Fujiko Nakaya transforma la Rotonda de la Bolsa de Comercio de París en una obra efímera.
Fujiko Nakaya formará parte de la exposición Clair-obscur que se presenta para La Colección Pinault en La Rotonda de la Bolsa de Comercio de París, del 4 de junio al 14 de septiembre de 2026. Esta exposición cuenta con el comisariado de la directora general de la Colección Pinault, Emma Lavigne. Y con la colaboración de la historiadora de arte y comunicación Anne-Marie Duguet.
Fujiko Nakaya, nacida en Sapporo, en la isla japonesa de Hokkaido en 1933, es una artista contemporánea interesada por encontrar vínculos entre el arte y la ciencia. A pesar de sus inicios en la pintura, tuvo gran influencia de su padre, el científico Ukichiro Nakaya, quien formó parte de la investigación sobre la nieve artificial. Gracias a esta cercanía con la ciencia, Fujiko decidió unirse al Experiments in Arts and Technology en 1967. Y no fue hasta 1970 cuando presentó su primera escultura de niebla en Osaka. Desde entonces ha experimentado con la fugacidad y movimiento de las nieblas artificiales de vapor de agua, presentándolas al público tanto en escenarios naturales como públicos.
Algunos defienden que este modo de expresar arte que tanto caracteriza a Fujiko, es apoyado por artistas modernos que defienden una forma de arte que huye de las convenciones impuestas en el uso de superficies de tamaño limitado, como lo son los lienzos o las paredes.
Para esta ocasión, Fujiko Nakaya, adaptándose a la sección Niebla de la exposición de la que forma parte su obra, ha dado vida a Cloud #07156. Como tiene costumbre la artista, este nombre viene acompañado del código de la estación meteorológica más cercana al lugar donde se exhiben sus obras, para este caso con respecto a la Bolsa de Comercio de París.
La Rotonda de la Bolsa de Comercio de París se trata de un espacio luminoso y amplio, que cuenta con un óculo, donde la luz se aprecia a lo largo del tiempo, siendo las obras que se exponen en el lugar testigo del cambio de las estaciones. Además, en lo alto cuenta con un lienzo panorámico que hace del lugar algo imponente.
Para la creación de las obras de Fujiko Nakaya resulta indispensable conocer las condiciones atmosféricas del ambiente, como la temperatura, la humedad, la fuerza y la dirección del viento. Todas estas variables influyen en la creación de pequeñas partículas de agua que posteriormente generarán la niebla. La artista lleva a cabo este fenómeno mediante bombas de agua y difusores que producen gotas de veinte o treinta micras de diámetro, con el objetivo de imitar fielmente a una niebla natural.
El simbolismo de las obras de Fujiko Nakaya va más allá de lo científico. Con sus denominadas esculturas de niebla pretende esconder elementos físicos visibles, o preguntarnos si hay materia detrás de estas nubes. Aunque a su vez, este paisaje nublado nos permite ver la existencia de otros cuerpos microscópicos y que pasan desapercibidos bajo nuestra mirada. Hablamos entonces del viento, un elemento presente en todas partes que no parece ser importante a primera vista. Pero Fujiko Nakaya hace de él el protagonista de sus obras.
Sus obras se plantean como una experiencia efímera, que con la llegada de nuevos visitantes se ve alterada por su presencia y el movimiento del aire que generan. Se trata de una obra cambiante, donde el tiempo y el espacio influyen profundamente en el su estado. Esto hará que cada visitante disfrute de una escultura de niebla única e inigualable.
En esta ocasión, Cloud #07156 se encuentra en el interior de una estructura cilíndrica de hormigón del arquitecto japonés Tadao Ando. Las dos obras coexisten e interacción en el centro de un mismo espacio, La Rotonda de la Bolsa de Comercio de París. De este modo la construcción amurallada de Tadao Ando conversa con la estructura atmosférica de Fujiko Nakaya, chocando con sus paredes, entrelazando arquitectura y naturaleza.
Con esta exposición Fujiko Nakaya consigue hacer visible lo invisible. Cuestiona el modo en que percibimos el espacio. No solo por el estado cambiante y movimiento de su obra, sino también por convivir con la arquitectura, donde la niebla y la edificación hacen del espacio una zona de conexión entre seres humanos.


