El MUSAC de León presenta la exposición más amplia dedicada en España durante los últimos 25 años a Michelangelo Pistoletto, una de las figuras fundamentales del arte contemporáneo italiano y del movimiento Arte Povera. La muestra reúne alrededor de 50 obras realizadas entre 1957 y 2025, desplegadas en más de 2.000 metros cuadrados.
A través de pinturas, esculturas, instalaciones, performances y vídeos, el recorrido permite acercarse a casi ocho décadas de producción artística. Entre las piezas seleccionadas se encuentran sus conocidos Quadri specchianti [Cuadros espejantes], fundamentales para comprender una trayectoria marcada por la investigación sobre la identidad, el tiempo y la relación entre la obra y el espectador.
Comisariada por el director del MUSAC, Álvaro Rodríguez Fominaya, la exposición podrá visitarse del 7 de noviembre de 2026 al 23 de mayo de 2027.
El espejo como punto de partida
Más que seguir una cronología convencional, la exposición toma el espejo como eje para recorrer la trayectoria de Pistoletto. Presente en su trabajo desde comienzos de los años sesenta, este elemento no funciona únicamente como una superficie reflectante, sino como una herramienta capaz de incorporar a la obra el espacio, el movimiento y la presencia de quien la observa.
El interés del artista por el espejo surgió a partir del autorretrato. En sus primeras pinturas, Pistoletto buscaba una superficie que le permitiera representar su figura y, al mismo tiempo, relacionarla con aquello que la rodeaba. Esta búsqueda puede observarse en Autoritratto argento [Autorretrato plateado], de 1960, una obra que anticipa el uso de las superficies reflectantes en su producción posterior.
Esta investigación dio lugar, entre 1961 y 1962, a los primeros Quadri specchianti, las obras que impulsarían su reconocimiento internacional. Para realizarlas, el artista trasladaba fotografías de figuras a tamaño natural sobre placas de acero inoxidable pulido. La imagen permanecía inmóvil, mientras que el entorno y las personas que se situaban frente a ella pasaban a formar parte de la composición.
“El espejo refleja, y por ello contiene en potencia todas las imágenes posibles, a la vez que cada espejo puede reflejar el mundo entero”
-Michelangelo Pistoletto
En los Quadri specchianti, el espectador ya no contempla la obra desde fuera, sino que entra visualmente en ella. Su reflejo convive con figuras procedentes de otro momento, creando un encuentro entre la imagen fijada y un presente que cambia constantemente.
Esta idea continúa en obras como Ragazza che disegna lo spazio [Muchacha que dibuja el espacio], de 2018. La figura aparece realizando un dibujo sobre la superficie espejante, mientras que el espacio situado delante de la pieza completa la escena. La obra muestra cómo Pistoletto ha mantenido y actualizado este formato a lo largo de su trayectoria.
Pistoletto da así la vuelta a la perspectiva renacentista. Si la pintura tradicional funcionaba como una ventana hacia un espacio representado, la superficie reflectante devuelve la mirada hacia el espacio real. El museo, la arquitectura y las personas que recorren la sala quedan integrados en la composición.
Esta investigación continúa en Architettura dello Specchio [Arquitectura del espejo], realizada en 1990. La instalación presenta un espejo de grandes dimensiones cuyo marco dorado aparece dividido y separado. La obra explora tanto la capacidad del espejo para contener imágenes como aquello que sucede cuando su continuidad se interrumpe. Incluso fragmentado, el reflejo mantiene su relación con el espacio y con las personas que se sitúan frente a él.
Del espejo a los objetos cotidianos
A mediados de los años sesenta, Pistoletto amplió su investigación hacia la escultura, la instalación y los materiales cotidianos. Entre 1965 y 1966 desarrolló Oggetti in meno [Objetos de menos], un conjunto de piezas diferentes entre sí con las que rechazaba la idea de mantener un estilo único y reconocible. Cada obra respondía a una necesidad concreta y abría una nueva posibilidad dentro de su producción.
Estas investigaciones fueron fundamentales para el nacimiento del Arte Povera, movimiento surgido en Italia durante la segunda mitad de los años sesenta. Sus artistas recurrieron a materiales industriales, orgánicos, encontrados o de uso común para cuestionar la comercialización del arte y las transformaciones provocadas por el crecimiento económico y la sociedad de consumo.
Una de las obras más representativas de este periodo es Venere degli stracci [Venus de los trapos], de 1967. En ella, una reproducción de una escultura clásica aparece frente a un montón de ropa usada. La contraposición entre la figura idealizada y los tejidos desechados establece un diálogo entre pasado y presente, permanencia y consumo, tradición artística y vida cotidiana. La obra elimina, además, la jerarquía entre materiales considerados nobles y aquellos procedentes del uso diario.
Con estas obras, Pistoletto amplió su investigación más allá de la superficie espejante y acercó el arte a los materiales y objetos de la vida cotidiana.
Del autorretrato a la transformación social
A partir de 1967, Pistoletto comenzó a desarrollar acciones colectivas y proyectos que relacionaban el arte con distintos ámbitos de la sociedad. Durante las décadas siguientes, continuó trabajando con la performance, la creación colectiva y la división y multiplicación del espejo.
Esta dimensión social aparece en Il Rispetto [El respeto], una instalación presentada por primera vez en París en 2016. Durante una performance, Pistoletto rompió varios espejos ante el público, descubriendo bajo cada superficie la palabra «respeto» escrita en diferentes idiomas. A través de esta acción, la ruptura se convierte en un mensaje de unión entre distintas personas, lenguas y culturas.
Este interés dio lugar posteriormente a Cittadellarte, fundada en Biella como un espacio desde el que relacionar la práctica artística con la educación, la política, la economía. Con esta iniciativa, Pistoletto amplió su producción más allá de los museos y defendió la capacidad del arte para contribuir a una transformación social responsable.
Un espejo para el presente
El recorrido del MUSAC llega hasta Mirror of Eternity [Espejo de la eternidad], una obra digital creada en 2025 que incorpora la inteligencia artificial a sus investigaciones sobre la imagen y la identidad.
La pieza establece una conexión entre sus primeros cuadros espejantes y las tecnologías contemporáneas. De este modo, la exposición reúne una trayectoria en constante evolución, desde los primeros autorretratos y el Arte Povera hasta las acciones colectivas y la creación digital.


