ESTUDIO DE EQUILIBRIO

Lejos de caer en la frialdad del ornamento, Nigora Tokhtabayeva labra las joyas en la forma y en el fondo. Con su firma Tabayer,la diseñadora uzbeka ha conseguido armonizar el espíritu atávico de los talismanes, las buenas maneras de la orfebrería tradicional y las formas esculpidas al compás del arte contemporáneo.

Laura García del Río.

WRG B 6 1 WRG B 7 1 Tabayer Ethical Jewelry by Benjamin Mallek Oera Edition 04
Imagene cortesía de Tabayer

Menos de un lustro le ha costado a Nigora Tokhtabayeva hacer de su firma Tabayer no solo un nombre reconocido sobre algunos de los exclusivos mostradores de los grandes almacenes más importantes del mundo –desde los neoyorquinos Bergdorf Goodman a los parisinos Le Bon Marché–, sino hacerla reconocible. Inconfundible, de hecho. Esa cualidad tan abstracta – y a la vez tan ansiada por los directivos de la industria; una que mueve 3.300 millones de euros al año– que ni se enseña ni se aprende, simplemente se ejerce. De forma innata. Sin
coacciones ni pretensiones.

Nigora Tokhtabayeva Melissa Levy
Imagen cortesía de Tabayer

La estética audaz de sus diseños, de volúmenes modernos y siluetas limpias –que no minimalistas– encierran la clave de un éxito que enraíza con la tradición de la artesanía joyera y se moldea con la inspiración del arte moderno. En su imaginario coexisten Barbara Hepworth y el Olimpo mesopotámico. Porque más allá de la forma encuentra valor en el fondo. Convencida de la condición trascendental de este oficio ancestral, sus creaciones se basan en símbolos de protección y empoderamiento y rinden culto a esa idea atávica de la joya como talismán. “Crecí crecido en un entorno internacional, rodeada de tradiciones en las que las joyas solían tener el papel de amuleto; un símbolo de protección y conexión”. Tokhtabayeva nació y creció en Uzbekistán, donde los diamantes siempre se han considerado un gran lujo. Era raro encontrar joyerías que los vendieran, de ahí que cuando a los 12 años su abuela le regaló un colgante en forma de pez con un diamante su fascinación por las gemas (y por extensión la joyería) se reveló. Fue entonces cuando se mudaron a Estados Unidos. Hoy, desde su residencia en Miami, reconoce que el arte siempre ha sido una fuente de inspiración. Sobre todo la escultura modernista estadounidense.

Paseando frente a la obra Slide Mantra de Isamu Noguchi, uno de los obras favoritas del artista angelino en el Bayfront Park que él mismo rediseñó en los 80, fue como decidió trasladar ese hipnótico movimiento orgánico y circular a sus diseños. “Esas influencias me inspiraron a crear Tabayer, donde busco diseñar símbolos universales que resuenen en todas las culturas y hablen de nuestra experiencia humana compartida”. Un mismo deseo de infinitud traducido en forma de poderoso amuleto.

Creció queriendo ser médico. ¿Cómo terminó diseñando joyas?

Cuando era niña, el sueño de convertirme en médico estaba ligado a la idea de curar y ayudar a los demás. Con el tiempo me di cuenta de que la creatividad podía ser otra forma de conectar con las personas y darle sentido a sus vidas.

¿Cuál es su primer recuerdo de una joya?Es de mi infancia en Uzbekistán. Veía a mi madre usar piezas de diseño intrincado que transmitían historias y emociones. Esos momentos me inculcaron un profundo aprecio por las joyas como algo más que un accesorio; se trataba de un lenguaje en sí mismo.

PULSA AQUÍ  para seguir leyendo.

White Paper by
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.