Araceli Iranzo es una mujer artesana, que cree en el valor de trabajar entre mujeres y en preservar las tradiciones que la cautivaron cuando descubrió la artesanía del palmito en Capdepera. Por eso, el mayor reflejo de ella misma es su marca, Antic Mallorca, un proyecto de artesanía y trabajo femenino que la llena y le permite transmitir al mundo lo que ha aprendido.

En 2009 conoció a sus grandes maestras artesanas, Ses Madones de sa Llata y junto a este grupo de mujeres unió fuerzas para crear su marca de bolsos elaborados a través del oficio de la «llata». Así nació Antic Mallorca, que ella misma define como un proyecto personal que despertó su libertad creativa y conexión con la naturaleza y el entorno. Poco a poco, y gracias a ellas, se ha ido convirtiendo en un proyecto de mujeres, de comunidad, en el que Araceli asegura que aprenden, se ayudan y buscan contribuir a cambiar la sociedad.
Y es que Ses Madones de sa Llata de Capdepera es un grupo de artesanas que aprendieron el oficio de la «llata» de sus madres y abuelas, lo desarrollaron en su juventud, lo dejaron con el boom turístico de la isla y lo retomaron tras la jubilación para mantenerlo vivo hasta ahora. Son ellas mismas las artesanas que hacen los bolsos de Antic Mallorca, las maestras y fuente de inspiración que cambiaron la mirada de Araceli y le permitieron entender el valor de volver al origen para poder construir un presente más sostenible.
Aparte de los bolsos y para poder transmitir este conocimiento tradicional a las nuevas generaciones, se han aliado con mujeres de diferentes ámbitos para seguir ampliando su marca y su comunidad. Contribuyendo a que este oficio siga vivo en Mallorca, iniciaron L’Escola de l’art de Ses Madones de sa Llata en 2018 y desde entonces realizan cursos de llata casi todos los meses del año. Además, han creado un perfume que transmite la esencia de Antic Mallorca, conectado con el campo mallorquín, rodeado de naranjos. Y entre 2020 y 2024 decidieron explorar el cuero por lo que han hecho una nueva línea de pouches de piel diseñada y realizada por Katja Knudsen Joy con pieles circulares, sostenibles y de la mejor calidad.
Hoy, Araceli Iranzo, la fundadora de este proyecto, comparte con White Paper By un poco de su recorrido y sus aprendizajes durante una vida que le ha permitido ver el valor propio y de las demás a través de un proceso manual y artístico como lo es la creación de bolsos de llata.
Sé que el grupo Ses Madones ha sido esencial en todo tu crecimiento y en el de Antic Mallorca, ¿cómo describirías tú a este grupo de mujeres?
Es un grupo de mujeres que en el fondo son emprendedoras a su manera porque con la vida resuelta deciden volver a ponerse a producir y también recuperar un poco la tradición de cómo se hacían las cestas antiguamente en su pueblo, Capdepera. De hecho, cada una es experta de una parte del proceso de esta cestería, mientras trabajan llevan como una cadena y al final cada cesta está hecha por todas ellas. Y claro, como cada una es súper experta en su parte pues al final la cesta tiene una calidad excelente.
Cuando yo empecé con ellas en el año 2009, eran como 10 artesanas, a día de hoy quedan 3 y 1 de ellas, Margarita, que es la fundadora del grupo, tiene 97 años. Por eso, también hemos creado una escuela de artesanía en homenaje a ellas y para continuar con su legado, con su manera de hacer y enseñárselo a nuevas generaciones.
Y a manera un poco más personal se puede decir que yo las siento como familia, sí que han sido mi inspiración absoluta. Cuando yo llegué venía de una vida en Madrid muy diferente y aprendí cosas nuevas de ellas. Por ejemplo, su forma de trabajar es en un círculo de sillas y directamente me abrieron este círculo, pusieron una silla para mí y sentirme dentro de ese grupo fue como algo mágico, sentir ese poder de todas esas mujeres. También me han enseñado a mirar de una forma diferente, mirar a los ojos, hablar desde la confianza. De repente era como iniciar una forma de trabajar entre mujeres donde era todo lo contrario de donde yo venía en el mundo de los negocios. Para mí ellas han sido maestras en todos los niveles, de cómo estar en el mundo, de cómo trabajar, de cómo cuidarnos entre las mujeres y lo que he intentado ha sido replicar eso que ya he sentido con ellas también en mi proyecto, con todas las demás personas que trabajo. Realmente creo que estamos mejor en el mundo cuando nos sentimos así de acogidas como me acogieron ellas.
Y claro, también son el origen de Antic Mallorca porque me han enseñado la excelencia en esta artesanía, cómo son las mejores cestas que pueden existir y cómo se hacen bien para que duren toda la vida. En resumen, el respeto hacia el trabajo de uno mismo, ese espíritu de hacer las cosas en comunidad y aprovechar lo que tenemos al lado.


