
Madrid se ha convertido este 2026 en la capital mundial del diseño, y LOEWE Perfumes no podía quedarse fuera. La maison española se suma al Madrid Design Festival, en su novena edición bajo el lema Redesigning the World, con una propuesta que va mucho más allá de una activación de marca, el Crafted Garden, una experiencia inmersiva distribuida en tres instalaciones que toman la ciudad como escenario y los sentidos como punto de partida.
La propuesta dialoga directamente con el espíritu del festival, que este año estructura su programa en torno a cuatro ejes, con responsabilidad, trascendencia, impacto y transmisión, precisamente los mismos valores que LOEWE lleva décadas cosiendo en el ADN de su perfumería. No es casualidad que una casa fundada en Madrid en 1846, con siglo y medio de artesanía como columna vertebral, elija este momento y esta ciudad para desplegar uno de sus proyectos más ambiciosos a nivel experiencial.
Un jardín del Renacimiento en el Madrid del siglo XXI El concepto del Crafted Garden nace de una imagen poética y precisa a la vez, los jardines del Renacimiento, esos laberintos botánicos diseñados no sólo para contemplarlo sino para recorrer, para perderse en ellos. LOEWE toma esa idea y la lleva al presente, creando un entorno atemporal donde cada curva y cada rincón invitan al descubrimiento olfativo y visual. Un laberinto que no tiene la intención de desorientar, sino de hacer más lento el paso, de obligar a quien entra a detenerse.

En el centro de la instalación está el trabajo de Molo Design, estudio canadiense conocido internacionalmente por sus estructuras escultóricas de papel ultrafino y su compromiso firme con la sostenibilidad. Sus módulos en forma de panal, inspirados en libros dorados y manuscritos botánicos, transforman el espacio en algo que podría describirse como un libro vivo de aromas, habitable, cambiante, casi orgánico. Todo construido con materiales reciclables, lo que convierte la estética en un argumento ético al mismo tiempo. La elección de Molo Design no es arbitraria, el estudio lleva años explorando cómo los materiales mínimos pueden generar espacios máximos, y esa filosofía encaja a la perfección con la visión de LOEWE de hacer más con menos, sin renunciar a la belleza.
No es la primera vez que LOEWE y Molo Design colaboran bajo el paraguas del Crafted Garden, el proyecto ha tenido vida en espacios como Selfridges en londres y Holt Renfrew en Toronto, pero es en Madrid donde la instalacion cobra un significado distinto. Hay algo especialmente coherente en que una maison fundada en esta ciudad en 1846, con siglo y medio de artesanía como columna vertebral, instale su jardín de aromas justo aquí, en el festival de diseño que hoy posiciona a la capital en el mapa creativo internacional.


La experiencia se distribuye en dos citas clave del festival. Del 18 al 24 de febrero, la instalación ocupa la Plaza de Colón, en pleno corazón de Madrid, convirtiéndose en uno de los ejes de la semana profesional del festival. Del 4 al 8 de marzo, el Crafted Garden se traslada a Matadero Madrid, dentro de FORMA Design Fair, uno de los espacios más relevantes del diseño contemporáneo en España y punto de encuentro de profesionales del sector. Dos localizaciones que representan dos caras de Madrid, el Madrid monumental y el Madrid creativo, y que juntas construyen un recorrido por la ciudad tan pensado como el propio laberinto olfativo.

En ambos casos, la propuesta invita a explorar el universo olfativo de LOEWE a través de una experiencia que mezcla perfumería y arte del vidrio soplado, otro de los grandes oficios de la casa en un recorrido sensorial que no tiene un principio ni un final claros, igual que los jardines que lo inspiran. Los visitantes pueden descubrir colecciones como el Botanical rainbow, la línea Un Paseo por Madrid o a la coleccion Home Scents, cada una encontrando en el espacio de Molo Design un contexto nuevo, más íntimo y más vivo que el de cualquier punto de venta convencional.


Artesanía como postura Lo que hace interesante al Crafted Garden no es solo su ejecución formal, que es impecable, sino la coherencia del mensaje que hay detrás. En un momento en que el lujo busca diferenciarse a través de experiencias más que de productos, LOEWE lleva tiempo apostando por algo más concreto, el valor de lo hecho a mano, de los materiales con historia, del tiempo que tarda en construirse algo bello. El Crafted Garden es, en ese sentido, una extensión natural de esa filosofía.
El jardín huele a futuro, pero está construido con las manos del pasado. Y eso, en Madrid en febrero de 2026, tiene todo el sentido.


