Desde el 12 de junio hasta el 21 de diciembre de 2025, la fundación Foto Colectania reúne a 14 artistas internacionales en una exposición que explora el rol de la fotografía en la era digital.
Mirar ya no implica solo observar, sino también navegar, actuar, desplazarse. Bajo esta premisa, El arte de navegar. Cómo perderse en un mundo de imágenes, propone un recorrido por la compleja relación entre fotografía y entorno digital. La exposición, comisariada por Jon Uriarte, estará abierta al público en la fundación Foto Colectania durante seis meses.
Reúne obras de 14 artistas internacionales, entre ellos James Bridle, Juan Covelli, Kyriaki Goni, Josèfa Ntjam, Marie Foulston, open-weather, entre otros. A través de ellos, se reflexiona sobre cómo las imágenes han evolucionado de simples representaciones del mundo físico a interfaces interactivas que nos guían, confunden y redefinen nuestra experiencia del espacio digital.
Hoy en día, las fotografías son accionables: las tocamos, deslizamos y arrastramos. Mientras que los mapas se creaban tradicionalmente como representaciones visuales de medidas del mundo para orientarse y encontrar una dirección, en los últimos años las imágenes se han convertido en la esencia misma de los espacios digitales. La exposición indaga estas nuevas dinámicas introducidas en entornos como los videojuegos, las redes sociales, los coches autónomos, la exploración espacial o los mapas online.
El título de la exposición, El arte de navegar, proviene de un libro sobre navegación marítima publicado por la Corona Española en el siglo XVI. Con él, introduce el legado colonial que pervive en la forma en que nos orientamos, y nos desorientamos, hoy en los espacios digitales. Mientras que el subtítulo Cómo perderse en un mundo de imágenes, invita revisar y cuestionar el espíritu colonial del libro original y la historia misma de la navegación, proponiendo nuevas alternativas que abracen aquella desorientación como una herramienta de resistencia.
Con una mirada crítica y poética, la exposición convierte la desorientación en un acto político y plantea preguntas urgentes sobre nuestra relación con las imágenes: ¿cómo las habitamos? ¿Qué poder ejercen sobre nuestra forma de ver el mundo? ¿Qué tipo de mapas visuales estamos trazando, o evitando, en esta nueva cartografía digital?


