En Watches and Wonders 2026, Hublot ha decidido jugar su propia partida. Lo hace fiel a su identidad: sin concesiones, con una apuesta clara por la innovación y el riesgo. La firma suiza coloca en el centro de su discurso al calibre único, su movimiento de manufactura, convertido aquí en símbolo y argumento. No es solo una cuestión técnica: las cinco innovaciones patentadas que incorpora funcionan como declaración de intenciones, una forma de reivindicar su lugar en una industria que a menudo oscila entre la tradición y la repetición.
Las nuevas piezas presentadas no buscan pasar desapercibidas. Amplían límites, tensan las costuras de la alta relojería contemporánea y refuerzan esa imagen de marca que Hublot lleva años cultivando: la de actor incómodo, pero imprescindible.
Hublot despliega el Big Bang Reloaded, una reinterpretación del Big Bang Original de 44 mm que no busca nostalgia, sino evolución. El diseño calado no es solo un recurso estético: es una declaración. Todo queda expuesto, empezando por el calibre único, que asume el protagonismo sin intermediarios.
La arquitectura del reloj se abre y se amplifica a través de contrastes marcados y colores que no pasan desapercibidos. El cronógrafo se muestra casi sin filtros, con la rueda de pilares visible desde la esfera y la función flyback integrada en un conjunto pensado para ser visto tanto como para funcionar. Aquí, la técnica no se esconde: se exhibe.
Ese discurso se sostiene en cinco innovaciones patentadas que apuntalan el rendimiento del único: desde un embrague oscilante con compensación de holgura hasta un sistema de puesta en hora reforzado frente a golpes, pasando por soluciones que buscan eliminar fricciones, estabilizar las agujas del cronógrafo y afinar la precisión. No es solo ingeniería; es una forma de convertir la mecánica en narrativa.
La colección se despliega en cinco versiones: Titanium Ceramic, All Black Ceramic, Blue Ceramic, Dark Green Ceramic y Magic Gold, cada una construida como un ejercicio de materiales donde Hublot vuelve a jugar su baza más reconocible. Más que una simple actualización, el Big Bang Reloaded funciona como un puente: conecta el legado del modelo con una nueva etapa en la que diseño y técnica avanzan al mismo ritmo.
Hublot también juega la carta de la colaboración, y lo hace con uno de sus nombres más potentes: Kylian Mbappé. El Big Bang Reloaded Kylian Mbappé, limitado a 200 piezas, no es solo una edición especial; es una pieza construida alrededor de una narrativa muy concreta: la del talento precoz convertido en icono global.
La caja de 44 mm, en cerámica blanca pulida y King Gold de 18 quilates, busca ese equilibrio entre impacto visual y mensaje personal. No es casualidad que el lema “Trust Yourself” aparezca grabado a las 6 en punto. Más que un detalle, funciona como declaración de principios, alineada con la imagen pública de Mbappé: determinación, velocidad y una confianza casi desafiante.
El reloj incorpora guiños directos a su mundo: el número 10 en tono King Gold, la esfera esqueletizada en antracita y un conjunto que vuelve a exponer el calibre único como pieza central. La mecánica, visible, vuelve a ser parte del discurso, reforzando esa idea recurrente en Hublot de no ocultar nada.
Las dos correas intercambiables : una de tela con velcro en tono King Gold y otra de caucho en blanco y negro con el logotipo KM le añaden versatilidad, pero también subrayan el componente lifestyle de la pieza. Aquí, el reloj no se queda en objeto técnico: se convierte en extensión de una marca personal.
En el fondo, esta edición limitada funciona como un cruce de caminos entre relojería, deporte y cultura de masas. Un terreno en el que Hublot se mueve con comodidad, consciente de que, en este juego, la visibilidad importa tanto como la precisión.
Si la colaboración con Mbappé se mueve en el terreno de la estrella contemporánea, la de Usain Bolt juega con el mito ya consolidado. El Big Bang Reloaded Usain Bolt, también limitado a 200 piezas, no se limita a rendir homenaje: construye relato.
La caja de 44 mm en cerámica negra y carbono marca el tono desde el inicio, pero es el bisel en oro amarillo de 18 quilates el que introduce la clave simbólica, con el lema grabado: “Todo es posible, no pienses en límites”. No suena a eslogan vacío; encaja con una trayectoria que redefinió lo que parecía humanamente alcanzable.
El reloj está sembrado de referencias que invitan a una lectura más atenta. Entre las 6 y las 8, los números se reorganizan para formar un 6-5-8 que, al invertirse, revela el 9,58: el récord mundial de los 100 metros que Bolt fijó en 2009 y que todavía funciona como frontera. Es un detalle casi lúdico, pero también una forma de fijar la memoria en el objeto.
