La novena edición del premio más importante de artesanía contemporánea corona a un artista que redefine los límites de la cerámica con una pieza que desafía la lógica del material.

Hay premios que reconocen la excelencia y hay premios que la redefinen. El LOEWE Foundation Craft Prize lleva una década haciendo las dos cosas a la vez, y su edición de 2026 no ha sido la excepción. En una ceremonia celebrada en Singapur el pasado martes 13 de mayo, la Fundación LOEWE anunció al ganador de esta edición: el ceramista surcoreano Jongjin Park, de 43 años, cuya obra Strata of Illusion (2025) convenció a un jurado de doce figuras internacionales de que estaban ante algo genuinamente nuevo.
Para entender por qué Strata of Illusion ganó, hay que entender primero cómo está hecha. La pieza tiene forma de asiento, o al menos eso parece en un primer vistazo. Pero lo que Park construyó no fue un objeto diseñado para ser funcional, sino una masa densa y rectilínea formada por miles de capas de papel superpuestas, cada una de ellas recubierta de barbotina de porcelana en distintos colores. El resultado, antes de entrar al horno, era casi una escultura arquitectónica: ordenada, geométrica, controlada.
Durante la cocción, el papel se quema y desaparece. La estructura, sin el soporte que la mantenía, cede. Colapsa sobre sí misma. El calor y la gravedad terminan de darle forma, deformándola, hundiéndola, dejando que la materia tome sus propias decisiones. Lo que sale del horno no es lo que entró, y eso es exactamente lo que el artista buscaba.
El jurado quedó especialmente fascinado por esa tensión entre control y rendición, entre lo que el artista planifica y lo que el proceso le arrebata. La belleza de la obra reside precisamente en esa imperfección honesta: en las curvas que nadie trazó conscientemente, en las capas de color que se revelan como estratos geológicos de un material que ya no existe.

Jongjin Park nació en 1982 en Corea del Sur y actualmente trabaja y vive en Seúl, donde es profesor asistente en la Seoul Women’s University. Su formación es exhaustiva: tiene un grado, un máster y un doctorado en cerámica por la Universidad Kookmin, además de un máster por la Cardiff Metropolitan University, en Gales. Pero su práctica se resiste a quedarse dentro de los límites académicos del oficio.
Lo que hace Park es, en sus propias palabras, fundir la disciplina artesanal con el enfoque conceptual del collectible design, objetos concebidos desde el inicio para habitar el espacio entre arte y diseño, entre el museo y el coleccionismo privado. Ha expuesto en Design Miami, en PAD London, en Collect en Londres y en EMERGE Singapur, y en 2024 recibió el Excellence Prize en la Gyeonggi International Ceramic Competition celebrada en Yeoju. Es alguien que conoce bien los dos mundos y que trabaja deliberadamente en la frontera entre ellos.
Strata of Illusion es quizás la pieza que mejor resume ese proyecto artístico. La obra es de porcelana, sí, pero al mismo tiempo evoca el soplado de vidrio y la encuadernación de libros. El jurado lo destacó explícitamente: la obra se resiste a una lectura material única, y esa resistencia es parte de su potencia.

Elegir entre 30 finalistas no es tarea fácil. El jurado de esta edición estuvo presidido por Sheila Loewe, presidenta de la Fundación LOEWE, e incluyó nombres como la arquitecta y ensayista Frida Escobedo, la diseñadora industrial Patricia Urquiola, el comisario Abraham Thomas del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y Olivier Gabet, director del Departamento de Artes Decorativas del Museo del Louvre. A ellos se sumaron Kunimasa Aoki quien fue el ganador del premio en 2025, el arquitecto Minsuk Cho, el diseñador Naoto Fukasawa, la ceramista Magdalene Odundo, el crítico Deyan Sudjic, el arquitecto Wang Shu (Premio Pritzker) y la periodista especializada Anatxu Zabalbeascoa.
Y, por supuesto, los directores creativos de LOEWE, Jack McCollough y Lazaro Hernandez, quienes describieron la experiencia como un privilegio: «La artesanía es el alma de LOEWE desde su fundación hace 180 años. Hemos sido testigos del enorme compromiso, creatividad e innovación de cada una de las obras finalistas.»
Sheila Loewe fue todavía más explícita sobre la dificultad del proceso: «Este año, la selección ha sido de las más difíciles de evaluar. Han brindado al jurado la oportunidad de debatir sobre el límite de lo posible en el presente y futuro de la artesanía.»
Frafra Tapestry: un mapa tejido a mano


