Vacheron Constantin llega a España con «Explore All Ways Possible», una exposición que es también una declaración de principios

unnamed 57
©Vacheron Constantin

Vacheron Constantin, fundada en Ginebra en 1755, con más de 270 años de producción ininterrumpida, llega ahora a España con una exposición que no es un simple escaparate de joyas mecánicas, sino algo bastante más interesante: un recorrido por la curiosidad como filosofía de vida.

«Explore All Ways Possible» es el tema que vertebra toda la actividad creativa de la maison durante 2026, y que ahora toma forma física en dos ciudades españolas. La muestra podrá visitarse hasta el 18 de mayo en la boutique de Madrid, ubicada en el número 68 de la calle Serrano, ese tramo conocido como la Milla de Oro de la capital, una de las avenidas más distinguidas de Europa donde el lujo, el arte y la cultura confluyen en un edificio de finales del siglo XIX con fachada clásica. A partir del 21 y hasta el 28 de mayo, la exposición viajará a Barcelona, donde se instalará en el renovado espacio de la maison dentro de RABAT Casa Codina.

k
©Vacheron Constantin

Todo parte de una cita. En 1819, François Constantin escribió algo que se convertiría en el lema de la casa: «Hacerlo mejor si es posible… es siempre posible.» Es una frase que no caduca. Podría estar en una pizarra de cualquier startup de hoy y sonaría igual de pertinente. En el caso de Vacheron Constantin, sin embargo, tiene el peso de haberse demostrado durante más de dos siglos.

Ese principio es una invitación a empujar constantemente los límites de la excelencia y la creatividad, sin importar a dónde lleve el camino. Yendo más allá de la mecánica relojera, descubriendo nuevos horizontes culturales y artísticos, explorando el legado y el patrimonio: todo ello como incentivo para mirar más lejos, pensar de otro modo y liberar energía creativa.

Para dar forma visual a esta idea en 2026, la maison ha elegido a Shan Jiang, ilustrador chino afincado en el Reino Unido y con una carrera que le ha dado sobrada reputación en el mundo del arte y la comunicación visual. Su universo mezcla rascacielos y tradición, superstición popular y subcultura contemporánea, con una influencia evidente de Shanghái, su ciudad natal. En su trabajo conviven referencias al meticuloso arte chino, al ukiyo-e japonés, a la Bauhaus, a Durero y a Jean Giraud, entre otros.

La exposición está estructurada en torno a cuatro puntos cardinales y varias dimensiones de exploración , y cada uno de ellos está representado por piezas de archivo que son, en algunos casos, objetos de una rareza y una belleza verdaderamente poco habituales.

11290 2 V401715
©Vacheron Constantin

La exploración del Norte está encarnada por un reloj de pulsera de 1950 en oro amarillo de 18 quilates con una esfera en esmalte cloisonné que muestra una carabela en alta mar. Es una pieza que habla del vínculo histórico de Vacheron Constantin con la navegación: desde sus primeros tiempos, la manufactura desarrolló relojes robustos y precisos pensados para aguantar las exigencias del mar. No es casualidad que la colección Overseas lleve grabada en el fondo de caja un velero de tres mástiles inspirado en el Amerigo Vespucci, ni que la tercera generación de ese modelo tenga en su masa oscilante una rosa de los vientos en oro de 22 quilates.

El Sur tiene otro protagonista: un reloj de bolsillo ultraplano de 1959, la Referencia 6345, apodado Disco-Volante por los coleccionistas italianos. Es uno de los últimos modelos de bolsillo de la casa antes de que los relojes de pulsera se impusieran definitivamente. Lo que le hace especial es su Calibre 1003, creado para el bicentenario de la manufactura en 1955, con apenas 1,64 mm de grosor. Durante muchos años fue el movimiento más plano del mundo. El reloj que lo alberga tiene esa estética de mínimos que evoca los paisajes desérticos: nada que sobre, todo en su sitio.

