El regreso del secreto mejor guardado de Chanel

En 2026, Chanel rescata su Eau de Toilette N°5 con un frasco renovado, una campaña protagonizada por Margot Robbie y un mensaje que, un siglo después, sigue sin necesitar explicación.

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© Chanel

Hay perfumes que se presentan solos. Que no necesitan relato, ni contexto, ni campaña de publicidad para que alguien, al percibir su estela, se gire y pregunte: «¿Qué llevas?». N°5 de Chanel lleva más de cien años provocando exactamente eso. Y sin embargo, en 2026, la Maison ha decidido volver a empezar. No desde cero, sino desde la misma pregunta que lo originó todo: ¿a qué huele, exactamente, este perfume?

La respuesta, como siempre, depende de quien lo lleva. Y eso, lejos de ser una evasión, es probablemente la definición más honesta de lo que Gabrielle Chanel creó en 1921 junto al perfumista Ernest Beaux: el primer perfume abstracto de la historia. Una fragancia que no imita a una flor concreta, que no pretende evocar un jardín ni una estación del año, sino que se comporta como una emoción. Imposible de describir del todo, pero imposible de ignorar.

Dentro del universo N°5, el Eau de Toilette ha ocupado siempre un lugar peculiar. Más luminoso y ligero que el Parfum, nació en 1924 de la mano del propio Ernest Beaux y fue durante décadas la versión más cotidiana, la que muchas mujeres llevaban sin hacer demasiado ruido. La versión de la vida real, podría decirse. La que se aplicaba antes de salir a trabajar, no solo antes de una gran noche.

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© Chanel

La fórmula del Eau de Toilette N°5 es una interpretación cálida y vivaz del original: se abre con un bouquet floral de rosa, jazmín e ylang-ylang realzado por los aldehídos, mientras que en la base, el sándalo y el vetiver aportan profundidad y una textura amaderada que redondea el conjunto. El resultado, en palabras del actual Perfumista Creador de la casa, Olivier Polge, es una composición que «se hace valer por su elegancia y complejidad».

Lo que cambia en esta nueva edición de 2026 no es la fragancia en sí, sino su presentación. Chanel ha optado por un frasco de una sencillez casi radical: forma cuadrada con perfiles curvos, tapón cilíndrico negro, sin etiqueta, con el Nº5 impreso directamente sobre el vidrio en serigrafía negra minimalista. Un frasco que parece sacado de los archivos de los años veinte, cuando Gabrielle Chanel llenaba frascos austeros y funcionales con aquel líquido misterioso antes de regalárselos a sus amigas. Como si la casa volviera a escribir en una página en blanco.

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© Chanel

La elección de Margot Robbie como imagen de esta nueva edición no es casual. La actriz australiana lleva siendo embajadora de la casa desde 2018. La campaña, fotografiada por Karim Sadli, la presenta de otra manera: más directa, más terrenal. Sin los grandes gestos dramáticos que suelen acompañar a un perfume de lujo, sino con esa energía de alguien que parece tener algo en mente y no necesita contárselo a nadie.

Hay algo en Margot Robbie que encaja especialmente bien con la idea que Chanel quiere transmitir en este momento: la confianza sin esfuerzo. No la perfección estudiada, sino esa seguridad que tienen las personas que saben exactamente quiénes son.

La campaña también recupera el rojo como hilo conductor: ese color que ha recorrido las grandes imágenes de N°5 a lo largo de las décadas, desde Carole Bouquet hasta Nicole Kidman, y que aquí Robbie luce con una naturalidad que convierte el símbolo en algo casi cotidiano. La referencia al legado es evidente, pero no pesada. Chanel no le pide a Margot que sea una diosa inalcanzable; le pide que sea ella misma. Y eso, en el mundo de la perfumería de lujo, sigue siendo una apuesta poco común.

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© Chanel

Lo que hace interesante el lanzamiento de esta nueva edición del Eau de Toilette N°5 no es tanto el perfume en sí sino la actitud con la que Chanel lo presenta. En lugar de reinventar una vez más la fragancia, la casa ha optado por reducirla a lo esencial: quitarle capas, simplificar el envoltorio, y ver qué pasa. 

Que Chanel haya apostado por recuperar la versión más discreta y menos conocida del icono, presentarla con un frasco despojado de todo ornamento y ponerla en manos de una actriz que representa la normalidad dentro del estrellato dice mucho sobre hacia dónde se mueve el lujo en este momento. No hacia la ostentación, sino hacia la autenticidad. No hacia el espectáculo, sino hacia algo más difícil de conseguir: la sencillez que solo se puede permitir quienes tienen todo el carisma del mundo.

N°5 lleva más de cien años respondiendo preguntas que nadie sabe exactamente cómo formular. Esta nueva edición del Eau de Toilette no cambia eso. Solo vuelve a hacer la pregunta.

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