
Cada primer sábado de abril, el oeste de Londres se transforma. Los pubs que bordean el Támesis se llenan desde primera hora de la mañana, las banderas azules tiñen ambas orillas, y más de doscientas mil personas se agolpan a lo largo de los 6,8 kilómetros que separan Putney de Mortlake. La Boat Race no es solo una regata universitaria. Es una de las tradiciones deportivas más antiguas del mundo, un ritual britanico que este año vivió una edición especialmente memorable.
El 4 de abril de 2026 se disputó la 171ª edición del Men’s Boat Race y la 80ª del Women’s Boat Race, bajo el paraguas el nuevo nombre oficial: The CHANEL J12 Boat Race. La carrera deparó un resultado de podio dividido que nadie en el mundo del remo esperaba del todo, y que dejó a los seguidores de ambas universidades con motivos tanto para celebrar como para guardar silencio.
La 80ª edición del Women’s Boat Race, Oxford venció a Cambridge por tres longitudes en un tiempo de 19 minutos y 15 segundos. En el 171ª Men’s Boat Race, Cambridge superó a Oxford por tres longitudes y media, con un tiempo de 17 minutos y 57 segundos.

La victoria femenina de Oxford fue la gran sorpresa de la jornada. Las Dark Blues de Oxford lograron su primera victoria en el Women’s Boat Race desde 2016, en condiciones de viento y oleaje complicadas. Habían esperado nueve años para este momento.
La carrera femenina fue un ejercicio de paciencia y ritmo. Cambridge ganó el sorteo y eligió arrancar desde la estación de Surrey, dejando a Oxford en Middlesex. Ambas tripulaciones salieron con mucha intensidad, con márgenes tan ajustados que era imposible distinguir un ganador al final de Embankment. Sin embargo, cerca de Fulham Football Club, Oxford empezó a marcar distancia, llegando a medio largo de ventaja. Al acercarse al Puente de Hammersmith, el ritmo y la inercia acumulados por Oxford durante la temporada comenzaron a notarse: la ventaja pasó de un largo a uno y medio, y luego a dos al cruzar el puente.
El mérito no fue solo táctico. La tripulación de Oxford Women estuvo liderada por una figura de primer nivel mundial: la medallista de bronce olímpica Heidi Long, que remó como stroke de Oxford, aportando una experiencia invaluable al equipo. Junto a ella, veteranas como Annie Anezakis y Sarah Marshall, que disputaba su cuarta Boat Race consecutiva buscando por fin la victoria que tanto se les había resistido.

En la carrera masculina, Cambridge confirmó su dominio reciente. La contienda fue más disputada de lo que muchos esperaban: ambas tripulaciones salieron disparadas y se mantuvieron a pocos largos de distancias durante al menos la primera mitad del recorrido. Cambridge utilizó su ventaja en el giro interior al acercarse a Fulham Football Club y fue abriendo hueco progresivamente. Oxford no se rindió y llegó a recordar en el tramo de la curva de Surrey, pero Cambridge resistió y mantuvo el liderato desde el Puente de Hammersmith hasta la línea de meta.
Esta edición llegó cargada de detalles curiosos que enriquecen su historia. Los dos equipos masculinos estuvieron liderados por sendos ciudadanos franceses, lo que supone la primera vez en la historia de Boat Race que una pareja de franceses encabeza ambas tripulaciones.
Otro dato que llamó la atención entre los aficionados fue la presencia de Gabriel Obholzer en la tripulación de Cambridge, quien continúa con el orgullo de una tradición familiar: sus padres compitieron en la Boat Race de 1991 y su padre, Rupert, llegó a los Juegos Olímpicos. También hubo novedades en la parte de los debutantes: Patrick Wild, estudiante de primer año en Cambridge, había ganado el oro en el Campeonato Mundial Junior de 2025 en el doble par masculino. El último equipo de Gran Bretaña en lograrlo había sido la pareja formada por Matthew Pinsent y Tim Foster.
Más allá de lo deportivo, 2026 marcó un hito en la historia de la retransmisión de la Boat Race. Por primera vez en la historia del evento, Channel 4 lo emite en directo tras ganar una puja competitiva de derechos que le otorga la condición de hogar televisivo exclusivo en abierto durante los próximos cinco años. La presentación corrió a cargo de Clare Balding, con Ade Adepitan como colaborador en plato y Alex Jacques como comentarista principal.
El nombre completo del evento lleva solo dos años en circulación, pero la lógica de este maridaje tiene raíces más profundas de lo que pudiera parecer a primera vista. Cuando Chanel se convierte en patrocinador principal y cronómetro oficial de la Boat Race en 2025, fue el primer acuerdo de patrocinio de este tipo en la historia de la maison. Incluso Frederic Grangie, presidente de la división de relojes y alta joyería de Chanel, admitió que el movimiento no estaba planeado de antemano.

