La XLIII edición de ARCO Madrid 2025 no solo es una cita imprescindible para los amantes del arte, sino también un reflejo de la transformación radical que ha experimentado el mundo del arte contemporáneo, especialmente en lo que respecta a la inclusión de las mujeres artistas.
Por Bernardo Laniado-Romero
Mujeres que transforman el arte
Como historiador del arte, he tenido la fortuna de ser testigo de los avances significativos que el arte contemporáneo ha experimentado en las últimas décadas. Los cambios en el paradigma de los museos e instituciones culturales, especialmente en cuanto a la inclusión de las mujeres artistas, son innegables. Lo que comenzó como una lucha silenciosa ha evolucionado hacia un movimiento de base que, poco a poco, está siendo reconocido en importantes ferias como ARCO. Sin embargo, la batalla aún no ha terminado y es esencial seguir visibilizando a esas artistas que, por ser mujeres, han sido ignoradas o relegadas a segundo plano.
A lo largo de los pasillos de ARCO 2025, nos encontramos con una rica selección de obras de artistas que, por años, lucharon contra viento y marea para que sus creaciones fueran tomadas en serio. Artistas como Aurèlia Muñoz, pionera en el uso del textil y el papel en sus esculturas, han sido fundamentales en este proceso. Muñoz logró que su obra, que muchos consideraban decorativa o artesanal, se reconociera por su valor artístico esencial. Al igual que artistas legendarias como Sophie Taeuber-Arp y Anni Albers, quienes en el siglo XX se enfrentaron a la misma lucha para que su trabajo fuera considerado más allá del «arte femenino» o «artesanías», Muñoz ayudó a redefinir la relación entre los géneros creativos.

Nuevas perspectivas: arte y espacio
Además de los trabajos de Muñoz, destacan en la feria las obras de artistas como Vera Chaves Barcellos, quien pone en cuestionamiento las convenciones de espacio y tiempo en el arte. Sus piezas, que se destacan por su dinamismo y constante transformación, invitan a los espectadores a replantear su relación con las obras y cómo estas interactúan con el espacio físico. La artista, al igual que otras como Liz Deschenes, incorpora al espectador en la obra misma, reflejando sus movimientos y convirtiéndolos en parte de la pieza. Estas transformaciones son fundamentales para comprender el arte contemporáneo: un arte que se mueve, que se adapta y que exige participación.
El Amazonas: un proyecto que rompe fronteras
La inclusión de proyectos como Amazonas en ARCO 2025 subraya el cambio hacia una perspectiva global y ambiental en el arte contemporáneo. En un mundo donde las fronteras geográficas y culturales se han convertido en puntos de conflicto, el proyecto Amazonas propone un enfoque distinto: mirar desde el agua como conector de culturas, en lugar de las fronteras impuestas por el hombre. En el contexto de la demonización del migrante y el cierre de las fronteras, Amazonas subraya la importancia de la interconexión cultural y la solidaridad con la naturaleza.
La directora de ARCO, Maribel López, menciona que este proyecto, que comenzó con el Mediterráneo en 2023 y siguió con el Caribe en 2024, se enfoca en el Amazonas este año. Este enfoque ofrece una reflexión importante sobre cómo los movimientos de personas y culturas no están limitados por las fronteras creadas por el hombre, sino que están conectados por el agua, por los espacios naturales compartidos. Este es un recordatorio de que, a pesar de las barreras físicas, la creación artística y la experiencia humana siguen interconectadas de maneras profundas y significativas.
ARCO 2025: un reflejo de cambio y esperanza

La presencia destacada de artistas como Maruja Mallo, Sonia Delaunay, Ángela García Codoñer y Isabel Oliver en ARCO 2025 nos recuerda que el arte femenino y su inclusión han sido históricamente marginados, pero que, poco a poco, el reconocimiento está llegando. Este es el momento de reflexionar sobre cómo los cambios de paradigma están marcando el presente del arte contemporáneo, donde la visibilidad de las mujeres artistas sigue siendo un tema candente, pero también un motivo de esperanza.
Es esencial que, como espectadores y como sociedad, apoyemos a artistas que han sido históricamente silenciadas y que sigan enfrentándose a prejuicios y barreras. La lucha por la igualdad de género en el arte no es solo una lucha por el reconocimiento, sino también por un arte más inclusivo, diverso y reflexivo de las realidades del mundo actual.


