Al frente de una editorial tan singular como ella misma, Maria Lago hace libros, objetos bellos y únicos, obras de arte. Por eso se parecen tanto… Tanto que parecen familia. Y ese es el nombre que ha dado a su proyecto, profundamente local y profundamente universal. Ella lo ha alumbrado, lo alimenta y lo lleva por el mundo como una especie de misión diplomático-artística. Pero hay algo muy personal en Familia Editions, algo que Maria Lago lleva en la sangre y que explica, presentándose a sí misma, en esta entrevista.
Por Pilar Gómez Rodríguez
Vengo de una familia de bibliófilos y personas interesadas en la cultura. Tanto mi padre como mi madre han vivido en muchos países diferentes, aportando a mi educación una gran diversidad cultural. Soy hija de madre española y padre brasileño. Aunque me identifico como brasileña totalmente y hoy me dedico únicamente a trabajar con arte y cultura brasileños, crecí en un entorno curioso y sensible al arte y a otras culturas. Tuve el privilegio de viajar desde pequeña, lo que me ha abierto los ojos y la intuición para todas las expresiones artísticas, más allá de las artes visuales. El arte es parte de mi vida en todo, en mi vestir, en la forma en que pongo la mesa, en cómo arreglo mi casa, en cómo me relaciono con el mundo… Familia Editions es fruto de la unión de mi pasión por los libros y mis conocimientos sobre cómo hacerlo, desde la idea original, pasando por el diseño y la materialidad del libro-objeto (he practicado encuadernación artesanal en el pasado), hasta la forma en que lo promociono y lo llevo por el mundo. En mi casa aprendí a “recibir con arte”, a crear situaciones de encuentro con naturalidad, afecto y belleza: así hago hoy con Familia. Aparte de crear los libros con los artistas, la forma en que los comparto con el mundo contiene la elegancia discreta y el amor que aprendí en casa.
¿Cómo fueron los comienzos de Familia Editions? ¿Alguna vez estuvo a punto de tirar la toalla?
Los comienzos fueron muy orgánicos, siempre rodeada de artistas y muy cercana a la comunidad artística brasileña en Nueva York, donde viví seis años y medio. Entendí que mi hacer y mi ser tenían que estar en comunión. Mi relación con el arte viene de la infancia, de mis entrañas. Claro que agradezco haber tenido el privilegio y el acceso a viajes, museos y estudios especializados, pero el salto a crear algo tan único y autoral se dio gracias a la relación con los artistas. Sentí que confiaban en mí para llevar su obra a ser interpretada en forma de libro, me impulsaban a crear algo propio con mis conocimientos de arte, edición, comisariado y design. Pero, sobre todo, por la forma en que me acerco a las y los artistas y que hace que tejamos relaciones muy íntimas y de confianza, hasta llegar a proyectos concretos. Nueva York me ha dado estos hermanos de creación y me ha empujado a experimentar, a arriesgar y a crear algo propio en colaboración con artistas fantásticas y fantásticos que me animaban a ello.
El amor por mi país y por mi cultura me ayudaron a percibir la ausencia de representación del arte brasileño en los sectores editoriales de las ferias de libros y librerías internacionales. Por ser una mujer curiosa, inquieta y del mundo, ya he dado muchas vueltas por ahí y siempre enfocada hacia el arte. Por esto decidí que Familia sería un proyecto únicamente dedicado al arte contemporáneo brasileño. Hoy se ha transformado en una referencia. Incluso puedo decir que lo llevo como misión diplomática, representando a mi país por el mundo con lo que mejor sé hacer: libros especiales y sensibles.
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