Un icono atemporal merece un reloj igualmente atemporal.
Blancpain presenta Ladybird Tribute, una colección cápsula en homenaje a Marilyn Monroe con motivo del centenario de su nacimiento. La colección reinterpreta el icónico reloj que perteneció a la estrella de Hollywood, una pieza representativa del Art Déco estadounidense y testimonio de la elegancia atemporal que caracterizó tanto a la actriz como a la firma relojera.
Durante décadas, este reloj permaneció oculto entre las pertenencias personales de Marilyn Monroe hasta que fue redescubierto tras una subasta celebrada en 2016. Su reaparición despertó el interés de coleccionistas y aficionados a la relojería, consolidando el valor histórico y simbólico de una pieza que, al igual que la propia Marilyn, continúa fascinando generaciones. El reloj demuestra cómo ciertos objetos trascienden su función para convertirse en parte de un legado cultural.
La colección Ladybird Tribute está compuesta por siete piezas únicas que reinterpretan fielmente los elementos distintivos del modelo original, conservando su característica silueta arquitectónica. La esfera opalina, los índices aplicados en oro amarillo, las agujas cónicas y el engaste geométrico inspirado en el Art Déco recuperan la esencia del diseño histórico desde una perspectiva contemporánea.
Cada reloj es una edición limitada, de 7 piezas únicas que incorporan en el fondo de la caja una de las letras que conforman el nombre «MARILYN» —M, A, R, I, L, Y y N—, convirtiendo cada pieza en parte de un homenaje profundamente personal. Esta dimensión íntima se extiende también a las correas de piel de becerro, disponibles en una selección de colores desarrollados junto a Pantone e inspirados en el universo visual y personal de la actriz.
La colección combina alta relojería y alta joyería mediante el uso de materiales excepcionales, entre ellos oro blanco de 18 quilates y un engaste compuesto por 85 diamantes. Más allá de una reedición conmemorativa, Ladybird Tribute recupera la historia de un objeto que formó parte de la vida privada de una de las figuras más influyentes del siglo XX.
La colección funciona así como un recordatorio de que, detrás del mito de Marilyn Monroe, existía una mujer que establecía vínculos personales con determinados objetos, considerándolos como fragmentos de su historia. Al mismo tiempo, plantea una reflexión sobre la capacidad que tienen ciertas piezas para trascender el tiempo y preservar la memoria de quienes las poseyeron, convirtiéndose en símbolos que sobreviven mucho después de su época.