10392 2 V398486
©Vacheron Constantin

Para el Este, la exposición recurre a un reloj broche de 1925 de estilo Art Deco creado en colaboración con la parisina Verger Frères. Combina oro amarillo y blanco, coral, nácar, esmalte negro y diamantes, y refleja el impacto que tuvo la apertura de Vacheron Constantin a los mercados asiáticos a partir de mediados del siglo XIX. Fue entonces, gracias a la introducción del pantógrafo por parte de Georges Auguste Leschot, cuando la manufactura pudo estandarizar sus componentes y acelerar su expansión. Los relojes que surgieron de ese contacto con Asia adoptaron lenguajes estéticos totalmente nuevos: perlas, grabados en los fondos de caja, y esa mezcla de alta joyería y complejidad mecánica que el Art Deco supo hacer suya.

El Oeste trae uno de los objetos más curiosos de la muestra: un reloj secreto de 1964 elaborado a partir de una moneda estadounidense de 20 dólares de 1880. La referencia al mercado norteamericano no es accidental. Vacheron Constantin comenzó su expansión hacia América en 1817 y abrió su primera oficina en Nueva York en 1832. De esa relación surgieron piezas míticas como el American 1921, con su caja en forma de cojín y la corona descentrada, un diseño que se convirtió en símbolo de los Locos Años Veinte y que la maison sigue actualizando hoy. En lugar de reinterpretar el pasado, la manufactura mantiene un diálogo que trasciende las décadas, demostrando que los verdaderos iconos no se repiten, sino que evolucionan.

Junto a los cuatro puntos cardinales, la exposición explora otras dimensiones igualmente reveladoras. Hay un apartado dedicado a la arquitectura, representado por un reloj de horas saltantes de 1995 en platino con esfera guilloché. Hay una pieza de los Métiers d’Art que rinde homenaje al Bestiario de Aberdeen con un alción recreado en esmalte champlevé sobre oro amarillo de 22 quilates. Y hay un reloj «sorpresa» de 1928, elaborado en oro con esmalte verde y motivos geométricos, que esconde un mecanismo de apertura de persiana para proteger el cristal. Es el tipo de invención que sólo tiene sentido cuando la firma tiene tan arraigada la idea de que el ingenio no tiene por qué sacrificar la elegancia.

El recorrido técnico culmina con el Chronomètre Royal, representado aquí por una versión de 1967 en oro blanco conocida entre los coleccionistas como «Batman». El Chronomètre Royal nació en 1907 precisamente para responder a las exigencias del mercado latinoamericano, que demandaba relojes capaces de soportar condiciones climáticas extremas. Su legado de precisión lleva más de un siglo en producción.

El contexto en el que llega esta muestra a España no es neutral. En Watches and Wonders 2026, Vacheron Constantin debutó con el Overseas Dual Time Cardinal Points en titanio, variantes pintadas a mano del Égérie Spring Blossom, nuevas versiones del Historiques American 1921 en cajas de oro rosa, y cuatro piezas Métiers d’Art talladas en piedra para el Louvre. Todo ello bajo el mismo paraguas conceptual que articula la exposición española.

l
©Vacheron Constantin

Lo que hace interesante a «Explore All Ways Possible» no es que sea un ejercicio de nostalgia bien curado sino que funciona como argumento. Cuando Vacheron Constantin dice que su filosofía es la exploración, esta exposición es la prueba documental. Cada pieza elegida justifica la idea de que la apertura al mundo ha sido, desde 1755, la verdadera fuente de innovación de la manufactura. No la tecnología por sí sola, no la tradición por sí sola, sino el encuentro entre ambas y todo lo que hay entre ellas.

La boutique de Serrano 68 espera hasta el 18 de mayo. Barcelona, del 21 al 28 del mismo mes. Para quien tenga curiosidad por ver de cerca qué significa casi tres siglos de relojería entendida como exploración, estas fechas merecen un hueco en la agenda.

White Paper by
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.