser madres o seguir siendo profesionales de éxito, no es fácil. Acostumbran a preguntarme cómo lo hago para conciliar y la respuesta siempre es la misma, trabajando menos, haciendo malabares, coordinando un millón de cosas a la vez. Me gustaría saber cómo hacen ellos para conciliar, me interesa saber cómo se organizan o si delegan. Creo que la pelota debería estar ahí. Que nosotras en general renunciamos en mayor o en menor medida, eso lo sabe todo el mundo.

¿Quién ha sido su referente o ejemplo a seguir en lo profesional?

Si te soy sincera mis referentes de juventud eran masculinos. No ha sido hasta la madurez que esto ha comenzado a cambiar en mí. Y normalmente son voces jóvenes.

¿Qué sueños o metas le faltan por cumplir?

Muchos. Cumples algunos y aparecen otros. No creo que esto termine nunca y eso es maravilloso. Hay que tener hambre de vida, de experiencia, no perder la capacidad de sorprenderse, de reconocer la belleza. Quiero seguir emocionándome mirando las estrellas. Quiero irme sin nada pendiente y haré todo lo que esté en mi mano.

White Paper by
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.