En el corazón de París, bajo la cúpula de la Bourse de Commerce, Anthony Vaccarello presentó su colección masculina para primavera-verano 2026 de Saint Laurent.
Los modelos caminaron con la instalación “clinamen” de Céleste Boursier-Mougenot como telón de fondo, en la que dentro de una piscina circular algunos platos de porcelana flotaban sobre el agua. Allí, la propuesta de Vaccarello fue una presentación que habló de elegancia masculina continua.
A diferencia de temporadas pasadas, el diseñador optó esta vez por la claridad de la luz de la tarde para su desfile. Según explica él mismo en su nota de intenciones, lo que predomina es una “geometría de la exposición”: luz seca, siluetas definidas y una presencia absoluta.
La masculinidad Saint Laurent
En términos generales, la colección parece flotar. Algunas formas se adhieren al cuerpo y otras lo rodean. Según Vacarello, las siluetas que diseñó son esculpidas, no exageradas. Por eso, se vieron cinturas ceñidas y hombros muy extendidos que marcan un claro regreso a las grandes hombreras ochenteras, siempre en la línea que le ha dado el diseñador a su propuesta masculina: la sastrería como sinónimo de su concepción de elegancia.
Además, se vieron cuellos cisnes ceñidos, corbatas medianamente ocultas entre las camisas sueltas, gafas de sol grandes como accesorio imprescindible, impermeables y parkas trench clásicas de la marca, prendas de un solo color y un único estampado que relució: las rayas. Para las prendas inferiores, los pantalones tipo paper bag y de pinzas se alternaron con pantalones cortos, inspirados en los que usaba un joven Yves Saint Laurent como guiño sutil al fundador.
En cuanto a los colores elegidos para esta ocasión están el verde manzana y verde musgo, el amarillo mostaza, el terracota y diversos tonos de malva, así como azules, marrones y arena, todos evocadores de los tonos naturales que recuerdan al final del verano y el inicio del otoño.
En general, los detalles, las siluetas y colores de la colección mantienen al hombre Saint Laurent que imaginan entre las décadas de 1970 y 1980. Y justo eso recuerda que el trabajo de Vaccarello se caracteriza por una continuidad fluida. Por eso, su colección masculina de primavera-verano 2026 no redefine la masculinidad sino que la mantiene en ese universo que evoca desde hace varias temporadas.
Para el diseñador, «la colección explora esa sensualidad sutil, ese momento frágil en el que uno se viste tanto para revelarse como para ocultarse» y eso mostró en las siluetas que juegan con la fluidez en los cuerpos.


