Un tributo a Eduardo Sanz: «Marinero en tierra»

La galería Fernández-Braso de Madrid acoge, desde el 27 de marzo hasta el 24 de mayo de 2025, una exposición que rinde homenaje a Eduardo Sanz (Santander, 1928-Madrid, 2013), uno de los artistas más destacados del panorama artístico español del siglo XX.

Bajo el título «Marinero en tierra», la muestra ofrece una profunda mirada a la obra de Sanz a través de dos de sus series más representativas: «Cartas de amar» y  sus «marinas». Un catálogo de la exposición, con un texto introductorio firmado por el coleccionista y empresario José María Lafuente, complementa esta retrospectiva única.

Eduardo Sanz. s.a, 1975-1978. Fotografía b/n, 24 x 18 cm. Colección José María Lafuente
Eduardo Sanz. s.a, 1975-1978. Fotografía b/n, 24 x 18 cm. Colección José María Lafuente. Catálogo web «Marinero en tierra»

A través de esta exposición, la galería Fernández-Braso no solo celebra la vida y la obra de Sanz, sino que también pone de manifiesto la íntima relación entre el pintor y el mar, un tema que marcó su trayectoria artística desde sus primeros trabajos hasta sus últimos años.

Por eso mismo, Lafuente, en su texto introductorio al catálogo de la exposición, denominado «Eduardo Sanz y el mar», destaca que por primera vez se reúnen en un mismo espacio dos de las etapas más icónicas de Sanz: las «Cartas de amar», realizadas entre 1975 y 1978, y las «marinas» que pintó a partir de finales de los años 80. La obra de Sanz, como afirma el propio artista, no solo evoca un paisaje, sino una experiencia profunda, una nostalgia palpable que tiene como eje central al mar.

Las «Cartas de amar» y el regreso a la pintura

La serie «Cartas de amar», que comenzó en 1975, representa una de las etapas más significativas de su carrera. Inspirado en el Código Internacional de Señales Marinas, Eduardo Sanz tradujo en imágenes gráficas los textos de amor de una forma innovadora, usando banderas multicolores que, al ser interpretadas con dicho código, forman un nuevo lenguaje visual. Como él mismo explicó, sus cuadros fueron un tributo a las cartas de amor, una nostalgia que se materializó en formas y colores abstractos.

José María Lafuente revela en su texto cómo el pintor pensó esta serie como un retorno al lienzo después de años de trabajar con materiales como los espejos rotos y las abstracciones geométricas. A través de estas «Cartas de amar», Sanz fusionó su amor por la pintura con su fascinación por la comunicación visual. Los títulos de sus cuadros de esa época, como «A una mujer indiferente» o «Pidiendo relaciones formales», desvelan esa misma tensión entre lo emocional y lo gráfico, una muestra palpable de su inquietud por encontrar nuevas formas de expresión.

Delicada azucena azul. Eduardo Sanz. 1975-78 Acrílico sobre lienzo 162 x 116 cm
Delicada azucena azul. Eduardo Sanz. 1975-78 Acrílico sobre lienzo 162 x 116 cm. Catálogo web «Marinero en tierra»

El mar: protagonista de su obra tardía

El mar fue más que un tema recurrente en la obra de Sanz: fue su lenguaje, su forma de comunicar emociones profundas. Por eso, la segunda parte de la exposición está dedicada a las «marinas», series de paisajes marinos que Eduardo Sanz comenzó a pintar a finales de los años 80, en un momento en que su arte, ya maduro, se liberaba de las restricciones del figurativismo para adentrarse en un terreno de mayor libertad.

2.60 hora solar. Eduardo Sanz. 2012. Acrílico sobre lienzo. 130 x 97 cm
2.60 hora solar. Eduardo Sanz. 2012. Acrílico sobre lienzo. 130 x 97 cm. Catálogo web «Marinero en tierra»

Las «marinas» de Sanz no son simples representaciones del mar; son un homenaje a la fuerza y la serenidad del océano, a sus cambiantes estados de ánimo y a la luz que fluye sobre sus aguas. En este sentido, Sanz innovó el género de la marina, llevándolo a nuevas formas de experimentación.

En sus últimos años, el pintor santanderino se dedicó a recorrer la costa española, observando de cerca los faros, las olas y las luces del mar. Pero en lugar de pintar directamente frente al paisaje, como muchos de sus contemporáneos, Eduardo Sanz trasladaba todo ese universo a su estudio en Madrid.

Allí, en su «exilio voluntario», como él lo llamaba, transformaba su memoria del mar en pinturas que, según sus palabras, capturaban «la hora solar» exacta, un concepto que marcaría un antes y un después en su forma de abordar la luz y el color. Este planteamiento, más intelectual que físico, es lo que hizo que sus marinas fueran tan personales y evocadoras, llevándonos a un mar interior que se desdoblaba en recuerdos y sensaciones.

En definitiva, Eduardo Sanz vivió su vida y construyó su obra en un diálogo constante con el mar. Nacido en Santander, en 1928, el mar fue su primer horizonte visual. Luego, su amor por la pintura comenzó desde joven y a los catorce años ya había pintado su primer cuadro de un faro. Sin embargo, a lo largo de su vida, su trabajo fue evolucionando, despojándose de las primeras influencias del surrealismo y del informalismo para centrarse en una temática profundamente personal: el mar, el faro, la luz y la memoria de su tierra natal.

Ahora, la exposición «Marinero en tierra» es, por tanto, un tributo no solo a la figura de Eduardo Sanz, sino también al océano que fue su fuente constante de inspiración. Los asistentes a la muestra podrán ver cómo, desde los primeros trabajos hasta los más recientes, el mar se convierte en un símbolo de la naturaleza y también de la búsqueda interior del artista. Al igual que las olas que rompen contra las rocas, la pintura de Sanz refleja una y otra vez su fascinación por la fuerza de la naturaleza, por la calma y la tempestad del mar y por la eternidad de su nostalgia.

Con «Marinero en tierra», la galería Fernández-Braso ofrece una oportunidad única de acercarse a la obra de un artista profundamente ligado a su entorno, cuyo amor por el mar y su capacidad para transmitirlo en sus lienzos continúan emocionando y sorprendiendo a quienes se acercan a su trabajo. Además, se hace eco de la estrecha relación entre el artista y la galería, que se remonta al 29 de enero de 1971, fecha de la primera entrevista que Miguel Fernández-Braso realizó a Eduardo Sanz para el diario ABC.

Para conocer más información sobre la galería, el artista y los horarios de visita, pueden consultarlos en la web de la galería Fernández-Braso.

3.04 hora solar. 2012 Acrílico sobre lienzo 116 x 89 cm. Catálogo web "Marinero en tierra"
3.04 hora solar. 2012 Acrílico sobre lienzo 116 x 89 cm. Catálogo web «Marinero en tierra»
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