Frederique Constant en Watches and Wonders 2026: el doble golpe del Manchette y el Worldtimer

sVG n6rU
©Frederique Constant

En esta edición de Watches and Wonders 2026 en Ginebra, Frederique Constant ha llegado con dos argumentos sólidos: el regreso del Classics Manchette en dos nuevas versiones que no dejan indiferente a nadie, y una revisión profunda de su modelo más emblemático, el Classic Worldtimer Manufacture. Dos propuestas que juntas ilustran perfectamente lo que es esta manufactura: una firma que sabe combinar el rigor técnico con una mirada genuinamente contemporánea.

La colección Classics Manchette no es nueva, pero en cada iteración Frederique Constant demuestra que sabe muy bien lo que tiene entre manos. Presentados originalmente como una interpretación de los relojes cuff de los años setenta y ochenta, el Manchette se ha convertido en uno de los pilares creativos de la firma ginebrina. En 2025 llegó con una esfera de malaquita que levantó bastante expectación. Este año la apuesta es todavía más llamativa: turquesa y verde menta, dos colores que sobre el papel podrían parecer arriesgados y que sobre la muñeca funcionan extraordinariamente bien.

YEuqZrWg
©Frederique Constant

La primera de las nuevas referencias es la que más llama la atención a primera vista. El modelo con esfera de turquesa combina un brazalete de acero en tono dorado con una llamativa esfera de piedra mineral, posicionándose claramente en la intersección entre el reloj y la joya. Pero lo que lo hace especialmente interesante no es solo el color sino el hecho de que cada esfera mineral es una pieza única, lo que convierte a cada reloj en algo inherentemente irrepetible.

El brazalete sigue apostando por el motivo Clou de Paris, ese patrón de pirámides facetadas que es seña de identidad de la colección. Las superficies pulidas y cepilladas capturan y reflejan la luz con cada movimiento, lo que hace que el conjunto tenga una presencia casi hipnótica en la muñeca. La combinación dorado-turquesa puede evocar cierta estética art decó o incluso mediterránea, pero la verdad es que el Manchette escapa de cualquier encasillamiento fácil. Hay algo en su actitud que lo aleja tanto del minimalismo escandinavo como del barroquismo más ostentoso. Es un reloj con personalidad propia, en un mercado tan saturado de referencias.

IBK59d4A
©Frederique Constant

La segunda novedad toma un camino diferente, aunque no menos interesante. Esta versión propone un brazalete de acero que mantiene el omnipresente motivo Clou de Paris, pero con una esfera verde menta de acabado rayos de sol que revela tonos más suaves y frescos. Es una propuesta más contenida, pensada para quien quiere llevar el Manchette en el día a día sin renunciar a ese toque que distingue a las personas con criterio propio en materia de estilo.

El acabado rayos de sol es uno de esos recursos que la relojería suiza maneja con maestría: esa superficie que irradia desde el centro de la esfera y que, según el ángulo de la luz, puede pasar de un verde suave casi neutral a un destello metálico más vivo. El brazalete de siete eslabones abraza la muñeca con una flexibilidad que recuerda más a una pulsera de joyería que a un reloj convencional, con un cierre plegable invisible que garantiza comodidad desde la mañana hasta la noche.

Si la versión turquesa es el Manchette para las grandes ocasiones, este verde menta es el que una llevaría cualquier martes sin sentir que se está disfrazando. Y eso, para muchas personas, es exactamente lo que buscan en un reloj que se sitúa en la frontera entre la joyería y la relojería.

hIEvfHRH
©Frederique Constant

Para entender bien el Classics Manchette hay que conocer un poco de contexto. Los relojes manchette aparecieron por primera vez durante la era Art Déco, cuando las piezas de inspiración joyera adoptaron la geometría y las formas atrevidas como lenguaje propio. El estilo resurgió en los años cuarenta y alcanzó su máxima popularidad en la década de los setenta.

Frederique Constant recuperó este formato en 2025 con una primera versión en acero que tuvo muy buena acogida tanto en prensa especializada como entre coleccionistas. La propuesta llamó la atención por no seguir lo que otras marcas estaban haciendo en este segmento: en lugar de metales nobles como el oro o el platino, la manufactura apostó por el acero inoxidable tratado con el motivo Clou de Paris para dotarlo de una riqueza visual comparable. Una decisión que encaja perfectamente con la filosofía de la firma: alta relojería accesible, sin renunciar a la calidad ni al diseño.

gx7tqLFL
©Frederique Constant

En el interior, el Manchette alberga el calibre de cuarzo FC-200, que garantiza una autonomía de 60 meses sin cambio de pilas. Cinco años sin tener que preocuparse por nada: una decisión técnica coherente para un reloj que prioriza la experiencia de uso y el estilo sobre la complejidad mecánica. No todo tiene que ser un tourbillon para ser extraordinario.