Ya con Antic Mallorca consolidado, ¿cuál consideras que es la importancia de preservar estas tradiciones artesanas a través de tu proyecto?
Primero que todo, Antic Mallorca existe porque el grupo Ses Madones existió antes y ellas son, desde luego, las que han hecho que en Mallorca siga activa esta artesanía. Y ya después Antic Mallorca pues lo que ha aportado es lo que yo traía. Como yo venía del mundo de la publicidad quizá he ayudado a difundirlo y a divulgarlo, a hacerlo atractivo a unas nuevas generaciones también.
Cuando yo empecé no estaban tan de moda las cestas de palmito, ni había tantas variedades. Y aunque quise hacerlas al más puro estilo tradicional con ellas, quiero también hacer otras formas contemporáneas, pensar qué colores meter, cosas que yo no he visto nunca con las cestas. Entonces Antic Mallorca ha traído el oficio a nuestros días, lo ha hecho contemporáneo y lo ha hecho de alguna manera más atractivo para que la gente le interese.

Y, por otro lado, las artesanías para mí son ejemplo de la sabiduría del ser humano. Al final no es que haya venido un día una persona y se la haya inventado, es la suma de un montón de personas que han ido pasando a lo largo de la historia, trabajando con lo que tenían cerca, en este caso con las hojas de palmito, en otro caso será con la cerámica. Y con eso han logrado hacer objetos útiles y además bellos, desde el saber de muchísimas personas que han venido antes que nosotros.
De alguna manera pienso que somos transmisores de esa sabiduría. En este mundo actual tan virtual y tan rápido en el que estamos, ahora pedimos el ritmo de las máquinas, pero somos personas, no tenemos ese ritmo. Realmente la artesanía nos obliga a parar, a ir al ritmo humano, a lo que tú puedes hacer, a lo que tardas en producir algo. Para mí también la artesanía a día de hoy te lleva a la realidad y a tu ritmo y eso te da mucha paz a nivel personal, creo que eso es muy importante.
Dices que al comienzo no estaba tan de moda este tipo de artesanía que ustedes hacen, pero que ahora sí ¿cómo crees que se entrelaza el mundo de la moda con el mundo de la artesanía?
Es una unión difícil. Muchas marcas, no solo españolas sino también internacionales, han venido a a buscarnos para hacer bolsos con ellos, pero el problema es que la moda necesita producir de manera industrial y lo que hacemos nunca puede ser industrial, la producción es limitadísima. La artesanía es un lujo de la moda, entonces cuando las marcas entienden eso y apuestan por eso, en vez de tener que hacer una superproducción súper especial, hacen una limitada: hay x números de esto y ya está, no hay más. La reflexión general es que todo lo artesano, o por lo menos esta cestería, no la puede hacer ninguna máquina, siempre la va a hacer una persona. Entonces hacer una cesta tamaño playa, por ejemplo, son entre 20 y 25 horas de trabajo, es lo que tenemos que plantearnos cuando veamos por ahí marcas a precios tan baratos. Al final de esa cadena están explotando a alguien que es el artesano que está haciendo esa cesta. Un bolso que vale €20 con no sé cuánta gente por el medio, ¿cuánto crees que les han pagado?
Entonces mientras la moda respete esto y pague lo que tiene que pagar a las artesanas, pueden convivir fenomenal, pero claro, la artesanía siempre va a ser un lujo.


