Por Carlos Megía

Abre la ventana y mira la realidad. Siempre intenta retratar lo extraordinario y, si acaso lo ordinario necesita un empujón, ahí está él para aplicar esa vocación transformadora que ha caracterizado sus ya más de 30 años como creador de ficción. La filmografía de Félix Sabroso se ha visto protegida por el anhelo de rendir solo pleitesía a su voluntad, por mostrarse férreo a sus deseos sin importar los años que pudieran pasar entre proyectos. Y caracterizada, desde la seminal Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí, por el respaldo y entusiasmo de un colectivo actoral entregado a su manera personalísima de revolucionar lo cotidiano. Y Furia, su nueva y esperada serie (estreno en julio en Max), no iba a ser menos. Carmen Machi, Candela Peña, Cecilia Roth, Nathalie Poza y Pilar Castro se ponen el mundo por montera ante situaciones de extorsión, opresión, engaño o manipulación para conformar una catarsis satírica, desbordada y reconocible; a veces dolorosa, pero siempre compartida. Y extraordinaria, claro. Es de Félix.
A pocos días de que Furia vea la luz, ¿cómo de satisfecho estás con el resultado? ¿Se parece a lo que imaginabas mientras la escribías?
Me gusta mucho, se parece bastante a lo que he querido hacer. Aunque tiene muchos elementos de comedia, es una mirada caleidoscópica de la contemporaneidad, del mundo que nos ha tocado vivir. A través de los distintos personajes observamos un mundo muy posado en las mentiras, en el que los intereses están por encima de los afectos. La serie se parece bastante al universo que imaginé y está muy cimentada en el trabajo de las actrices y actores, que están en estado de gracia.
No solo el quinteto protagonista, el elenco de actores de reparto en cada episodio es increíble. ¿Cómo se consigue eso?
Furia reflexiona sobre aspectos interesantes como la estupidez del mundo del arte, la sociedad de consumo, el capitalismo desmedido de la moda, las injusticias en el mundo laboral, el edadismo… Ellos se vieron seducidos por este retrato contemporáneo que se aleja de lo pedante o sesudo. Es un circo de cuatro pistas, un contenido muy libre que pocas veces tienes la suerte de poder levantar en la ficción televisiva. Siempre he tenido suerte con los actores, mi carrera ha estado avalada por actores muy potentes que se veían atraídos por el viaje que les proponía.

¿Y cómo funciona esa seducción? ¿Qué les susurras?
No tengo una teoría al respecto. Quiero que se sientan en casa y disfruten y, cuando escribo, ya trato de seducirles creando personajes con la enjundia suficiente, con un recorrido que quieran interpretar. Siempre les doy la mano. Para muchos directores el actor se convierte en un elemento como molesto, que exige un esfuerzo, pero para mí es un aliado esencial. He tenido proyectos que han salido adelante sólo gracias a su fidelidad. Siempre he estado más apoyado por ellos que por las televisiones o las productoras.
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