Zurita Studio y Kalibra Arquitectura presentan Piedra y Agua, una vivienda construida sobre las ruinas de un antiguo puesto fronterizo de la Guardia Civil en Sanlúcar de Guadiana (Huelva). Situado junto al río Guadiana, el edificio recupera la memoria de un enclave que durante décadas controló el paso entre España y Portugal, transformando esa huella histórica en el punto de partida del proyecto arquitectónico.
Más que una rehabilitación, el proyecto plantea una reflexión sobre cómo la arquitectura puede construir a partir de la memoria del lugar, reutilizando lo existente y adaptándose al paisaje sin alterar su identidad. El Guadiana ha sido históricamente un espacio de intercambio. La navegación fluvial y la llegada constante de viajeros han configurado la identidad abierta de este pequeño municipio, cuya relación con el agua se convierte también en uno de los elementos que definen el proyecto.
Piedra y Agua nace también de una relación personal con Sanlúcar de Guadiana. Su propietaria, Olga, descubrió el lugar a través de estancias temporales en barco y en casas de amigos, hasta convertirlo en un destino habitual. La adquisición de las ruinas de un antiguo puesto fronterizo, junto a su entonces pareja, marcó el inicio de un proyecto que comenzó como un refugio para escapadas y terminó convirtiéndose en su residencia permanente. Ese vínculo con el entorno se convirtió en el punto de partida de una vivienda concebida para integrarse de forma natural en el paisaje y respetar la historia del lugar.
Piedra y Agua parte de las ruinas del antiguo puesto fronterizo, que se incorporan a la nueva vivienda como parte de su estructura. En lugar de cubrirlas o reconstruirlas por completo, el proyecto las utiliza para definir la distribución de los espacios, la geometría y la atmósfera de la casa. La intervención mantiene la esencia del edificio original y solo amplía lo necesario para adaptarlo a una forma de habitar contemporánea.
La convivencia entre lo antiguo y lo nuevo también se aprecia en el exterior. La mampostería original encalada se conserva junto a los nuevos revocos blancos, permitiendo distinguir ambas intervenciones sin romper la armonía del conjunto. Al mismo tiempo, la cubierta dirige la mirada hacia el río Guadiana mediante una única apertura que enmarca el paisaje, mientras el resto de la vivienda mantiene una imagen discreta e integrada en su entorno.
En el interior, Piedra y Agua se organiza como un espacio continuo donde las distintas estancias se suceden de forma natural. Los muros definen cada ambiente sin necesidad de puertas, aportando privacidad sin romper la sensación de amplitud. La distribución responde a un cuidadoso estudio de las vistas y del recorrido por la vivienda, logrando un equilibrio entre los espacios más íntimos y las zonas destinadas al encuentro. Uno de los aspectos más importantes para su propietaria era que la casa transmite una sensación de seguridad y protección sin renunciar a la apertura hacia el exterior, una idea que guía todo el proyecto. A través de ventanas abiertas en tres de sus fachadas, la vivienda mantiene una conexión constante con el paisaje, integrándose de forma natural en el entorno y reforzando el diálogo entre la arquitectura y el río.
La reutilización de materiales fue uno de los principios que guiaron la construcción de Piedra y Agua. Más que incorporar elementos reciclados de forma puntual, el proyecto apuesta por aprovechar aquello que ya existía, dando una nueva función a materiales y objetos presentes en el lugar. La reutilización no responde únicamente a una decisión sostenible, sino a una manera de proyectar. Tanto Zurita Studio como Kalibra Arquitectura comparten una aproximación que entiende la arquitectura como un diálogo entre el lugar, los materiales existentes y las personas que habitarán el espacio. En Piedra y Agua, esta filosofía se traduce en una intervención donde cada elemento se estudia antes de ser sustituido.
Esta misma filosofía se refleja en la forma en que la vivienda responde al clima. En lugar de depender de un aire acondicionado, Piedra y Agua aprovecha estrategias pasivas para mantener una temperatura confortable durante todo el año. La ventilación cruzada, favorecida por las ventanas y la doble altura, permite la circulación natural del aire, mientras que los muros de piedra y el pavimento aportan masa térmica para regular la temperatura interior. La orientación de la cubierta reduce la entrada del sol de la tarde y los paneles solares completan el sistema energético de la vivienda desde una estructura que funciona, al mismo tiempo, como aparcamiento sombreado.
Piedra y Agua es un proyecto que entiende la arquitectura como una continuidad del lugar donde se construye. Cada decisión, desde la conservación de las ruinas hasta la reutilización de materiales o las estrategias pasivas frente al clima, responde a un cuidadoso estudio del entorno y de su historia. Esta forma de trabajar refleja la filosofía compartida por Zurita Studio y Kalibra Arquitectura, dos estudios que entienden el diseño como un diálogo entre el paisaje, la memoria y las personas que habitan sus espacios. El resultado es una vivienda contemporánea que respeta el pasado del edificio mientras plantea una forma de habitar adaptada a las necesidades actuales.