Entonces, ¿cuál es el propósito concreto de tu marca?
Para mí este proyecto fue darme permiso a mí para desarrollar mi creatividad, mi parte más artística que quizá al encasillarme en mi profesión no había visto. Pero luego me di cuenta de todo lo bueno que hacíamos aquí, entonces ya no solo era mi camino sino que mi camino estaba ayudando también a una comunidad, que estaba apoyando a estas artesanas para que puedan seguir haciendo su trabajo, estamos apoyando también la sostenibilidad, trabajar con materiales locales. Al final es como tener muchas vertientes y muchos propósitos. El hecho de hacer artesanía por un lado nos ayuda a todas las personas porque nos conecta con otras y por otro ayuda a crear cultura en la sociedad de cómo se hacen estos productos, es la forma de que podamos apreciarlos para que se cuide.
Hablando un poco más de ti personalmente, ¿qué es lo que más te gusta del proceso de hacer los bolsos?

Me gusta todo porque hacemos todo nosotras mismas. Desde recoger el palmito, nosotras vamos a las montañas y hacemos toda la recogida que es un trabajo muy duro porque los palmitos de las plantas están llenas de pinchos, tienes que hacer muchísima fuerza, pero de todas formas estás en un lugar impresionante en la naturaleza. Normalmente son montes que dan al mar, es un momento maravilloso, como te decía, el trabajo artesano es conexión contigo, de repente es como estar meditando. También me gusta el momento preciso de la creatividad, donde los imagino y los pienso. Luego verlos hechos, cuando hago toda la parte de colores bordada a mano, siempre me sorprende aunque haya hecho muchos. Entonces me gustan todos los procesos, tanto del pensarlo como materializarlo. Luego la parte de vender o tal, ya no me gusta tanto.
Y en medio de ese trabajo conjunto de mujeres, ¿cómo consideras que contribuye tu proyecto al empoderamiento femenino?
Contribuye desde todos los lados porque por supuesto damos trabajo y apoyamos a muchas mujeres, pero también formamos a muchas mujeres para que luego ellas puedan ser artesanas y trabajar por ellas mismas. Además, el empoderamiento que te da crear una artesanía es que tú te das cuenta del poder que tú tienes, que no necesitas nada fuera sino que tú misma eres capaz de hacerlo. Cualquier artesanía siempre es un reto, siempre estás jugando con las cosas porque nunca te encuentras lo mismo, las hojas son distintas y hay dificultades diferentes en cada cesta que haces. Por eso, es recordarte a ti misma el poder que tienes, lo que eres y cómo superas los retos, viéndolo en el trabajo que haces.
Por otro lado, damos becas a mujeres víctimas de violencia de género y también a mujeres en riesgo de exclusión. Prácticamente desde que empezamos la escuela en 2018 todos los meses hemos dado una beca a una de estas mujeres. Estas chicas tienen miedo a relacionarse en sociedad y el hecho de entrar en este círculo de mujeres y poder trabajar aquí, notas que les da confianza en la vida y que vuelven a creer un poco en el mundo porque ven que hay otras maneras de estar. Yo creo que sí que es muy empoderante que te encuentres con círculos de mujeres que te acogen, te apoyan y te ayudan.
En ese sentido, ¿de qué manera te gustaría influir en las generaciones de mujeres jóvenes?
Sobre todo transmitir ese pensamiento de que dentro de cada una de nosotras tenemos todo lo que necesitamos, tenemos toda esta fuerza, esa creatividad, esa capacidad. Queremos conseguir que lo que hacemos sea un ejemplo de esto, de darles esa fuerza. Decirles que tú también puedes crear lo que quieras y puedes aportar belleza a este mundo, no solo estética sino también en la forma de tratarnos, de trabajar y de estar juntas. También transmitirles el apreciar realmente lo que tenemos y lo que somos y no pretender ser otra cosa, porque al final creo que cuando brillamos es cuando hacemos lo que realmente somos.

