
Cada vez más, la gente busca una fragancia con la que identificarse de verdad, que despierte un recuerdo o que simplemente diga algo sobre quien eres sin que tengas que abrir la boca. Eso es, lo que impulsa el auge de la perfumería nicho, y es también el hilo conductor del evento que Farlabo celebró el pasado 9 de abril, un exclusivo encuentro dedicado al universo de las fragancias selectivas, donde el perfume trasciende su función tradicional para convertirse en una forma de expresión personal y emocional.
Farlabo es un distribuidor líder en el sector de la cosmética de prestigio con más de siete décadas como socio de empresas, filiales y joint ventures en grandes almacenes, perfumerías y canales de farmacia en España y Portugal. Desde sus orígenes, en 1947, la compañía ha construido un catálogo que hoy incluye algunas de las marcas más reconocidas del sector. Pero más allá de la distribución, Farlabo lleva tiempo apostando por algo más difícil de cuantificar: la narrativa olfativa. La idea de que un perfume puede y debe contar solo una historia.
El evento no fue solo una presentación de marcas. Fue un recorrido sensorial que puso sobre la mesa cinco universos creativos muy distintos entre sí, cada uno con su propia forma de entender qué significa hacer un perfume hoy. Maison Margiela, Creed, Solferino, The Merchant of Venice y Van Cleef & Arpels. Cinco casas, cinco lenguajes, cinco maneras de convertir el olfato en emoción.
Maison Margiela fue la elegida para comenzar la experiencia. Fundada en 1988 por el diseñador belga Martin Margiela, la maison ha sido sinónimo de deconstrucción, anonimato y ruptura con los códigos tradicionales del lujo. En 2012 lanzó su célebre colección Replica, una línea de fragancias que no busca inventar fantasías, sino recrear recuerdos reales y sensaciones universales.
La propuesta es tan sencilla como poderosa: cada perfume lleva el nombre de un momento cotidiano. Toda la gama Réplica se enfoca en sintetizar en una botella recuerdos increíblemente específicos que cualquiera podría vivir en su vida cotidiana: ir al barbero, sentarse a la vera de una chimenea, dar un paseo por la playa. El resultado es una colección que funciona más como archivo emocional que como catálogo de fragancias. Hay algo democratico en esa idea: los recuerdos que evoca Réplica no pertenecen a nadie en concreto y al mismo tiempo pueden pertenecer a cualquiera.
Las fragancias de la colección utilizan ingredientes de alta calidad y notas naturales para crear composiciones complejas que generan resonancia emocional y despiertan sentimientos de nostalgia. Los frascos, minimalistas y sobrios, recuerdan a los antiguos botes de botica, y las etiquetas de algodón imitan las que la firma usa en sus prendas de moda.
The House of Creed, la leyenda comenzó en 1760, cuando una nueva sastrería londinense entregó al rey Jorge III un par de guantes perfumados. De ahí a convertirse en una de las referencias absolutas de la alta perfumería internacional, el camino tiene más de dos siglos y siete generaciones de la misma familia.
La reina Victoria nombró a Creed proveedor oficial de la casa real. Posteriormente, bajo el patrocinio de Napoleon III y la emperatriz Eugenia, The House of Creed establece otra sede en París. Desde ese momento, la marca quedó anclada a la élite europea, pero no de una manera ostentosa sino discreta, casi secreta.
Lo que distingue a Creed hoy, más allá del peso de su historia, es su proceso de elaboración. Las materias primas naturales, de gran calidad, todavía se pesan, se mezclan y se maceran a mano. En un sector cada vez más industrializado, esa apuesta por la lentitud y el trabajo artesanal no es un argumento de marketing, sino una filosofía real. Entre sus creaciones más celebradas se encuentran Aventus, una oda al poder masculino, Green Irish Tweed, clásico atemporal o Love in White, delicada y aristocrática. Fragancias que con el tiempo se han convertido en iconos, reconocibles por una estela que dura horas y que evoluciona de manera inesperada a lo largo del día.
Solferino es la primera marca propia de alta perfumería de Interparfums. Inspirado en la emblemática dirección de su sede parisina, el número 10 de la rue de Solferino, una antigua mansión. El proyecto fue impulsado por Philippe Bénacin, director general del grupo, quien expresó su deseo de que todo el mundo pudiera llevarse un trozo de París a casa.
La colección inaugural consiste en diez eau de parfum sin género, numeradas del 01 al 10, cada una inspirada en un lugar o momento iconico de la capital francesa. No hay dos fragancias iguales: cada una fue creada por un maestro perfumista diferente, al que se le dio un ingrediente clave como punto de partida para que creara libremente.
El resultado es una colección que habla de París sin recurrir a los clichés habituales. No hay lavanda ni torre Eiffel en el envase. Hay historias: un beso en la Place Vendôme, un sueño a orillas del Sena, un coup de foundre en el Quai Voltaire. Solferino París pinta un retrato luminoso de una ciudad donde lo íntimo se funde con lo universal, un lugar en el que cada persona puede proyectar sus propios recuerdos, deseos e imaginación. Una apuesta fresca, contemporánea y profundamente parisina.
The Merchant of Venice, nace como un proyecto de lujo cultural creado por la familia Vidal, una familia veneciana con más de 100 años de experiencia en el arte de la perfumería, con el propósito de revivir y celebrar la rica herencia olfativa de Venecia. La inspiración central son las llamadas “Mude”, las antiguas marítimas de la República de Venecia que conectaban la ciudad con regiones tan lejanas como Asia, África y el norte de Europa. Cada colección de la firma recorre una de esas rutas, con ingredientes y narrativas que cambian según el destino.
Lo que hace especial a The Merchant of Venice es que el lujo que propone no es solo sensorial sino también intelectual. Sus creaciones se fabrican en Venecia y se presentan en frascos inspirados en el arte milenario del vidrio veneciano. Las colecciones más icónicas, como Murano Exclusive o Nobil Homo, funcionan a la vez como fragancias y como objetos de la colección.
Van Cleef & Arpels fundada en 1906 por Alfred Van Cleef y Esther Arpels, con el lanzamiento de su primera fragancia, First, en 1976, la firma se convirtió en el primer joyero en crear un perfume. Desde entonces, la maison ha desarrollado un lenguaje olfativo propio que no imita a ninguna perfumería convencional.
Van Cleef & Arpels recurre al ingenio y al encanto poético para construir un puente entre la Alta Joyería y la Alta Perfumería, con fragancias inspiradas en la gracia de la naturaleza, uno de los temas más apreciados por la Maison. La Collection Extraordinaire, su línea más selectiva, fue creada en 2009 y encarnada la búsqueda de emoción que ha guiado a la firma desde sus inicios, rindiendo homenaje a las materias primas nobles de la perfumería y exaltando las como piedras preciosas.
Cada frasco de la Collection Extraordinaire está diseñado con la misma atención que una pieza de alta joyería. La forma, el peso, el acabado. No es un envase, es un objeto. Y el perfume que contiene sigue la misma lógica: nada está de más, todo tiene su porqué. En el universo de Van Cleef & Arpels, la joya y el perfume nacen del mismo gesto.
El evento cerró con una reflexión sobre hacia dónde se dirige el sector. La neurociencia está empezando a arrojar luz sobre cómo los aromas activan determinadas zonas del cerebro vinculadas a la memoria y la emoción. Farlabo cree en el poder de la narrativa para conectar a las marcas con su público y su obsesión es ofrecer al consumidor vivir experiencias únicas.


