«Mis joyas representan una idea». Para Gabrielle Chanel, crear es ante todo un acto de libertad: la libertad de nutrirse de sus paisajes interiores, viajando entre recuerdos y encuentros, viajes y descubrimientos, admiración e intuición. En el ejercicio creativo, la libertad de transformar estas referencias íntimas en símbolos hasta que se imponen como principios de elegancia. Desde los cometas que surcaban el cielo nocturno de Aubazine hasta las estrellas que adornaban los adoquines de la abadía, desde la perfección geométrica de la camelia que admira y toma prestada del guardarropa masculino hasta el poder de su signo zodiacal (el león) y la maravillosa luz del sol mediterráneo que tanto elogia, estos motivos acentúan sus colecciones.
Es precisamente ese universo personal y simbólico el que inspira Signos y Símbolos, la nueva colección de Alta Joyería de CHANEL. Un diálogo entre cuatro emblemas fundacionales —la Camelia, la Estrella, el Sol y el León— que el Estudio de Creación de Joyería de la Casa ha transformado en 85 piezas excepcionales. Joyas que no solo deslumbran por su maestría técnica, sino que llevan grabada en cada piedra la esencia de una mujer que convirtió sus obsesiones en leyenda.
Gabrielle Chanel nunca dibujó sus vestidos: prefería cortarlos directamente de la tela. Con sus joyas, ocurría algo similar. Inventaba, no diseñaba. Rompía las reglas de la joyería clásica, mezclaba géneros y épocas, jugaba con los contrastes y no dudaba en combinar piezas suntuosas con otras más sencillas que consideraba talismanes. Esa misma filosofía impregna Signos y Símbolos, una colección organizada en cuatro capítulos que funcionan como actos de un mismo relato.
El primero, Les Imprimés, trata la Camelia, la Estrella y el Sol como patrones recurrentes, dispuestos en líneas simétricas que crean una suerte de tejido precioso. La pieza central de toda la colección, el collar Imprimé Lion, es quizás su expresión más poderosa: una cascada vertical de diamantes —en talla brillante, esmeralda y tallados a medida— que traza una línea en V y culmina en un extraordinario zafiro octagonal de 20,66 quilates, cuya aura se extiende sobre una cabeza de león completamente pavimentada en diamantes. Una pieza que resume, en sí misma, toda la grandeza de la Alta Joyería.
El León, emblema de poder y soberanía
El segundo capítulo rinde homenaje al León, signo zodiacal de Gabrielle Chanel y símbolo de su carácter. Revelado por primera vez en 2012 como emblema de la Alta Joyería CHANEL, el felino despliega aquí toda su soberanía. En el collar Lion Millénaire, el cuerpo del animal emerge en perfil sobre un fondo de ónice como un bajorrelieve de diamantes, flanqueando un rubí octagonal de 6,12 quilates de una intensidad cromática que desafía la austeridad del negro. El audaz broche Lion Emblématique lleva esta idea al extremo: una cabeza de león cubierta de diamantes luce una melena exuberante de rubíes, zafiros, turquesas y esmeraldas, un festín de color contenido apenas por un delicado cordón de oro amarillo.
Talismanes y símbolos para la eternidad
Los dos últimos capítulos exploran la dimensión más íntima y espiritual de la colección. Les Bijoux Talismans convierte los emblemas de Chanel en amuletos protectores: el collar Talisman Graphique en oro amarillo pavimentado con zafiros amarillos y grabado con estrellas; los cuatro anillos Talisman Gabrielle, donde cornalina, ónice, turquesa y crisopasa se unen a emblemas esculturales en oro blanco y diamantes. Joyas que no se limitan a adornar, sino que acompañan.
El capítulo final, Les Symboles, eleva la colección a su máxima expresión. El anillo Symbole Camélia Rose gira en torno a un diamante DFL de 10,32 quilates en talla oval, cuyos pétalos de diamantes bordeados de zafiros rosas lo envuelven como una flor en plena floración. El collar Symbole Étoile juega con la transformabilidad: puede convertirse en versión corta con pulsera incorporada, y sus estrellas de diamantes y granates se desprenden para lucirse como pendientes independientes.
Como escribió Gabrielle Palasse-Labrunie, sobrina nieta de Mademoiselle: «Construyó su propio mito a partir de misterios, signos y símbolos; lo vivió y quedó impregnada de él». Signos y Símbolos es, en esencia, eso: la materialización de un mito en oro, diamantes y color. Una colección que une pasado y presente, herencia y creación, y que infunde al saber hacer de CHANEL una dimensión de eternidad.