De las características que has nombrado sobre las mujeres con las que trabajas, ¿cuáles destacarías como características clave en ellas y en ti misma?
Yo creo que de alguna manera son mujeres con una fuerza interior, mujeres capaces de asumir retos porque la artesanía te exige eso y solo se aprende con la experiencia y la práctica. Entonces hay que tener eso: fuerza, paciencia y no tener miedo a acercarse a ti misma para mejorar. También te diría que son mujeres perseverantes y mujeres valientes, muy valientes en realidad. Por otro lado son mujeres con una conexión especial con el entorno y que quieren aportar eso la sociedad, una sensibilidad diferente y buenos valores.


Hasta ahora todo lo que hemos hablado muestra que todo funciona muy bien, pero ¿alguna vez te has enfrentado a un desafío especial por ser mujer con tu proyecto?
En Antic Mallorca creo que no, justo creo que nuestra fuerza ha sido precisamente por ser mujeres. Sin embargo, yo antes era publicista, era creativo de publicidad, fíjate que lo digo en masculino porque era un mundo tan masculino que apenas había mujeres cuando yo estaba allí. Había luchado tanto y pasado tantas cosas por intentar ser tratada como los hombres que creo que eso también, al cambiar mi vida, conectar con la naturaleza y ser madre, en este mundo de la artesanía me di cuenta que la forma en la que había estado luchando contra la discriminación que sufrimos las mujeres tal vez no era la adecuada. Antes quería casi ser un hombre, comportarme como un hombre en el trabajo, para que así se me respetase, pero yo me he dado cuenta que no, pues realmente las mujeres tenemos otra manera y que es fantástica esta manera, que la lucha no es ser como un hombre, la lucha es que se nos respete. Entonces en Antic Mallorca he tomado ese camino, con lo cual ya no me he encontrado con esos problemas porque nosotras mismas nos presentamos de otra manera, ya no intentamos buscar ser como hombres sino decir: esto es lo que somos y está fenomenal como somos. Creo que al final eso se transmite y nos respetan desde otro lugar. Con nuestra marca, sabes que es de mujeres, es así o no puede ser de otra manera. Al final es otro tipo de lucha, pero es una lucha darse espacio propio.
Entonces, ¿qué perspectiva tienes sobre el momento que atraviesan los derechos de las mujeres que se han visto amenazados por políticas conservadoras?
Se ha avanzado mucho y por supuesto que da muchísimo susto todas estas amenazas que tenemos, pero empieza por nosotras, por las mujeres, intentar limpiarnos de todo eso que hemos vivido, que la lucha es desde dentro y desde cada una, porque a gran escala al final te sientes impotente, no puedes hacer nada contra eso, pero sí podemos hacer cada una, empezando por nuestros círculos más cercanos. Para mí eso es la esperanza. Y obviamente también es la lucha de todas juntas. Hay que salir a defender todo y hay que luchar para que no nos echen aquí otras cosas que han costado tanto. Porque esto es igual que con la artesanía, esa sabiduría de tanta gente ha sido muy difícil, las mujeres que vinieron antes que nosotras lucharon por siglos, así que nosotras tenemos la situación muchísimo mejor gracias a ellas y tenemos que contribuir también para las que vienen detrás. Es momento ahora de vigilar y de intentar que esa amenaza que viene no desmonte esos derechos, aunque sea a nivel del entorno en el que vivimos.


¿Qué te motiva a diario para continuar trabajando en este círculo de mujeres y difundiendo esta tradición artesana?
Ver el bien que nos hace a todas, o sea realmente cualquier momento de trabajo entre nosotras es felicidad, cuando hacemos clases es igual, todas las alumnas que hacen las formaciones dicen: «es el mejor día de la semana, es mejor que ir a terapia». Además, cuando las personas llevan los bolsos saben la historia que hay detrás, es un bolso que sabes que les va a durar toda la vida, que están haciendo una compra que tiene mucho sentido. Y bueno, por eso es que todo es tan bonito, aunque es duro y hay mucho trabajo detrás, ves todos los días todo lo que hacemos y tiene todo el sentido, es felicidad en pequeñas las gotitas de felicidad diarias.
Finalmente, ¿cuál nombrarías como el mayor aprendizaje que te ha dejado trabajar con tu proyecto?
Que tenemos todo lo que necesitamos dentro de nosotras, que todo está ahí.