La esfera esqueletizada vuelve a dejar el mecanismo al descubierto, aunque aquí el gesto más evidente es la aguja del cronógrafo en forma de rayo, un guiño directo a su identidad. Hublot encapsula tierra real del campo de entrenamiento de su infancia en Jamaica en el fondo de la caja. Un recurso que roza lo simbólico, casi lo ritual.
Las dos correas intercambiables: tela con velcro en tono oro amarillo y caucho con estampado en negro, amarillo y verde terminan de cerrar una pieza que se mueve entre la relojería y la construcción de mito. Porque aquí no se trata solo de medir el tiempo, sino de fijar una historia en él.
En el extremo más exuberante de su propuesta, Hublot presenta el Big Bang Impact One Million, una pieza que abandona cualquier pretensión de discreción para instalarse de lleno en el territorio de la alta joyería. Aquí, el reloj deja de ser sólo un instrumento para convertirse en objeto de impacto, casi escénico.
Los 500 diamantes no se limitan a decorar: se organizan en un vórtice que gira en torno al tourbillon volante central, como si toda la energía del reloj convergiera en ese punto. La metáfora es evidente, pero también eficaz: atraer la mirada hacia el corazón mecánico mientras todo alrededor brilla con intensidad calculada.
La caja de 45 mm en oro blanco pulido sirve de lienzo para un despliegue técnico y estético donde cada superficie está intervenida. Diamantes talla baguette recorren caja, bisel y fondo, mientras la esfera incorpora piedras de talla fantasía sobre el motivo Impact, reforzando esa sensación de movimiento constante. Incluso la hebilla en oro blanco y titanio chapado en negro se suma al conjunto con su propio engaste.
Sin embargo, bajo esa capa de espectáculo, Hublot mantiene el discurso mecánico: el calibre HUB9015 de cuerda manual ofrece 120 horas de reserva de marcha, recordando que, pese a todo, esto sigue siendo relojería. O, al menos, la versión de la relojería donde técnica y exceso no compiten, sino que avanzan juntos.
El resultado es una pieza que no busca consenso, sino reacción. Porque en este nivel, más que gustar, lo que importa es no pasar desapercibido.
Hublot también se permite desafiar los límites materiales con el Spirit of Big Bang Impact, una pieza que introduce una primicia poco habitual incluso en este segmento: diamantes engastados directamente en zafiro. Más que una innovación puntual, el gesto apunta a una obsesión recurrente de la marca: tensionar lo técnicamente posible hasta convertirlo en argumento estético.
Diez años después del Big Bang Impact original de 2016, la colección recupera su motivo fragmentado y lo proyecta sobre una arquitectura aún más radical, donde el zafiro y la cerámica no actúan como simples soportes, sino como protagonistas. Trabajar sobre uno de los materiales más duros de la Tierra y además incrustar gemas en él no es solo una cuestión de destreza; es una declaración de intenciones.
El resultado se articula en tres ediciones limitadas que refuerzan ese discurso: la cerámica All Black (100 piezas), que juega con la invisibilidad; el zafiro con osmio (30 piezas), más experimental; y el zafiro con diamantes engastados (20 piezas), donde el efecto visual alcanza su punto más explícito.
Dentro, el calibre automático esqueletizado HUB1770con fase lunar y fecha mantiene el equilibrio entre función y espectáculo. Porque en este reloj, como en buena parte de la propuesta reciente de Hublot, el movimiento no se esconde: forma parte activa de la puesta en escena, invitando a mirar más allá de la superficie.
En el fondo, el Spirit of Big Bang Impact resume bien la estrategia de la marca en esta edición de Watches and Wonders: convertir la técnica en impacto visual y asumir que, en ese cruce, la relojería también puede ser provocación.
En contraste con las piezas más extremas de la colección, Hublot introduce un registro distinto con el Big Bang Joyful Steel Purple, una propuesta que apuesta por el color y la accesibilidad sin renunciar a su identidad visual. Aquí, el impacto no viene de la complejidad mecánica, sino de la forma en que el reloj se presenta: directo, vibrante, casi lúdico.
La caja de 33 mm, más contenida, se combina con un bisel engastado con 36 amatistas que refuerzan ese tono púrpura intenso, cercano al de la piedra que le da nombre. La esfera blanca, limpia y funcional, rebaja la carga visual y devuelve el equilibrio a un conjunto que podría fácilmente caer en el exceso.
En su interior, el movimiento automático HUB1120 con 40 horas de reserva de marcha mantiene el perfil práctico de la pieza, mientras que el sistema “One Click” y las dos correas intercambiables subrayan su vocación versátil. No es un reloj pensado para impresionar desde la técnica, sino desde la experiencia de uso.
Dentro de la línea Joyful, que se despliega en colores como azul cielo, verde, rosa y naranja, este modelo encaja como una extensión lógica de la estrategia de Hublot: ampliar su lenguaje hacia terrenos más emocionales y cotidianos. Porque no todo en su catálogo busca provocar; a veces, basta con seducir a primera vista


