En los hoteles sostenibles ‘The Pig’, todo gira en torno a los ingredientes frescos de producción propia.
Por Marta Martínez
Escondido tras una muralla, abierto a la playa o cercano a Bath; ubicado en Harlyn Bay, el suroeste más limítrofe de la isla o en Bridge Place, su extremo este, pasando por el céntrico South Downs, existen hasta nueve ‘PIGs’ repartidos por todo el Reino Unido. En esta cadena hotelera ecológica que celebra las estaciones, el huerto es el verdadero protagonista, después la gastronomía y, por último, el hospedaje. De hecho, se definen como “una colección personal de pequeños restaurantes de estilo de vida con habitaciones”.
Allí cultivan, recolectan y elaboran comida sencilla sin demasiadas complicaciones más allá de ofrecer sabores frescos y limpios. 33, 418 kg de frutas y hortalizas, 120.000 huevos o 6.000kg de setas al año son solo algunas cifras de la cosecha. Y aquello que no se puede obtener del huerto, se consigue de productores locales en un radio de 25 millas.
Las iniciativas para gestionar las materias primas no paran de crecer. Como grandes admiradores de las viejas artes–curar, pinzar, ahumar y encurtir– sacan el máximo partido a los productos durante todo el año gracias a su reunión anual. Un ejemplo, explica la manager de sostenibilidad, Kate Harvey, es aprovechar la mayor parte posible de las plantas: “Cuando empieza a florecer el cavolo nero cosechamos sus brotes como alternativa a los brotes de brócoli.” Otro es la presencia de 86 colonias de abejas a lo largo de sus instalaciones. Diez de éstas pasan el invierno en la oficina central mientras preparan su nuevo colmenar en los Cotswolds, el último espacio que han incorporado.
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