El cambio más significativo está en el interior. El calibre FC-718 presente en las versiones anteriores ha evolucionado hasta convertirse en el nuevo FC-719, que eleva la reserva de marcha de 38 a 72 horas. Ese salto no es menor: pasar de poco más de día y medio a tres días completos cambia de manera notable la experiencia cotidiana con el reloj, especialmente para quienes tienen varios relojes en rotación. 

Es el movimiento número 35 desarrollado en casa por Frederique Constant, un dato que habla del ritmo de innovación sostenido de una empresa que, desde su fundación en 1988, ha crecido a una velocidad poco habitual en el sector. El acabado incluye Côtes de Genève en sunburst, granulado circular y un rotor en tono dorado con acabados snailed y granulado. 

FxK Wrtq
©Frederique Constant

El otro gran cambio es dimensional. El Worldtimer pierde dos milímetros en diámetro y pasa de 42 a 40 mm, una decisión que no es solo estética sino también filosófica. El mercado lleva tiempo señalando que los grandes relojes de vestir están perdiendo protagonismo frente a propuestas más moderadas en tamaño, y Frederique Constant ha respondido en consecuencia. A 40 mm, el Worldtimer gana en versatilidad: funciona igual de bien con traje que con una camisa sin corbata en un viaje de trabajo. Y, de paso, desaparece el indicador de fecha que antes ocupaba las seis en punto, lo que simplifica considerablemente la lectura del huso horario mundial.

Para esta nueva generación, Frederique Constant presenta tres referencias que comparten movimiento y caja pero se diferencian claramente en carácter.

Sx DUV00
©Frederique Constant

La primera y más llamativa es una edición limitada a 88 piezas, número que no es casual: hace referencia al año de fundación de la marca. Esta versión lleva 70 diamantes en el bisel y doce índices con diamantes en la esfera, con un peso total de 0,785 quilates, sobre una esfera azul claro con continentes en relieve granulado gris y agujas luminiscentes. Viene acompañada de dos correas de piel de cocodrilo intercambiables en azul claro y azul oscuro, un detalle que añade versatilidad a una pieza que ya de por sí tiene mucho que contar.

5dQUPm n
©Frederique Constant

Las otras dos versiones no llevan piedras preciosas pero mantienen el nivel. Una recupera el azul marino profundo que ha sido uno de los colores distintivos del Worldtimer a lo largo de los años, con los océanos representados en diferentes tonos de azul y los continentes en relieve con acabado granulado gris. La otra apuesta por un degradado azul que transita suavemente entre los tonos del cielo y el mar, con índices aplicados que crean un efecto de relieve sutil y elegante. Ambas se presentan con el nuevo brazalete de cinco eslabones en acero, donde tres eslabones satinados se alternan con dos pulidos a espejo, y también con opciones en correa de piel de cocodrilo intercambiable.

En un mercado donde las funciones de uso horario se han convertido en algo relativamente habitual, el Worldtimer de Frederique Constant mantiene su propuesta diferencial por una razón sencilla: la claridad. La posibilidad de leer la hora en las 24 zonas horarias principales de un solo vistazo, sin necesidad de ajustar el reloj, sigue siendo una función genuinamente útil para quienes trabajan con varios mercados o viajan con frecuencia. Y hacerlo con un movimiento de manufactura propio, en un reloj bien proporcionado, es exactamente el espacio que ocupa Frederique Constant en el mercado.

Lo más interesante de la presentación de Frederique Constant en Watches and Wonders 2026 no es ninguna de las piezas por separado, sino lo que dicen juntas. La firma mantiene una doble estrategia bien definida: por un lado, continúa construyendo credibilidad a través de la relojería de manufactura con el Worldtimer; por otro, explora con confianza el territorio del diseño y la expresión personal a través del Manchette.

ostdIPcQ
©Frederique Constant

En Ginebra, donde este año el nivel de las novedades ha sido especialmente alto, Frederique Constant no ha intentado competir en el terreno de las complicaciones imposibles ni de los materiales exóticos. Ha hecho algo más difícil: presentar relojes que tienen sentido, que se ven bien y que uno querría llevar de verdad. En relojería, eso no es tan frecuente como debería.

White Paper by
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.