Las creaciones de esta diseñadora turca nacen, crecen, se reproducen, toman los espacios y los inundan de vida, de vibración y de color… Lo consigue tratando de manera muy fresca y contemporánea materiales naturales y recuperando procedimientos artesanales. Hablamos con ella para conocer más sobre su obra y sus proyectos.
Por Pilar Gómez Rodríguez
Habla del vidrio como se habla del último amor y con palabras llenas de emoción, tensión y agradecimiento: “El vidrio es fuerte y frágil por naturaleza, sólido y fluido a la vez. Esta dualidad me conmueve profundamente. Su relación con la luz, su transparencia y la sensación de profundidad que crea resuenan con las emociones que pretendo expresar. Trabajar con vidrio es como hacer visible lo invisible. Y la imprevisibilidad de cada proceso de producción le añade tanto desafío como asombro”. Habla como quien aprende mucho al lado de alguien, cuya compañía se busca sin cansarse jamás: de un gran amigo, de un gran amor… Y quien así habla del vidrio y del trabajo de este material fascinante es Sema Topaloğlu, arquitecta y diseñadora de interiores turca que vive y trabaja en Estambul, en el bullicioso barrio de Beyoğlu. Desde allí colabora mano a mano con artesanos en el viejo y noble arte de la vidriería, recordando que la tradición turca de ese arte se remonta al siglo XVI y puede competir en buenas condiciones con las ciudades que tradicionalmente se destacan cuando se habla de ella: Venecia, Bohemia, Baccarat…

Pero al manejo de esa tradición, Sema Topaloğlu es capaz de incorporarle una imaginación ambiciosa que no se conforma con el plano mental: quiere materializar los pensamientos, que se pueda tocar lo que pasa por su inquieta cabeza. Así es como ha diseñado instalaciones artísticas, espacios domésticos e interiores de hoteles que riega con creaciones coloristas, orgánicas, vibrantes que parecen trepar e inundarlo todo, que sorprenden y aparecen donde menos se esperan, que nacen, crecen, que quieren multiplicarse porque así es la vida. Y sus espacios están llenos de eso, de vida.


¿Cómo entró en contacto por primera vez con el arte y el diseño?
Mi relación con el arte y el diseño se remonta a la infancia. Todo empezó con una profunda fascinación por la naturaleza y los objetos. Me encantaba observar los colores, las texturas y las formas. Durante mi educación, gravité hacia las intersecciones de la historia del arte y el diseño. Con el tiempo, este interés evolucionó hacia una práctica de producción más tangible, y descubrir el vidrio fue un momento crucial en ese cambio. Para mí, el proceso de diseño es a la vez un juego y una forma de exploración; cada pieza es como el comienzo de un nuevo diálogo.
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