“¿Cómo es posible que vista de una forma tan terrible?”: Kevin Macdonald estrena documental sobre John Galliano

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John Galliano visita las instalaciones de Dior. Fotograma de la película ©FILMIN

Kevin Macdonald es selectivo con los personajes que decide retratar. En su último proyecto,‘Auge y caída de John Galliano, continuación de una versátil trayectoria plagada tanto de documentales como filmes, decide explorar la cultura de la cancelación a través de la imagen del diseñador inglés, el enfant terrible de la moda.

Dividida en cuatro partes–introducción, ascenso, caída y recuperación– la cinta funciona con naturalidad gracias a seguir un orden cronológico, enmarcado en el universo de dos películas anteriores: «Napoleón» (1927, Abel Gance) y «Las zapatillas rojas» (1948, Powell & Pressburger).

Con éxito y belleza, narra aquella esperada presentación de talento en el primer desfile que Galliano realizó, tras graduarse en el prestigioso St. Martins College de finales de los años 80. El ascenso de su firma y la explosión de genialidad que supusieron los contratos como director creativo, primero de Givenchy y luego de Dior. Así como la excesiva presión que propició su caída, cuyo detonante fueron unos desafortunados comentarios antisemitas, pronunciados en estado de embriaguez, que dieron la vuelta al mundo en 2011.

Más de una década después, el icono del haute couture se encuentra en búsqueda de la redención, mientras que McDonald trabaja en su próximo documental, a la vez que concede esta entrevista a White Paper by desde su piso de Londres.

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Kevin Macdonald y John Gallliano @FILMIN

Los diseños de Galliano fueron los grandes protagonistas de la reciente Gala Met 2024 ¿se trata de un nuevo lanzamiento?

No conozco especialmente los secretos de la industria de la moda, pero no creo que haya nada del tipo organizado o conspiranoico. El motivo por el que John estuvo tan presente es porque su último show (Maison Margiela Artisanal SS 2024) fue un bombazo. Precioso, así que las estrellas querían ponérsselo. Es un resultado de su talento, no de alguna clase de plan.

¿Cuál fue su primera impresión cuando le conoció?

Entré en la preciosa habitación de su atelier en París, un entorno con una estética especial: las pinturas que colgaban de la pared, las cortinas… Y, sin embargo, él llevaba una camiseta horrible, unos shorts mal cortados. Fue cuando pensé: “¿Cómo es posible que este hombre viva en un lugar así y luego vista de una forma tan terrible?”

Luego, mientras hablábamos, me di cuenta de que es una persona muy sensible, tímida y súper inteligente. Mucha gente dice que parece que está actuando durante toda la entrevista que se ve en la película. Bueno, es que él es así, es lo que es: una auténtica performance.

Por el contrario, usted no se define como una persona involucrada en la moda, ¿que le llevó a pensar en Galliano para el documental?

El principal motivo es que nunca me había centrado en un diseñador. Quería saber por qué todo el mundo estaba tan obsesionado con él. He aprendido a apreciar mucho más su trabajo y a entender por qué es tan difícil hablar de la moda. Se trata de algo extremadamente visual y difícil de describir con palabras.

Ya desde el principio se muestra que pienso que es un genio. Me gustaría que todo el mundo que vea la película, aunque no sepan absolutamente nada de moda, sepan reconocer que lo es, aunque luego no les guste él como persona.

¿Los documentales son mejores que las películas para informarse sobre algo?

Sí, en un documental cabe mayor complejidad. La narrativa de este es similar a la de otros, en el sentido de la adicción, como pasa con el de Amy Whinehouse. En Amy vemos la clásica historia de ascenso al éxito y más éxito para luego pasar a la adicción y, finalmente, la muerte.

Pero aquí esta clase de final no se produce. Más bien, llegamos a un cuarto acto, lo que lo hace, si cabe, aún más complicado de narrar. El último acto de esta película va de intentar entender lo que pasó, relacionado con una serie de preguntas morales.

La moral es el gran tema.

Más bien, el ascenso y la caída se desarrolla en las tres primeras partes y dejan espacio para la moral en la cuarta. La etapa en la que se analiza qué ha sucedido. Tradicionalmente, las cintas así acaban con el estallido final, la muerte. No es este el caso. De hecho, en este cuarto acto vuelve a haber un ascenso.

¿Se complica la realización de un documental cuando el protagonista sigue vivo?

Desde luego, pero es también más interesante. John tuvo que aceptar la versión final de la cinta. Fue valiente y no trató de persuadirme para cambiar determinadas cosas. No me hizo pasar por un proceso de agentes de prensa, contestó a mis preguntas directamente. Todo lo que sale es justo como yo quería. Y es raro hacer una película por una celebrity que no controla el proyecto.

¿Se considera más cineasta documental o de ficción?

Más lo segundo. Me gustan mucho las dos formas de arte, son muy diferentes. No me aburro de ninguna.

La fusión de las dos podría venir a ser un biopic.

Podría ser. Los biopics son muy difíciles porque la vida real es muy complicada y las películas tienen que ser más bien simples. Ya ha pasado con tres documentales míos que luego han sido película. Primero Whitney, ahora la de Bob Marley y luego también el asunto Olímpico de Munich, que Spielberg convirtió en una película. Y, aún así, considero más interesantes los documentales.