El jardín del museo acoge un ciclo de proyecciones que invita a sumergirse en el universo onírico y perturbador del cineasta estadounidense David Lynch. Las sesiones se acompañan con una visita previa a la exposición dedicada a Óscar Domínguez.
El Museo Picasso Málaga vuelve a abrir las puertas de su jardín al cine con la llegada del verano. Este año, el ciclo estival se dedica a la filmografía de David Lynch, figura esencial del cine contemporáneo y creador de un lenguaje visual profundamente personal. La propuesta de este Cine de verano: ciclo David Lynch, consta de tres sesiones que tendrán lugar los viernes 27 de junio, 4 y 11 de julio.

Cada velada comienza con una visita a la exposición dedicada a Óscar Domínguez, artista vinculado al surrealismo, cuya obra establece un interesante diálogo con la estética de Lynch. A continuación, a las 22:00 h, se proyectará una película del director en versión original y subtitulada al español.
El ciclo se inicia el 27 de junio con Twin Peaks: Fuego camina conmigo (1992), largometraje que actúa como prólogo a la célebre serie televisiva Twin Peaks. En ella, Lynch se adentra en los días finales de Laura Palmer, desdibujando la frontera entre lo real y lo alucinatorio. La película condensa muchos de los rasgos que definen su obra: narrativas fragmentadas, imágenes perturbadoras y una constante tensión entre lo cotidiano y lo siniestro.
La segunda sesión, el 4 de julio, estará dedicada a Carretera perdida (1997), un thriller psicológico que juega con el desdoblamiento de identidades y el tiempo narrativo. A través de dos historias aparentemente inconexas, la película propone una experiencia de sensaciones inusuales en la que los límites entre realidad y ficción se diluyen.
Finalmente, el ciclo concluye el 11 de julio con Mulholland Drive (2000), una de las películas más aclamadas de Lynch. Galardonada en Cannes por su dirección, es también una de sus obras más comentadas y estudiadas. Ambientada en Los Ángeles, la película explora la fragilidad de la identidad y el deseo a través de un relato fragmentario y envolvente, en el que lo onírico se impone sobre cualquier lógica narrativa convencional.
Con esta propuesta, el Museo Picasso Málaga ofrece una mirada cinematográfica que complementa su programación artística, estableciendo puentes entre el arte moderno y el cine contemporáneo. Las noches de verano se transforman así en una invitación a habitar otros lenguajes, donde la imagen y el sonido son capaces de cuestionar nuestras certezas y abrir paso a nuevas formas de percepción.


