La centenaria colaboración entre ambas instituciones comenzó en 1913 con una alfombra destinada al Asilo de Lavanderas y continúa con la restauración de tres piezas de nido turco.
La Real Fábrica de Tapices (RFT) presentó este viernes 17 de julio, el proceso de restauración de tres alfombras de nudo turco pertenecientes al Teatro Real, unas piezas singulares que fueron confeccionadas en sus talleres en 1997 y que, casi tres décadas después, regresan al mismo lugar para ser sometidas a una intervención de conservación.
Durante la presentación, el director de Producción de la Real Fábrica de Tapices, Miguel Ángel Vargas, destacó el valor simbólico de esta restauración: «Para la Real Fábrica de Tapices es un orgullo acometer la restauración de estas alfombras del Teatro Real, unas piezas que fabricamos en estos mismos obradores en 1997 y que ahora regresan para ser intervenidas por nuestros especialistas. Este proyecto refleja nuestro compromiso con la conservación del patrimonio y con unos oficios que nos permiten acompañar cada obra durante toda su vida útil».
En la misma línea, el director general del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, puso en valor el esfuerzo conjunto por preservar este patrimonio textil. «Tiene un notable significado el empeño en la conservación del patrimonio que ponen tanto la Real Fábrica de Tapices como el Teatro Real. Son materiales excepcionales, concebidos para convivir con cientos de miles de visitas cada temporada. Su calidad, diseño y magnífica ejecución hacen que disfrutar de estas alfombras forme parte de la experiencia de acudir al Teatro Real. Las manos de unos artesanos extraordinarios recuperarán ahora la huella inevitable del uso y del paso del tiempo para las generaciones venideras», señaló.
Un proceso artesanal de conservación
El uso continuado provoca con el paso del tiempo desperfectos como desgarros, pérdida de lana, deterioro de los flecos, manchas o deformaciones. La intervención que llevará a cabo la Real Fábrica de Tapices tiene como objetivo estabilizar esos daños y recuperar la estructura original de las piezas, respetando siempre tanto el diseño como los materiales y la historia de cada alfombra.
Para ello, los especialistas sustituyen los nudos deteriorados por otros nuevos elaborados con materiales compatibles y teñidos en la propia sala de tintes de la institución, garantizando una integración cromática con el resto de la pieza. Todo el proceso se desarrolla siguiendo los estándares de calidad y sostenibilidad avalados por las certificaciones ISO 9001 e ISO 14001.
Más de un siglo de colaboración
La relación entre la Real Fábrica de Tapices y el Teatro Real se remonta, al menos, a 1913. Así lo acredita la documentación conservada en el Archivo Histórico de la institución, donde consta la reutilización de dos alfombras para confeccionar una gran pieza de nueve por cinco metros destinada al Asilo de Lavanderas.
Años después, entre 1924 y 1925, la Real Fábrica desarrolló el proyecto de alfombrado de diferentes espacios del Teatro Real, como las escaleras, el patio de butacas, los palcos, las plateas y los salones de gala. El archivo también conserva los bocetos originales, el presupuesto de fabricación —que contemplaba cerca de 4.700 metros cuadrados de alfombras— y los libros de producción en los que quedaron registradas las sucesivas entregas.
La colaboración volvió a estrecharse durante la remodelación integral del Teatro Real, entre 1991 y 1997, cuando la institución encargó a la Real Fábrica de Tapices la elaboración de las tres alfombras que ahora regresan a sus talleres para ser restauradas. Su diseño recuperó el concebido en el proyecto original de 1924, reforzando así el vínculo histórico entre ambas instituciones y dando continuidad a una tradición artesanal centenaria.


