A partir del 8 de mayo La Sala Alcalá 31 acogerá «L’anima non finita«, una colección de más de cincuenta piezas del artista Lidó Rico. Esta exposición es un análisis del recorrido de la evolución artística del autor, desde sus primeros dibujos hasta sus obras más actuales a gran escala.
La técnica de Lidó Rico se caracteriza por ser radical, basada en la inmersión directa del cuerpo en escayola, un proceso que convierte la huella física en materia artística y sitúa el cuerpo como espacio de conocimiento y conflicto. A través de esta metodología, el artista explora la fragilidad, la vulnerabilidad y la imperfección como elementos esenciales de la experiencia humana. Lidó tiene trayectoria consolidada a nivel internacional, ha desarrollado su propio lenguaje situándose como una figura clave del arte contemporáneo actual. Su obra forma parte de importantes colecciones institucionales, entre ellas el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Instituto Valenciano de Arte Moderno o ARTIUM Museo Vasco de Arte Contemporáneo, y ha sido reconocida en destacados contextos internacionales.
El recorrido de la exposición se despliega a lo largo de dos niveles claramente diferenciados. En la planta principal, una serie de núcleos temáticos articulan la experiencia del visitante, destacando especialmente dos instalaciones de escala monumental que atraviesan el espacio longitudinalmente. Por un lado, Secadero de pensamientos funciona como un umbral simbólico: una multitud de cabezas suspendidas que configuran una imagen coral atravesada por el tiempo, la memoria y la acumulación de experiencias. Por otro lado, Piel y memoria se presenta como un extenso mural escultórico que traza un relato colectivo, conectando historia, identidad y representación a través de una compleja red de referencias.


