Julia Garner es la nueva embajadora global de LOEWE

La actriz que convirtió la complejidad en oficio se convierte en la primera embajadora global de la casa bajo su nueva dirección creativa.

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LOEWE JULIA GARNER ©PHOEBE SALMON

Hay algo deliberado en la elección de Julia Garner como embajadora global de LOEWE. No es el tipo de alianza que nace de un simple cálculo de audiencia o de cifras de seguidores en redes sociales. Es una apuesta por algo más escurridizo y precisamente por eso es más valioso: la coherencia entre una forma de entender el oficio y una manera de construir una marca. Cuando Jack McCollough y Lazaro Hernandez, los nuevos directores creativos de la casa española, anunciaron en París a su primera embajadora global desde que tomaron las riendas en 2025, quedó claro que el nuevo capítulo de LOEWE iba a escribirse con una lógica propia.

Garner es, ante todo, actriz. No de las que salen en las portadas porque si. su nombre lleva años asociándose a un tipo de trabajo que requiere entrega total: Ruth Langmore de Ozark sigue siendo uno de los personajes femeninos más memorables de la televisión reciente. Garner construye sus personajes desde dentro hacia fuera, con una paciencia y una disciplina que recuerdan más a un proceso artesanal que la velocidad que suele exigir la industria del entretenimiento y ahí es en donde precisamente entra LOEWE.

La relación entre Garner y la firma lleva tiempo planeando en silencio. La actriz reconoce que siempre ha seguido de cerca el trabajo de McCollough y Hernandez, a quienes define con una precisión que dice mucho de como ella misma entiende su propio trabajo: su visión creativa es comprometida, casi absoluta y segura. La compara directamente con la entrega que exige interpretar a un personaje desde la verdad.

Para los diseñadores, el vínculo fue inmediato. Los directores creativos no se han extendido en explicaciones, pero tampoco han necesitado hacerlo: lo que destacan de Garner es su valentía para dar vida a los personajes y una presencia que combina fuerza y naturalidad. Dos cualidades que definen también la estética que han ido construyendo durante más de dos décadas al frente de Proenza Schouler.

Garner habla de la devoción de la casa por la artesanía en términos casi íntimos, no sólo técnicos, sino también emocionales. Se nota la mano humana detrás de cada pieza. Es el tipo de observación que hace alguien que de verdad presta atención, alguien acostumbrado a leer las capas invisibles que se esconden bajo la superficie de las cosas. Su propio proceso como actriz funciona igual.

Esa compatibilidad entre dos formas de hacer es la base más sólida de esta alianza. No es una colaboración de imagen en el sentido tradicional. Es una invitación a formar parte de una conversación más larga, de un mundo donde las ideas, según sus propias palabras, pueden existir plenamente y evolucionar con un propósito. 

LOEWE lleva casi 180 años en el mundo. Cada nueva etapa trae su propia lógica, su propio reparto. La que ahora comienza tiene como protagonistas a dos diseñadores que han hecho del rigor su seña de identidad, y a una actriz que ha convertido la complejidad en su mejor argumento. Si eso no es coherencia, es difícil saber qué nombre darle.

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