La exposición temporal presentada en el Musée du Louvre-Lens del 23 de septiembre de 2026 al 18 de enero de 2027.
La colección presentada nace de una pregunta ¿Por qué y cómo nos hacen sentir tan bien las obras de arte? Con más de 300 obras maestras entre pinturas, esculturas, fotografías, vídeos, objetos, películas, libros e instalaciones, la exposición nos sumerge en un viaje por la historia del arte, desde la Antigüedad hasta nuestros días. Desde el poder de emocional de los animales hasta la historia del color rosa, o del brillo en el arte hasta las ideas contemporáneas de kawaii (concepto japonés que significa “tierno”) y mignon («lindo» en francés), analizando el profundo impacto que tienen las obras en hacernos sentir alegría, consuelo y explorando nuestra relación con la estética de lo adorable.
Cuando se le preguntó a Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web, sobre qué era lo que más le había sorprendido del desarrollo de Internet, respondió: El éxito de los vídeos de gatos.
Las celebridades felinas de Internet, los anuncios protagonizados por bebés regordetes, el coleccionismo de figuritas, los personajes de dibujos animados de peluche con ojos extra-grandes, el amor por el rosa o los colores del arcoíris…
Y esto no es solo anecdótico. Lo «cute» se ha convertido en un tema de investigación entre los estudios culturales, la historia del arte, la psicología y la neurociencia.
A través de una visita sensible e inmersiva la colección explora las múltiples facetas del término “mono” en el arte: el simbolismo de los animales, la alegría de los putti, la historia de la creación del rosa, lo “mono” como valor en la sociedad coreana, los peluches utilizados como consuelo y cariño, así como el éxito mundial del Kawaii japonés o la fascinación por el color y los brillos.
Desde los gatos egipcios hasta las antiguas estatuas de bebés, desde los delicados retratos de Théodore Géricault y Auguste Renoir hasta las suaves y coloridas criaturas de Jeff Koons y Philippe Katerine, desde los cupidos de Nicolas Poussin hasta los conmovedores homenajes que Rosa Bonheur, Agnès Varda o William Wegman a sus amigos de cuatro patas, desde el maquillaje rosa de Cindy Sherman como Madame de Pompadour hasta el retrato de la florista de Pierre et Gilles, sin olvidar los inquietantes juguetes de Annette Messager, la agridulce representación del azúcar en las obras de Chardon y Mireille Blanc o los reporteros de guerra que se centran en los animales. Esta exposición crea un diálogo entre las obras explorando las diversas expresiones del concepto ternura.
A pesar de su apariencia de inocencia, las formas dulces e infantiles en ocasiones esconden una mirada crítica o política, especialmente obras de arte contemporáneo donde lo «mono» se convierte en una herramienta para cuestionar la violencia social, las identidades de género o las fragilidades del mundo actual, frente a la oscuridad, mezclando ternura y rebelión. Concebida como un recorrido a través de las emociones y los mundos imaginarios, esta exposición demuestra que el placer que experimentamos ante las obras de arte puede transformar nuestra manera de verlas.