Gabrielle Chanel tuvo una relación profunda y duradera con Gran Bretaña. Arthur «Boy» Capel, el jugador de polo inglés que fue su gran amor y su primer mecenas, la introdujo en un mundo de deporte, libertad física y elegancia austera. Después, fue el duque de Westminster quien la sumergió aún más en la vida británica: una década de casas de campo, pesca en los ríos de Escocia, viajes en su yate Flying Cloud y cacerías en Cheshire. Todo eso se coló en su estética y en su manera de entender la elegancia.
Pero la conexión más concreta con el patrocinio viene del reloj que da nombre a la carrera. Cuando Jacques Helleu, entonces director artístico de Chanel, creó el J12 en el año 2000, lo hizo movido por una obsesión personal con el mundo náutico. Lo bautizó en homenaje a los yates J-Class, aquellos barcos de regata que compitieron en la America’s Cup durante los años treinta y que se consideran la cima del diseño naval clásico. En cerámica negra, un material nunca antes visto en la relojería de lujo, el J12 era deportivo, radical y completamente sin precedentes.
Los paralelismos entre el J12 y la Boat Race van más allá de una afinidad compartida con el agua. Ambos son ejercicios de precisión: en relojería, cada componente del movimiento Calibre 12.1 debe funcionar en perfecta sincronía; en el Támesis, ocho remeros y un timo

nel deben moverse como uno solo, donde una fracción de segundo de desincronización puede significar la derrota. Ambos exigen una preparación dura y poco glamurosa para un breve destello de gloria. Meses de entrenamientos en la oscuridad, madrugones y músculos agotados, todo condensado en diecisiete minutos de carrera. No es tan diferente, en el fondo, a lo que supone preparar una colección de alta costura.

Para entender el peso de lo que ocurre cada abril en el Támesis, conviene recordar que el Men’s Boat Race se celebró por primera vez en 1829 y es hoy uno de los eventos deportivos amateurs más antiguos y famosos del mundo. El Women’s Boat Race se disputó por primera vez en 1927, cincuenta años antes de que el remo femenino fuera admitido en los Juegos Olímpicos.
El recorrido es siempre el mismo: el Championship Course mide 4 millas y 374 yardas y discurre entre Putney y Mortlake, en el suroeste de Londres. Las dos estaciones de salida, Middlesex y Surrey, ofrecen ventajas e inconvenientes diferentes por los meandros del río, y el equipo que gana el sorteo previo elige su posición.
Los récords del recorrido los sigue ostentando Cambridge en ambas categorías: el masculino data de 1998, con 16 minutos y 19 segundos; el femenino se estableció en 2017, con 18 minutos y 33 segundos. Los tiempos de este año se quedaron por encima de esas marcas, algo comprensible teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas complicadas de la jornada.
El evento se acerca además a una efeméride notable: en 2029 la Boat Race cumplirá dos siglos de historia, y el año que viene coincidirá con el centenario de la primera edición femenina. Dos fechas que añaden aún más carga histórica a una competición que, con toda su tradición, sigue siendo capaz de sorprender.