La primera mención fue para el colectivo Baba Tree Master Weavers en colaboración con el diseñador español Álvaro Catalán de Ocón.
El proyecto nació de una idea tan simple como ambiciosa: fotografiar desde el aire una aldea tradicional de la región gurunsi, en el norte de Ghana, y convertir esa imagen en un tapiz de grandes dimensiones. Los planos arquitectónicos se trazaron en Madrid. El textil se elaboró después en Ghana, en el taller de la maestra tejedora Mary Anaba, utilizando técnicas tradicionales de cestería con hierba elefante natural y teñida. La pieza resultante, Frafra Tapestry (2024), mide casi cuatro metros en cada dirección.
El resultado es lo que el jurado llamó «un documento antropológico vivo«: un registro textil de una forma de vida y una arquitectura que están en peligro de desaparecer. Catalán de Ocón, formado en el Istituto Europeo di Design de Milán y en Central Saint Martins en Londres, tiene en su haber una trayectoria dedicada al diseño sostenible e intercultural. En 2023 recibió el Premio Nacional de Diseño del Ministerio de Ciencia e Innovación de España. Su obra está en colecciones del Centre Pompidou, el V&A de Londres y el M+ de Hong Kong, entre otros.
Lo que el jurado destacó de Frafra Tapestry fue la capacidad del proyecto para tender puentes: entre tecnología contemporánea y conocimiento ancestral, entre Europa y África, entre el archivo y el objeto artístico. Y también su urgencia: la aldea que representa es real, y su forma de vida, frágil.
Collier: el niello como pintura infinita


La segunda mención fue para el joyero italiano Graziano Visintin, de 71 años, por su obra Collier (2025), dos collares construidos a partir de pequeños cubos de oro decorados con niello, una técnica de orfebrería antiquísima que consiste en aplicar una aleación oscura sobre el metal para crear contraste y decoración.
Visintin estudió en el Liceo Artístico Pietro Selvatico de Padua, ciudad donde sigue viviendo y trabajando. Lleva décadas siendo una referencia en la joyería de autor, con premios en Tokio, Múnich y Hamburgo, y exposiciones recientes en la Galerie Marzee de Nimega. Lo que el jurado destacó de Collier no fue solo la perfección técnica sino la manera en que Visintin aplicó el niello sobre el oro con una sensibilidad casi pictórica, como si cada cubo fuera una miniatura y el collar completo fuera una galería portátil de pinturas infinitamente pequeñas.
Es el tipo de trabajo que requiere años de dominio para que parezca effortless, y que el ojo no especializado puede admirar sin necesidad de entender del todo cómo está hecho.
Más allá de los premios individuales, esta edición del LOEWE Foundation Craft Prize tiene una coherencia temática que vale la pena subrayar. Las treinta obras finalistas orbitan alrededor de una misma pregunta: ¿qué ocurre cuando el orden se interrumpe?
Paletas cromáticas contenidas atravesadas por un estallido de color. Superficies lisas que se quiebran en un punto. Geometrías precisas que se doblan o desplazan. El mundo natural como referencia de proceso: el crecimiento, la decadencia, la transformación cíclica que se hace visible en el corte, el plegado, el tejido, el apilamiento. Tradiciones culturales reinterpretadas en escalas y colaboraciones contemporáneas.
El resultado es una exposición que presenta la artesanía no como un conjunto de técnicas heredadas, sino como un lenguaje vivo que se transforma mientras se mantiene fiel a sí mismo.
El LOEWE Foundation Craft Prize fue lanzado en 2016 por la Fundación LOEWE en homenaje a los orígenes del que fuera el primer gran taller de marroquinería colectivo de España. Desde entonces, el premio ha reconocido a artistas de todo el mundo que trabajan en cerámica, joyería, textil, vidrio, madera, metal, lacado y papel, entre otros medios.


