YSL Beauty ha decidido ampliar su armario olfativo de Le Vestiaire des Parfums con CŒUR, su nueva fragancia que rinde homenaje al talismán de Yves Saint Laurent: una joya con forma de corazón asimétrico con diamantes en gris ahumado y cristales rotos que creó como su primera declaración de amor en 1961, siendo este el «cœur fetiche».

Este célebre talismán, tan apreciado por el fundador de la Maison, es el protagonista y principal inspiración de la nueva fragancia. Su esencia se traduce en una fragancia ambarada con un carácter radical. Existe un contraste entre los aldehídos y la magnitud de un ámbar rojo.
Ha sido elaborado por la maestra perfumista Daniela Andrier, la cual pretendía establecer una experiencia olfativa que resultara nueva y jugosa, describiéndola como una fragancia ámbar fetiche con un «aura carnal y cautivadora». Como bien define la firma, es una fragancia fetiche para un corazón fetichista.
En esta joya olfativa, podemos encontrar un ámbar envuelto en una manteca de iris, desprendiendo matices de frambuesas, pimienta y violeta. Estas notas se han conseguido en la fragancia gracias a un exquisito trabajo artesanal que caracteriza a la marca, extrayendo el noble Iris pallida, cultivado en el sur de Francia, cuyo núcleo es intensificado mediante el Ourika Lavender Scent Trek, una joya aromática de origen marroquí.
Al prescindir del alcanfor clásico, se intensifica una violeta mucho más fresca y herbal, introduciendo también un aroma a té mentolado y tomillo. Asimismo, es preciso mencionar que mediante esta innovación, han conseguido recrear con una extraordinaria precisión el aroma sintéticamente, contribuyendo a la búsqueda de sostenibilidad de la marca, gracias a la tecnología innovadora Scent Trek, consiguiendo preservar las joyas florales de nuestro planeta.
En el fondo de Cœur, encontramos toques amaderados, ambarados con bases iridiscentes, lactónicas y almizcladas. Esta textura evoca una oscura intensidad dada por el pachulí de Indonesia y un magnetismo carnal que aporta la madera del cedro de Virginia. Lo complementa la jara andaluza, dotando a la fragancia de un carácter rico y multifacético. Por lo tanto, se establece un contraste entre lo frío y lo cálido gracias a una salida aromática y un fondo amaderado.

Además, con el diseño del frasco, se manifiesta todo el lujo elegante y ostentoso del universo de Yves Saint Laurent, con el rojo rubí como protagonista, que se encarga de encarnar un corazón palpitante y puro. El frasco también está dotado de un tapón y una etiqueta texturizados con un acabado en grain de poudre, siendo un reflejo directo del audaz estilo de YSL.
Inés Dieleman ha sido la encargada de la campaña, escogiendo a Topsy, la modelo francesa, como la encarnación de la fragancia, es decir, con un corazón fetichista y personalidad magnética.

Así es como ha sido el fascinante homenaje al corazón talismán de Yves Saint Laurent, mediante una fragancia atrevida y contemporánea que se une al universo lujoso parisino que busca transmitir YSL Beauty con este nuevo lanzamiento.



