Lladro y Edgar unen fuerzas en My Little Artists Collection, una propuesta que lleva el arte urbano español al corazón del coleccionismo internacional

My little Artists Collection es una colaboración que se explica sola desde el primer vistazo, dos mundos que parecen alejados pero que, al juntarse revelan una afinidad más profunda de lo esperado. My little Artist Collection, la nueva propuesta de Lladró a través de su plataforma Art Editions, protagonizada por el artista visual madrileño Edgar Plans. La pieza Juanin and his martian, presentada esta semana en exclusiva mundial en Art Basel Hong Kong, marca el inicio de una colaboración que nace con vocación de crecer en el tiempo.
La noticia coincide con uno de los momentos más intensos del calendario artístico internacional. Art Basel Hong Kong 2026, que reúne esta semana a 240 galerías de 41 países en el Convention and Exhibition Centre de la ciudad, es el escenario elegido para el debut de la colección. No es una elección casual. La feria se ha consolidado como el punto de encuentro más relevante entre el mercado del arte occidental y el asiático y para Lladro, que concentra en Asia el grueso de su facturación, este escaparate tiene un valor estratégico innegable.


La colección se venderá a través de Tang Contemporary Art, la galería encargada de representar a Edgar Plans en Asia, con sedes en Hong Kong, Beijing y Bangkok. Para Plans, la relación con Tang no es nueva: En 2024 ya presentó con esta galería su primera exposición individual en Hong Kong, titulada Heart of Fearlessness, y participa por primera vez en Art Basel.
Hay que entender primero quien es Juanin, para poder entender de qué trata esta colaboración. El nombre no pertenece a ningún personaje ficticio: Juanin es el apodo familiar con el que se conocía a Juan Jose Plans, el padre del artista, escritor de ciencia ficción y fantasía que murió en 2014 y cuya influencia es central en la obra de su hijo. En el estudio familiar de Madrid, Juan Jose Plans tenía una mesa baja con sillas pequeñas donde Edgar y sus hermanos se sentaban a dibujar mientras que el padre escribía.
Juanin, en la obra de Plans, actúa como alter ego simbólico y al mismo tiempo como figura universal de la infancia. Es un niño que observa el mundo adulto con ojos críticos: se enfrenta a la violencia, a la desigualdad, al abuso de autoridad. Su apariencia es desarmante, pero esa ingenuidad visual es deliberada. Plans lleva años construyendo un lenguaje en el que la forma aparentemente inocente contiene el mensaje más incómodo.

“Desde niño me ha gustado el arte callejero. Los grafitis me han marcado profundamente. Me interesa tratar temas contemporáneos de denuncia e incluir textos en mis obras”, ha explicado el artista. Su trayectoria arranca en Gijón, donde se instaló con quince años tras crecer en Madrid y desde allí fue construyendo un estilo que bebía Jean-Michel Basquiat para llegar a algo completamente propio.
Trasladar el lenguaje de Plans a la porcelana no era un ejercicio sencillo. El dibujo del artista tiene una espontaneidad y una gestualidad que son difíciles de capturar en un material que exige precisión, planificación y tiempo. Lo que en un lienzo se puede decidir en el momento, en porcelana requiere semanas de trabajo previo en el taller de Lladro en Tavernes Blanques , Valencia, el único lugar del mundo donde se fabrican todas las piezas de la marca.

Los números dan una idea de la envergadura del proceso. Para Juanin y his martian se utilizaron 24 moldes distintos para la figura de Juanin, de los que se obtienen 34 fragmentos y 14 moldes adicionales para el marciano que lo acompaña, con 18 piezas más. En total, cerca de 40 moldes y 58 fragmentos que hay que ensamblar, pulir y decorar uno a uno. A eso se suman los 26 colores diferentes que se aplican en cada pieza, con combinaciones únicas para cada unidad de la edición.
La edición está compuesta por 25 unidades y cada una tiene una decoración diferente, concebida como una interpretación distinta dentro de un mismo relato. No se trata de variaciones menores, sino de lecturas genuinamente distintas de la misma obra. Los detalles narrativos son relevantes: los ojos, las pupilas, el casco del marciano, la mochila, las zapatillas, los lápices. todo suma al carácter de la pieza.
My Littles Artists Collection es la tercera colaboración de Art Editions, la plataforma lanzada por Lladró a finales de 2023 para introducir a la firma en el circuito del arte contemporáneo. El proyecto arrancó con Javier Calleja, el artista malagueño que presentó You Choose one en Art Basel Miami Beach ese mismo año. La segunda colaboración llegó en 2024 con el argentino Leandro Erlich, reconocido por sus instalaciones de gran escala que juegan con la percepción y la arquitectura.

Lo que comparten las tres colaboraciones es un modelo similar: ediciones muy limitadas, debut en una feria de referencia internacional y apertura hacia nuevas series en el futuro. En caso de Calleja, la colaboración ha continuado con nuevas propuestas después del debut inicial. La intención con Plans parece seguir el mismo camino: la colección se presenta abiertamente como un proyecto pensado para crecer y desarrollarse.
Hay algo que hace a Edgar Plans destino dentro del panorama del arte contemporáneo español y es la coherencia entre la forma y el fondo. No es un artista que elija la estética infantil como pose o como recurso de mercado, aunque el mercado le haya respondido bien. La conexión entre su lenguaje visual y sus preocupaciones reales es genuina y está documentada desde los inicios: sus Animal Heroes, creados en 2016, nacieron como figuras de denuncia medioambiental en un momento en que ese discurso no era todavía el eje de la conversación cultural mainstream.

El color en las obras de Plans no es decoración: es un argumento. Sus paletas saturadas funcionan como contrapeso visual frente a los temas que aborda. Es una estrategia que recuerda a la de Keith Haring, otro de sus referentes declarados: envolver el mensaje duro en una forma que invite antes de confrontar. Juanin, con su mochila al hombro y su amigo marciano, es a la vez un retrato de infancia y una declaración política.
Esta tensión entre apariencia y contenido es precisamente lo que hace que el diálogo con Lladro resulte más interesante de lo que podría parecer a primera vista. La porcelana española tiene fama de piezas ornamentales, de figuras delicadas, de regalo de bodas. Pero Art Editions lleva años trabajando para cambiar esa percepción y traer a Plans al catálogo es un movimiento que empuja la colección en una dirección inequívoca: el arte urbano, el mensaje crítico, la energía del grafiti contenida en un material de radiación centenaria.



